12 de octubre de 2021

La pandemia empeoró la calidad de vida del 70 % de los adultos mayores

 

La pandemia empeoró la calidad de vida del 70% de los adultos mayores

Un estudio del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina analizó el impacto físico y emocional del COVID-19. Los principales hallazgos
15 de Septiembre de 2021
Infobae

Los adultos mayores fueron los primeros en contraer el SARS-Cov-2, los primeros en enfermar gravemente cuando aún no sabíamos qué era el COVID-19, y los primeros en cumplir los aislamientos decretados por los gobiernos en el inicio de la pandemia. El coronavirus los atacó con virulencia, por eso fueron y son parte de los grupos de riesgo en las campañas de vacunación.

Según un estudio elaborado por el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, la pandemia hizo estragos en los mayores: son el grupo que más tuvo que resignar contacto social presencial, aumentaron la ingesta de medicamentos y psicofármacos, y además, recibieron maltrato en lugares públicos sólo por hecho de tener más edad.

La investigación abarcó 1.787 personas mayores de 65 años, en 20 provincias de la Argentina, y formó parte de un programa integral a través del cual el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja para detectar los efectos de la pandemia en diversos grupos sociales.

La Cruz Roja elaboró un Índice de Bienestar de Adultos Mayores (IBAM), en función del nivel de satisfacción individual en cinco áreas clave de la vida cotidiana: Alimentación; Afecto y Cariño; Salud; Economía; y Recreación. En la Argentina, el índice de Bienestar promedio resultó de 5,2 en una escala del 1 al 10, donde el 1 representa el nivel más bajo y el 10, el más alto. Este índice descendió a medida que aumentó la edad de los encuestados y fue menor en regiones urbanas densamente pobladas como el AMBA (4,9). Alejarse de las grandes ciudades, ser parte de una familia y tener hijos y/o nietos mejoró la percepción de bienestar.

“Existe una correlación entre el estado general de salud y el nivel socioeconómico: la salud es mejor evaluada entre los niveles medios y altos. A su vez, tener hijos y vivir fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) condicionan positivamente la salud de las personas encuestadas”, señaló Rodrigo Cuba, Subsecretario de Desarrollo Humano de Cruz Roja Argentina, y agregó: “El estudio no nos sorprendió, pero nos permitió detectar posibles áreas de acción”.

“Se muestra con claridad que muchos de los adultos mayores necesitan encontrar el modo de recuperar sus lazos sociales y sus salidas cotidianas en la medida de lo posible. Por supuesto, se debe reforzar el apoyo en aquellos que pertenecen a estratos sociales más bajos, con insatisfacción de sus necesidades básicas. También es necesario revisar el trato que muchas veces tenemos hacia ellos como sociedad, para ayudarlos a superar las dificultades de la pandemia ”, destacó Cuba.

Uno de los principales pilares del bienestar es el aspecto lúdico, la conexión con los cosas grandes o pequeñas que producen placer, según el estudio la recreación fue uno de los aspectos más impactados por la pandemia. Un 56% de los adultos mayores declararon que están poco o nada satisfecho con su situación. Mientras que un 72% de los encuestados solía encontrarse con amigos de manera presencial o virtual antes de la pandemia, este porcentaje bajó al 33% en la actualidad. Por otro lado, un 44% realiza menos actividad física que antes y también cayó el porcentaje de los que hacen actividades artísticas, de un 30% a un 12% en la actualidad.

El miedo al contagio, sumado a la ansiedad sobre el estado la salud de los familiares y la incertidumbre por las medidas sanitarias restrictivas generaron un fuerte impacto en la salud mental de los mayores. El informe reveló que la pandemia generó un mayor consumo de tranquilizantes, ansiolíticos y sedantes, la proporción subió de 28% a 37%.

La investigación reveló una situación a veces silenciada, el trato social que reciben los mayores: un 37% de los encuestados dijo haberse sentido maltratado durante los últimos años en al menos un lugar por ser adulto mayor. En especial, en oficinas públicas (23%) y en consultorios, hospitales o clínicas (19%).

El informe fue elaborado por la Cruz Roja Argentina, una asociación civil integrante del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la red humanitaria más grande del mundo. Su misión es contribuir a mejorar la vida de las personas en situación de vulnerabilidad.

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/09/15/la-pandemia-empeoro-la-calidad-de-vida-del-70-de-los-adultos-mayores/

https://drive.google.com/file/d/1_bAQphOZm8Wuk0hpHGR1bSJ9TFgp-OXw/view

La cuarentena nos amigó con la tecnología

 

La cuarentena, el envión inesperado que los Baby Boomers aprovecharon para terminar de amigarse con la tecnología

Los adultos mayores están cada día más conectados a lo virtual, participan más y se disponen a realizar el esfuerzo de integrarse al mundo tecnológico. El efecto del aislamiento y las estadísticas del mapa senior de la Argentina

Por
Agustín Gallardo
19 de Septiembre de 2021
Infobae

“Cuenta tu edad por amigos, no por los años. Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas”, dijo una vez John Lennon. Si hay algo que la pandemia nos recordó es que la vida es una sucesión de momentos y que merecen ser vividos con el mayor grado de conciencia. Hasta el mundo del consumo tomó nota de esta cuestión y son varias las marcas que vienen virando sus campañas de marketing hacia el segmento de los mayores con un foco bien definido: vivir la experiencia.

No es novedad, los grupos etarios y sus características se van modificando con el paso del tiempo. En este proceso de cambio, la tecnología cruza a todas las generaciones e impacta de forma distinta: no es lo mismo un adolescente que consume juegos en red que un adulto mayor que sube una foto a su cuenta de Instagram. La idea de lo saludable o el aprendizaje de lo nuevo, ya es parte del manual lifestyle que los adultos mayores consultan sin temor y con una curiosidad propia de este tiempo.

La generación senior o Baby boomer comprende a aquellos adultos que están entre los 60 y los 75 años. Distintos estudios indican que los adultos mayores están cada día más conectados a lo virtual, son más dinámicos y participativos y están dispuestos a realizar el esfuerzo de integrarse al mundo tecnológico, sin dejar de lado los medios convencionales. De acuerdo con una encuesta realizada por Ipsos, publicada en la agencia Another, el 54% de los Baby Boomers en Argentina utilizan Facebook y el 20% incursionó en Instagram, mientras que 9 de cada 10 utilizan Whatsapp a diario.

La aceleración tecnológica en la que vivimos, sumado al cuidado de la salud a través de la permanencia en casa, ha provocado una serie de cambios respecto a cómo la gente interactúa con su entorno generacional y con las personas que están fuera de él. Las redes sociales y el uso de la tecnología para esta generación, van más allá de la simple convivencia: solucionan o previenen problemas de salud y mejoran su calidad de vida. De hecho, está comprobado, las redes sociales pueden tener la capacidad de potenciar la actividad mental de una persona mayor.

Aprender algo nuevo siempre es positivo. Por eso, manejar las redes, ayuda de forma notable a la actividad cerebral en este grupo etario. Según el relevamiento citado, cuando hablamos de los Baby Boomers en Argentina, nos estamos refiriendo a casi un 20% de la población actual del país, unos 7,6 millones de habitantes, de los cuales el 43,7% está jubilado, el 27% tiene un empleo no declarado, el 17% trabaja por su cuenta y un 11 % aún se mantiene en relación de dependencia.

“Esta población está caracterizada por la resiliencia y la adaptación a los constantes cambios tecnológicos. Son personas que nacieron y crecieron escuchando la radio, en su primera adultez se incorporó la televisión y ahora incorporan el uso de los smartphones, tablets y computadoras a su vida diaria. Están atravesados por los avances e incorporaciones de la tecnología en sus vidas diarias”, reflexionó Martina Dapena Garay, Country Managing Director en another Argentina, Paraguay & Uruguay.

Del estudio realizado por Ipsos, se desprende que los boomers durante la cuarentena del 2020 lograron derribar los mitos de la compra online y se animaron a incursionar a través de plataformas como Instagram, Whatsapp, tiendas virtuales y sitios como Mercado Libre. Esto sin dejar de lado los comercios tradicionales y del barrio.

Dada esta experiencia de cambio constante supieron adaptarse y han podido acortar distancias con sus seres queridos en los momentos más críticos del aislamiento reciente por la pandemia de coronavirus. Han encontrado en la tecnología un nuevo espacio para, no sólo acercarse a familiares y amigos, sino también utilizarlo para adquirir productos para la casa como electrodomésticos, bienes de cuidado personal y, tal como lo hizo un 42% de la población encuestada, planificar momentos de disfrute como los tan deseados y extrañados viajes.

Existe otra variable: el tiempo. Los seniors comienzan a tener mucho más momentos para ellos, porque los hijos se independizaron y, por ende, comienza a ser el momento para centrarse en ellos. La industria de belleza y cosmética fue una de las primeras en detectar la participación activa de los Baby Boomers y varias marcas se dirigen cada vez más a ellos, algo que también sucedió con la tecnología y el uso de los smartphones.

A su vez, otro sector fundamental para esta generación, es el turismo ya que aquellos que tienen la posibilidad eligen programar viajes al tener más tiempo y buscar calidad de vida.

Actitudes y sensaciones encontradas

Según un estudio de la consultora Trendsity, los adultos mayores tienen una doble sensación: por un lado están preocupados, se sienten tristes y más irritables que el resto de los grupos etarios y están en un punto más pesimistas. “Son el grupo que más cree que el mundo será peor que pre pandemia, que el trabajo y la productividad no se recuperarán fácilmente y que los empleos serán obsoletos y habrá que reconvertirse”, dice el informe.

Sin embargo, en lo que refiere a su mundo más cercano y de cuidado, se sienten más confiados y optimistas: son los que más acuerdan con la idea de que estaremos más atentos por la salud y nos cuidaremos más.

Sin dudas la pandemia los ha empujado a acercarse a la tecnología. “Pero con matices y algunas limitantes”, apunta Mariela Mociulsky, directora de Trendsity. “Los adultos mayores se alinean a otros segmentos en cuestiones más básicas: 1 de cada 3 realizan compras de alimentos de manera online, al menos una vez por mes y trabajan desde la casa en proporciones similares a los otros grupos etarios”, agrega la especialista.

Aunque quedan más relegados frente al resto en el uso de herramientas más complejas, como las apps de delivery (36% lo utilizan al menos una vez por mes vs 46% en total población). También usan las billeteras digitales (30% las utilizan al menos una vez por mes vs 50% total población)

8 de cada 10 mencionan que se han “amigado » con la tecnología gracias a la cuarentena. Consideran que internet es un servicio de necesidad (incluso más que el resto de los segmentos etarios (+ vs 74% total población) “Comenzaron a usar por primera vez plataformas tanto para compras, trámites bancarios, comunicarse con familiares por zoom, o para entretenimiento y cursos por streaming. Son los que más reconocen que necesitan mejorar su Conocimiento/ capacitación en el uso de dispositivos digitales (88%) Están muy interesados en cursos para desarrollar sus habilidades digitales”, reza el informe.

“A veces hay opiniones sesgadas en esta temática”, dice a Infobae Andrea Cassi, médica con 30 años de experiencia, Magister en Diabetes, especialista certificada en Medicina Interna y Especialista certificada en Geriatría. “Como país en vías de desarrollo y con una economía desastrosa, nuestros gerontes en su mayoría son presos de una alta vulnerabilidad social, y cuyo envejecimiento no escapa a fuertes determinantes económicos, sociales, físicos y personales, que son los determinantes que los llevara a tener un envejecimiento activo, exitoso o no”, explica Cassi, quien además es miembro activa con actividad academia en la Sociedad Argentina de Geronto geriatría (SAGG) y en la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Y sigue: “Si yo tomo 100 adultos mayores de 65 años hoy en día esa condición ideal de pacientes con una vejez activa y que les permitiría ser llamados abuelos digitales, será el 25%. Según que población de que medio de 100 gerontes analices”.

Para Casi, si uno atiende en otro medio socioeconómico, con acceso a muchas cosas y siempre y cuando no haya determinantes físicos, psíquicos y cognitivos como barreras, “es probable que te encuentres con adultos mayores que si tienen acceso a los medios para ser abuelos digitales, adhiriendo a la virtualidad”. La especialista agrega: “Pero en general son gerontes activos que saben de cajeros automáticos, muy autónomos e independiente, pero aun en ellos este escenario empeoro todo las circunstancias generales impactando mucho en el ánimo, en la motivación por aprender algo, desenvolverse dejando en evidencia mucha depresión desinterés y ansiedad”.

https://www.infobae.com/tendencias/2021/09/19/la-cuarentena-y-un-envion-inesperado-para-los-baby-boomers-como-los-adultos-mayores-terminaron-de-amigarse-con-la-tecnologia/

Como envejacer con gracia

 

Cómo envejecer con gracia

La columnista de salud personal, que acaba de cumplir 80 años, evalúa su vida y decide cómo vivirla mejor.
Por Jane E. Brody
15 de septiembre de 2021
The New York Times

El día después de mi cumpleaños número 80, que se desbordó de buenos deseos, sorpresas y celebraciones a prueba de covid, me desperté sintiéndome realizada y pensando que, pase lo que pase en adelante, estoy bien con ello. Mi vida ha sido gratificante, mi lista de deseos está vacía, mi familia es próspera, y si todo se acaba mañana, que así sea.

No es que anticipe hacer algo que acelere mi muerte. Seguiré haciendo ejercicio con regularidad, comiendo de forma saludable y esforzándome por minimizar el estrés. Pero también estoy haciendo un balance de los muchos rasgos comunes del envejecimiento y decidiendo qué debo reconsiderar.

He encontrado mucha inspiración y orientación en un nuevo libro, Stupid Things I Won’t Do When I Get Old, de Steven Petrow, escrito con Roseann Foley Henry. Petrow, que también es columnista, pero es casi dos décadas más joven que yo, empezó a pensar en el futuro tras observar los errores de sus padres al envejecer, como esperar demasiado tiempo para conseguir aparatos auditivos.

Yo hice un inventario similar de mi vida y empecé por arriba, con mi pelo. Llevaba décadas pintándomelo, cada vez más claro a medida que envejecía. Pero me di cuenta de que durante la pandemia, muchas personas (tanto hombres como mujeres de todas las edades) habían dejado de cubrirse las canas. Y se veían bien, a veces mejor que con el pelo teñido de oscuro por encima de una fachada arrugada. Hoy en día, yo también tengo canas y me encantan, ¡aunque ya no puedo culpar a mi perro de los pelos blancos en el sofá!

También he resistido la tentación común de cubrir otros problemas cosméticos. Ahora apenas me maquillo y mi traje habitual de verano sigue siendo el de pantalón corto y camiseta de tirantes. Malditas arrugas. Estoy orgullosa de tenerlas.

Pero me seguiré irritando con la mala gramática y corregiré el mal uso del lenguaje siempre que pueda.

Y me resistiré obstinadamente a modificar mis hábitos solo por evitar posibles tragedias que otros prevén. Paseo a mi perro por el bosque sobre rocas resbaladizas, raíces y troncos caídos para poder disfrutar de su intrépida energía y atletismo y mejorar mi propio equilibrio y confianza en mí misma. El médico que controla mi salud ósea termina cada consulta con una orden: “No te caigas”, y el traicionero paseo por el bosque forma parte de mi respuesta. Como subrayó Petrow, el miedo a las caídas “en realidad puede provocar más caídas”, ya que te hace estar indebidamente ansioso, vacilante y centrado en tus pies en lugar de en lo que tienes delante.

Mi cocina se construyó para una cocinera de metro y medio que, gracias a la escoliosis y mi encogimiento, es ahora varios centímetros más baja. Eso significa que a menudo trepo para alcanzar artículos que no puedo guardar en un estante más cercano. Pero siempre utilizo un taburete robusto, a diferencia de un amigo de 78 años que tontamente se subió a una silla (un gran no-no), se cayó y se lesionó la espalda.

Cuando le pregunté a una mujer de mi edad cómo se sentía, me dijo: “tengo problemas”, y yo le contesté: “todos tenemos problemas. El secreto para envejecer con éxito es reconocer los propios problemas y adaptarse a ellos”. Aprendo constantemente lo que puedo y lo que no puedo hacer y pido o pago ayuda cuando la necesito.

Tarde o temprano, todos debemos reconocer lo que ya no es posible y encontrar alternativas. Hace años, la mecánica del cuerpo me obligó a dejar el tenis y el patinaje sobre hielo, y ahora la extenuante jardinería. Sigo haciendo paseos de 16 kilómetros en bicicleta varias veces a la semana cuando hace buen tiempo, pero los viajes en bicicleta de dos semanas subiendo y bajando colinas ya son historia.

Una querida amiga de más de 90 años es mi modelo a seguir y me ayuda a tener los pies sobre la tierra. Cuando le pregunté si me acompañaría en un viaje al extranjero, me dijo: “Gracias, pero ya no estoy para el nivel de actividad que implica”.

Me prometí dejar de hablar con quien quiera escuchar sobre mis dolores, molestias y achaques, lo que Petrow llamó el “recital de órganos”. No proporciona alivio; de hecho, puede incluso empeorar el dolor. En lugar de infundir empatía, el “recital de órganos” probablemente aleje a la mayoría de la gente, especialmente a los jóvenes.

Y yo aprecio a mis amigos jóvenes que me mantienen joven de espíritu y centrada en cuestiones importantes para mis hijos y nietos y el mundo que heredarán. Ellos, a su vez, dicen que valoran la información y la sabiduría que puedo ofrecer.

También me esfuerzo por decir algo halagador o alegre a un desconocido cada día. Eso alegra la vida de ambos y me ayuda a centrarme en la belleza que me rodea. Pero mi consejo más valioso: vive cada día como si fuera el último, con un ojo puesto en el futuro por si no lo es, una lección que aprendí de adolescente cuando mi madre murió de cáncer a los 49 años. Su muerte me acostumbró a las pérdidas catastróficas, que manejo mejor que las pequeñas.

Lo más difícil en el futuro será manejar. Cuando tenía unos 70 años, mis hijos empezaron a pedirme que dejara de conducir simplemente por mi edad. No había tenido ningún accidente, ni siquiera casi accidentes, ni me habían puesto una multa por una infracción de tráfico. Aun así, me subieron el seguro de responsabilidad civil (OK, dije, si les hace sentir mejor). Y, para quitármelos de encima, dejé mi minivan de diez años y la sustituí por uno de los carros más seguros de la carretera, un Subaru Outback.

Al igual que muchos otros autos del mercado, el Subaru cuenta con varios accesorios de protección que compensan la disminución de los sentidos y la lentitud de reacción que acompañan al envejecimiento. Me avisa cuando se acerca un carro, una bicicleta o un peatón al salir de un estacionamiento. Se detiene en seco cuando algo aparece o se detiene repentinamente frente a mí. Si giro la cabeza para ver algo, parpadea “Mantenga la vista en la carretera”.

También estoy empezando a enfrentarme a otro problema agobiante especialmente común entre quienes han vivido mucho tiempo en un mismo lugar: el desorden. Tengo un miedo latente a “quedarme sin” cosas y por eso compro y guardo crónicamente más que suficiente de todo. Mi difunto marido decía que nuestra casa era un refugio antiaéreo que podía mantenernos durante un año. También soy terrible a la hora de deshacerme de objetos que algún día pueden ser útiles. Me dijo que le recordaba a una anciana que conocía que guardaba trozos de cuerdas “demasiado pequeños para usarlos”. Estoy tomando a pecho su consejo. Deséame suerte.

Jane Brody escribe la columna de salud Personal Health, un cargo que ha ocupado desde 1976. Ha escrito más de una decena de libros incluyendo los éxitos de ventas Jane Brody’s Nutrition Book y Jane Brody’s Good Food Book.

Adultos Mayores:Por que son las principales víctimas de los robos digitales

 

Adultos mayores: Por qué son las principales víctimas de los robos digitales

Las estafas bancarias y con tarjetas de crédito se incrementaron un 3.000% durante la pandemia. Reparos y advertencias.

Perfil
22.9.2021

Que la pandemia trajo cambios, no es una novedad. En pocos meses vimos como todas las compras y pagos se digitalizaban. Sea cual fuera la edad del cliente, algo se aprendió: a identificar un QR, a gestionar un permiso, hasta en experto de marketplaces.

Esta fuerte digitalización generó oportunidades, pero también desafíos. En este contexto también quedó bajo la lupa la enorme brecha existente en educación financiera y protección de datos personales. Y sin duda, la tercera edad fue uno de los segmentos que más sintió el impacto transformacional. En semanas el banco era una pantalla, y algunos se aprovecharon, lamentablemente.

Según datos de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) el fraude y las estafas en cuentas bancarias, como el robo de claves de acceso a homebanking, o de datos de tarjetas de crédito, fue uno de los delitos que más creció el año pasado: pasó de 22 casos denunciados en 2019 a 641 en 2020, incrementándose en casi 3.000%.

Y sin contar que este organismo también relevó que los ataques cibernéticos a usuarios en el hogar fueron 20,5 millones de casos en solo 9 meses. El “cuento del tío” se volvió digital. Pero cómo se podría haber prevenido.

Ante el desconocimiento, muchos integrantes de la tercera edad compartieron los datos de sus tarjetas a desconocidos, confiando en quién les tiende ayuda. Para no molestar a sus familias, y como en muchos casos el acceso a la tecnología era sumamente limitado, muchos cayeron en la trampa de comprar en sitios fraudulentos, sin fijarse si existía una conexión segura o si era pública.

Últimamente los mismos bancos comenzaron campañas de información para ellos, pero muchas veces están viciadas de tecnicismos que desconocen. Así, seguimos con el problema frente a nuestras caras y sin una solución concreta que los ayude.

En muchos casos son personas de una época en la que la palabra era un contrato, que nunca se imaginaban que alguien pudiera venderles algo que no fuera exactamente lo que recibirían. Y, menos que menos, que les puede llegar un mensaje con el nombre de un conocido y que no sea él quién los está contactando. “Pero si esto me lo mando Fulanito”, escuchamos habitualmente tras un desfalco.

Si tratamos de explicarles lo que puede ser un phishing, perdimos su atención apenas abrimos el navegador y apareció el https. Y, así, las estafas continúan sucediéndose, ante la multiplicidad de identidades que los criminales logran adquirir.

Pero también, los jóvenes que recién inician su camino financiero pueden caer en estas trampas. Nadie está exento. Como en todos los casos, la información es poder. Y en este caso, resulta ser el factor decisivo para poder desarrollarse en sociedad.

* Por Pablo Lima, Sales Director South Cone, VU Security.

https://noticias.perfil.com/noticias/informacion-general/adultos-mayores-las-principales-victimas-de-los-robos-digitales.phtml

27 de julio de 2021

La soledad no deseada y las caidas

 

La soledad no deseada y las caídas

Abordamos, en esta nota, la relación entre dos situaciones que afectan a los adultos mayores. Vivir la soledad como un problema, ¿puede afectar a la salud? ¿Cómo sostener la motivación y evitar la inmovilidad?

Por el equipo editorial de Aprender Salud y el Comité de Educación de Pacientes y Familiares.


Mucho se realiza para prevenir las caídas en los mayores de 65 años. Por las graves consecuencias que puede acarrear (lesiones, fracturas), es un tema de gran importancia para la salud. Y el Hospital lleva adelante múltiples propuestas educativas como talleres, charlas, contenidos en diversos formatos, actividades en parques y plazas. 


Pero las caídas nunca se deben a una sola razón, sino que suelen suceder por la suma de varios factores: el calzado viejo, la vereda rota, la alfombra en el piso, la falta de luz, la pérdida de fuerza muscular y la falta de propiocepción, entre otras. Hoy proponemos reflexionar sobre la soledad: ¿de qué manera puede asociarse con las caídas? 


Lo conversamos con la Lic. María Elena Moresco, experta del Servicio de Kinesiología. Marilén, como la llaman cariñosamente sus pacientes, trabaja este tema a diario -tanto en el gimnasio como en la internación junto a médicos y enfermeros- a la vez que dicta un taller mensual dirigido a la comunidad. Compartimos sus perspectivas en esta nota especial.


Las patas del cuidado y la importancia de los vínculos

“Cuando pensamos en la salud de una persona mayor, la entendemos como una mesa que se apoya en cuatro patas: la física, la psicológica, otra que es cognitiva y la restante, que es social. Habitualmente, los profesionales de la salud trabajamos las tres primeras y del resto se ocupan la familia, los amigos”, comienza destacando. Pero ¿qué sucede cuando el entorno social se ve afectado? Nos los grafica con un ejemplo.

“Vemos que el paciente que pierde motivación, siente tristeza. Y esto puede llevar a la depresión”.


“Una señora de 70 años, muy joven, vive en un tercer piso por escalera. Es viuda con dos hijas en Europa y su única familia es una sobrina que vive lejos. Se operó una rodilla, después la otra y ya no sube ni baja la escalera. Yo sé que si las hijas estuvieran con ella no le permitirían vivir así. En esta situación, como profesionales tenemos un límite. Lo que hice es pedirle el mail de las dos hijas y quiero escribirles a ellas para decirles que nada de lo que hagamos tiene sentido porque está presa en su casa, no se está moviendo. ¿Qué sentido tiene trabajar el músculo, el cuádriceps, si no se mueve? Si hace pedidos de mercadería por teléfono y le tira la llave al repartidor... Hacer esto a los setenta implica vivir -quizás- veinte años de esta forma...”


¿Quién se ocupa de los vínculos? Ante este panorama surgió una pregunta: ¿Puede la institución de salud -le corresponde- abordar un tema que no es del orden de lo físico, lo cognitivo o lo psicológico? “Yo creo que sí, porque estamos planteándole al paciente que tiene que tener una red social de contención. Porque si la mesa pierde una pata, las demás se van a desestabilizar. Es decir, buscando la red social estamos apuntalando a la red psicológica, por lo tanto a la cognitiva y seguramente a la física”, explica.


Perder la motivación, una bola de nieve

Le preguntamos acerca de cómo ella identifica a quienes comienzan a entrar en una situación de soledad no deseada: “Puede ser una persona que, cuando viene al gimnasio, está desmotivada, le da igual que sea lunes, jueves o domingo. Se pone cualquier ropa -total nadie me espera- y modifica su rutina: empieza a disminuir sus salidas a pasear, se desorganiza el sueño (duerme más a la mañana, se saltea o atrasa la siesta, se acuesta tarde). Es como una bola de nieve que comienza a rodar por la montaña”, explica.


Evitando caer en la inmovilidad. Estos cambios se pueden presentar de a poco, casi de forma imperceptible para la persona. ¿Qué sucede cuando se extienden en el tiempo? “Cuanto menos tenés para hacer, menos hacés. Se empiezan a quedar cada vez más en la casa, encerrados, comienzan a juntar todos los quehaceres para un solo día. Por ejemplo, el miércoles voy al médico, de paso hago las compras, consigo el regalo para mi nieto y ya está, esa es mi salida de la semana”, detalla.

 “Todas las semanas, en internación, tenemos pacientes que están solos y no viene nadie para acompañarlos a caminar hasta el baño, para llamar a la enfermera, para darles de comer”.


“Entonces, el resto del tiempo me voy quedando sin nada que hacer y sin ningún motor, ninguna motivación. Esta inmovilidad va a llevar a un aumento de la debilidad y a una disminución en el equilibrio consecuente de coordinación y destrezas necesarias para moverse con seguridad y evitar las caídas”, completa.

 

Rutinas, salidas: ¿por qué son importantes? 


Los músculos. Con 24 horas de inmovilidad, de reposo, está comprobado que el cuádriceps -que es el músculo más potente del cuerpo- ya comienza a tener deterioro de la fibra en cualquier persona: “uno se pasa todo un día en la cama y, cuando se levanta, se siente todo flojo. En los adultos mayores de 60 años esto se acentúa, puede llevar a una pérdida de equilibrio”, explica la Lic. Moresco.


Las comidas. Dejar de salir conlleva riesgos desde lo nutricional ya que al no equipar la heladera y perder las ganas de cocinar uno termina comiendo cualquier galletita que encuentre. Y no estará incorporando las necesarias proteínas y vitaminas para mantener  fuertes los músculos.


Los remedios. “Quien pierde su rutina suele descuidar también la medicación, la empieza a tomar fuera de hora porque se olvidó o se despertó más tarde. Y -como imagina que no pasa nada- se vuelve costumbre desordenar las indicaciones médicas, algo que puede tener consecuencias en el tratamiento”, completa.


¿Cómo organizarse para recuperar la motivación?

Exploramos junto a Marilén algunas ideas que pueden ayudar a pensar como fortalecer y sostener los vínculos y así evitar la soledad no deseada. Las transcribimos con su particular estilo.


Los abuelos que convocan. “Todas la abuelas y abuelos tienen el deber moral de convocar a las familias una vez cada 15 días, porque los nietos tienen este vínculo de primos gracias a los abuelos que convocan. La persona grande, el cacique de la familia es el que aglutina, la unidad familiar casi que depende del abuelo.”


Animarse a dar el primer paso. Superando el famoso “si no me llaman, si no me invitan...” o el “para qué los voy a llamar si están cansados de trabajar todo el día...”. “Siempre le decimos a mi suegra que, si ella no convoca en esos días festivos, los hermanos y primos no nos vamos a ver nunca. ¡Aunque sea hacelo por nosotros!”, comenta.


La solidaridad, una fuerte motivación. “Para mí es el punto dorado, el secreto de toda pata social. Porque hacer algo por otro te ayuda a sentirte útil, te da fuerzas para levantarte a la mañana, bañarte y vestirte. Alguien te espera, sos necesario en algún lugar”. Buscar actividades de este tipo puede ayudar a recuperar la motivación.


Aprender de los metódicos. “Quienes han sido muy organizadas en su vida, por lo general noto que llevan su vejez de la misma forma: se pautan un horario, se arman una rutina, no tienen este problema de quedarse abandonados en sus casas. Con ellos el desafío es que acepten el bastón u otros cambios de la edad, ellos tienen su propia idea de como va a ser su vejez...” completa

22 de julio de 2021

EL COVID desencadenó una "ola de ansiedad anticipatoria"

 

El COVID desencadenó una “ola de ansiedad anticipatoria”, según expertos en salud mental de América Latina

Ante la incertidumbre sobre el futuro, aumentó la frecuencia de los síntomas de ansiedad en la población tras el inicio de la pandemia. Expertos consultados por Infobae recomiendan pensar a las vacunas como “esperanza”, hacer caminatas al aire libre, meditación y enfocarse en proyectos


Por la pandemia, muchas más personas se preocupan por un futuro desconocido. A veces se angustian al situarse mentalmente en una situación negativa, aunque no haya sucedido (Getty Images)
Por la pandemia, muchas más personas se preocupan por un futuro desconocido. A veces se angustian al situarse mentalmente en una situación negativa, aunque no haya sucedido (Getty Images)

Sentir ansiedad ocasionalmente ha sido una parte normal de la vida de los seres humanos. Sin embargo, en el contexto de enfrentar un año y medio de la pandemia por el coronavirus, aumentó la frecuencia de síntomas de ansiedad en la población. Hay una ola de ansiedad anticipatoria, coinciden con los expertos en psicología y psiquiatría de América Latina, por el temor a contagiarse el virus, a perder seres queridos o a morir, por sentir una gran incertidumbre sobre cuándo se terminará la vida pandémica a pesar de que los cuidados de prevención son necesarios para reducir el riesgo de contagiarse. También se suma la incertidumbre diaria por situaciones económicas y la posibilidad de perder el trabajo o la dificultad de conseguirlo.

Días atrás, se conocieron los resultados de un trabajo en México. Los investigadores se propusieron estimar los casos de ansiedad generaliza -que es un cuadro de preocupación excesiva- entre abril y junio de 2020. Lo hicieron a través de una serie de encuestas telefónicas mensuales con 833 personas. “La prevalencia mensual de síntomas de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 (...) se mantuvo en niveles altos entre abril y agosto de 2020, con una prevalencia de entre 30.7 y 32.6%”, informaron los investigadores en la revista Salud Pública de México.

Durante el pasado se realizó en México un estudio que encontró que la prevalencia mensual de síntomas de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 se mantuvo en niveles altos entre abril y agosto de 2020, con una prevalencia de entre 30.7 y 32.6%. Con la vacunación en avance, se espera una luz de alivio EFE/ Mario Guzmán
Durante el pasado se realizó en México un estudio que encontró que la prevalencia mensual de síntomas de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 se mantuvo en niveles altos entre abril y agosto de 2020, con una prevalencia de entre 30.7 y 32.6%. Con la vacunación en avance, se espera una luz de alivio EFE/ Mario Guzmán

En el momento en que se realizó el estudio, las personas más afectadas por la ansiedad eran las que vivían en hogares con menores de edad. También se registró más en las mujeres: “Posiblemente por la desigual distribución de las labores domésticas y de cuidados, en particular en un periodo de cierre de escuelas”, sostuvieron los investigadores del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad, Universidad Iberoamericana, en Ciudad de México.

Al principio de la pandemia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) había advertido que existía la posibilidad de que las personas se sintieran más estresadas y preocupadas durante la emergencia de salud pública. La aparición de la enfermedad provocada por un virus gatilló una situación global y regional de incertidumbre ante la imposibilidad rápida de detenarla, y por el desconocimiento sobre cómo afecta a cada persona. Aumentó el miedo a enfermar y morir.

Mientras tanto, la investigación científica avanzó y llevó al desarrollo de vacunas eficaces y seguras contra la enfermedad causada por el coronavirus en menos de un año. Pero aún el impacto en la salud mental continúa.

Con la crisis, el cuerpo responde con síntomas de ansiedad. Ante la persistencia de los síntomas y cuando interfieren en las actividades cotidianas, se puede hacer una consulta médica o psicológica
Con la crisis, el cuerpo responde con síntomas de ansiedad. Ante la persistencia de los síntomas y cuando interfieren en las actividades cotidianas, se puede hacer una consulta médica o psicológica

“Hay claramente un aumento de los síntomas de ansiedad en más personas hoy”, dijo a Infobae el médico psiquiatra Marcelo Cetkovich, director médico de INECO. “Desde el inicio de la pandemia, se observa esos síntomas que indican más preocupación, con nerviosismo o irritabilidad. En algunas personas, incluso puede conducir a taquicardia y en un grado máximo a crisis de pánico”, agregó Cetkovich.

Ante la ansiedad, el especialista considera que se trata - en realidad- de una respuesta emocional que le permite al mismo ser humano lidiar con un contexto que no puede modificar. Con la pandemia, hay una situación de incertidumbre sanitaria y económica, y es normal que aumenten los síntomas de ansiedad. El problema es que al haberse extendido por tanto tiempo las personas empiezan a sufrir una fatiga mental”, consideró.

La ansiedad se genera por el temor a perder la vida de uno o de los seres queridos y por la incertidumbre sobre la situación económica en muchas personas/ (Getty Images)
La ansiedad se genera por el temor a perder la vida de uno o de los seres queridos y por la incertidumbre sobre la situación económica en muchas personas/ (Getty Images)

En tanto, el médico psiquiatra Sergio Grosman, vicepresidente del capítulo Psicoterapias de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), señaló que “la ola de ansiedad anticipatoria genera en cada persona un estado de hiperalerta que produce agotamiento”. Agregó: “Al ser un virus desconocido, los síntomas de ansiedad se generan por el temor a la pérdida de vidas en general y a la de los seres queridos, entre otros factores. Para muchas personas, se torna un estado crónico de alerta. Es como si todo el tiempo, la persona estuviera viendo cuándo va a venir un predador. Como si una alarma interna estuviera sonando continuamente”.

Hay que ver las vacunas como esperanza para el futuro, señala el médico psiquiatra Sergio Grosman (Foto cortesía del Ministerio de Salud Pública del Ecuador).
Hay que ver las vacunas como esperanza para el futuro, señala el médico psiquiatra Sergio Grosman (Foto cortesía del Ministerio de Salud Pública del Ecuador).

Si bien nadie podría quedar exento de preocupaciones durante la emergencia de salud pública, el doctor Grosman puntualizó que la ansiedad puede ser motivo de consulta cuando produce agotamiento y “ya interfiere en los proyectos de cada persona. En ese momento, se considera que puede ser un trastorno”. Pero resaltó: “Con el avance de la vacunación, es momento de superar la ola de ansiedad anticipatoria y pasar a proyectarse hacia el futuro más allá de los temores”.

“La gente tiene que pensar que las vacunas contra el COVID-19 son esperanzadoras, y que en algún momento la pandemia terminará. La persona con ansiedad tiene que pensar que no seguiremos encerrados en un frasco sino que puede dedicarse a proyectos que van más allá de concentrarse solo en el coronavirus. Este cambio puede desactivar el proceso de ansiedad”, afirmó Grosman.

Realizar actividad física diaria, como caminatas o clases con los cuidados de prevención contra el COVID-19 hoy es clave para mantener una buena salud mental/ Karina Hernández/Infobae
Realizar actividad física diaria, como caminatas o clases con los cuidados de prevención contra el COVID-19 hoy es clave para mantener una buena salud mental/ Karina Hernández/Infobae

La ansiedad implica la activación de dos sistemas endócrinos del organismo humano: por un lado, adrenalina y noradrenalina en el corto plazo, y por otro la liberación del cortisol a mediano y largo plazo. Al producirse esos cambios, se pueden disparar los diferentes síntomas corporales. Los expertos en salud mental sugieren diferentes pautas para lidiar la ansiedad y evitar angustias.

De acuerdo con el doctor Cetkovich, hay que hacer actividad física, como salir a hacer caminatas rápidas al aire libre y con barbijo. “Se puede poner música y bailar dentro de la casa y comunicarse con los amigos o reunirse siguiendo las medidas de prevención. Además, es importante practicar cualquier técnicas de relajación, incluyendo meditación. Hay muchas aplicaciones en el celular para relajarse y meditar que pueden ayudar a mantener la calma”. Un consejo de la OPS es: “No recurra al tabaco, el alcohol u otras drogas para lidiar con sus emociones. Si se siente superado por la situación, hable con un profesional de la salud mental”.


18 de junio de 2021

Baby Boomers

 

Baby Boomers: la última generación argentina de la cultura del trabajo que se resiste al descanso

Pese a estar jubilados, los nacidos entre 1945 y 1964 no conciben la idea de retirarse y el 28% sigue en la actividad laboral. ¿Qué los motiva?
18.5.2021
Natalia Lesyk – A24

La generación de los Baby Boomers es conocida por haber nacido entre 1945 y 1964. Pero el anclaje fáctico del tiempo no los detuvo. Supieron adaptarse a los cambios que se avecinaban y hoy son flamantes jubilados, abuelos en muchos casos. Pero lo que nunca perdieron fue el Rock and Roll en la sangre y, por ello, 2 millones de argentinos todavía siguen en actividad y no pueden imaginarse disfrutando la vida sin la idea del “trabajo”.

El defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, definió para A24.com el concepto de Baby Boomers como “un fenómeno de reacción natalicio al período de posguerra, como una forma de defender la especie”.

Es más, la traducción de la denominación es “el aluvión de bebés”. Incluso, vaticinó: “No dudo que tras la pandemia del coronavirus, también se vuelva a vivir una manifestación igual”.

Pero los que fueron una generación emblemática de la historia de la humanidad, hoy ya son adultos mayores. Para más sorpresa del lector, en el mundo de la música hay un sinfín de personajes que pertenecen a este grupo de la tercera edad y aún siguen tan –o más- vigentes como antaño. Aunque es difícil que el imaginario colectivo los pueda conjugar a ellos, “los superstars”, como abuelos devotos, canosos y con bastón.

Por ejemplo, la estadounidense Madonna (58 años), su compatriota Axl Rose (59 años), el irlandés Bono (60 años), el británico Sting (69 años) o el líder de la banda metalera Kiss, Paul Stanley (69 años) son Baby Boomers.

La lista continúa, por nombrar algunos que ya son septuagenarios, con Phil Collins (70 años), Brian May (73 años) y David Gilmour (75 años), entre otros.

Lo cierto es que no es lo mismo ser un rocker jubilado en Europa o Estados Unidos que en la Argentina. De hecho, los jugadores locales –y sin ser celebridades- cuentan con una idiosincrasia propia que los caracteriza como la última generación de “la cultura del trabajo”.

De los 7.6 millones de nacidos en esta época en nuestro país, el 28% cuenta con un empleo formal, ingresos promedio de $30.000 y se encuentran financiados –aportes jubilatorios, pensiones, beneficios sociales, entre otros- en algunos casos hasta el doble de sus sueldos: alrededor de $62.000, según una investigación de Equifax, compañía especializada en Big Data.

Para conocer más sobre cómo seguir en la actividad laboral, pese a estar jubilados, aquí los requisitos y trámites.

Un mano a mano con la experiencia

Carlos Radice tiene 66 años, es un ferviente amante de los “fierros” y si son clásicos, mejor. Pero este cariño por el metal no se dio sólo con los autos: fue un referente periodístico del detrás de bambalinas de la televisión argentina, donde trabajó en los principales canales nacionales.

Siempre activo, nunca quieto. Y un caballero –cómo los de antes- con una sonrisa siempre en el rostro, que cedía sillas o el paso a sus compañeras. En 2019, previo a la pandemia, decidió retirarse. Había sido un año duro porque su gran corazón le hizo una mala jugada y tuvo que tomar consciencia: dejar el cigarrillo, alimentarse sano y hacer ejercicio. Pero lo que más le costó fue empezar a descansar de lo que es el estrés laboral.

“Al principio lo viví con incertidumbre”, contó a A24.com. Pero la vorágine del contexto no le dio tiempo. Llegó una cuarentena extrema que lo obligó a quedarse en casa y, como el sosiego no es su mejor arma, arrancó a estudiar diseño en 3D.

“Lo hice para mantener la cabeza ocupada y estar entretenido. Empecé con diseños para los nietos y luego cosas más complejas que logré comercializar”, detalló. Y aclaró: “Descansar se puede, pero con la mente en algo”. Luego, continuó con su mejor consejo: “Hay que vivir el día a día y disfrutar”.

Radiografía de 100% actitud

Más allá de pregonar por los derechos de adultos mayores, Semino, entre risas, se confiesa un caso vivencial de Baby boomer y explica que no es casual la aprensión al retiro porque “más allá de ser una generación de gran volumen, les tocó la revolución industrial tecnológica en serie, en un contexto mundial de reconstrucción y un capitalismo de pleno empleo. Por eso el concepto laboral está tan arraigado en sus venas. Incluso, el status laboral fue y -aún es- muy importante para ellos ligados a ‘ser productivos’”, analizó.

Por su parte, la referente previsional de A24, Clara Salguero, precisó que “hay dos factores que los mueve a seguir trabajando, una vez ya jubilados: la estabilidad o recupero económico que se pierden desde el ingreso laboral al haber jubilatorio, y que es lo que más incide. El segundo, y en menor medida, seguir ocupando roles que los hagan sentir activos, actualizados, participantes de todo lo que tiene que ver con su entorno y contexto”.

Para el gerontólogo Diego Bernardini, “lo que los caracteriza es la diversidad, porque es imposible encontrar dos personas mayores e iguales. Con lo cual, cada día vivido es construcción en diversidad. Por ello, conlleva el desafío de construir políticas para esta nueva longevidad”.

Bernardini aclaró a A24.com que este grupo no se ancla en el indicador duro de la edad para vivir la vida. “Supieron elegir vivir con sus múltiples transiciones, y una de ellas es ‘¿qué hago una vez que me jubile?’”

Respecto a las motivaciones, el especialista remarcó: “Hay varias razones. La primera es histórica –de principios del siglo XX-, cuando se impusieron los topes etarios jubilatorios, entre los 62 y 67 años. La gente apenas vivía un poco más de esa edad. Los trabajos eran manuales y muy fuertes físicamente”.

“Hoy pasaron más 100 años, la actividad laboral se hizo menos física, más cognitiva y se valora la experiencia. Además, en nuestro país, las personas después de los 65 años pueden llegar a vivir entre 25 y 30 años más. Al mismo tiempo, los avances sanitarios hicieron que se alcance la edad jubilatoria con plenitud y buena calidad de vida”, señaló.

En números

En la Argentina, 9 de cada 10 personas recibe una pensión que les asegura un ingreso, aunque no esté reconocido como tal, en términos económicos, para vivir pleno.

Asimismo, en el relevamiento de Equifax se observó que del universo de 2 millones de Baby boomers que trabajan, el 43,7% está jubilado. Mientras, el 27,7% tiene una situación de empleo no declarada; el 17% trabaja por su cuenta; el 11% en relación de dependencia y el 0,6% está desempleado o es beneficiario de algún plan social.

Entre los rubros donde mayor desarrollo tiene esta generación se encuentran la industria manufacturera (19%); administración pública, defensa y seguridad social obligatoria (10,9%), y comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos automotores y motocicletas (10.2%).

A diferencia de otros fenómenos generacionales, sería la única donde la distribución de género tiene como principal grupo a las mujeres frente a los hombres: el 51% son mujeres; el 49% hombres. Respecto a sus edades, 4 millones tienen entre 56 y 64 años y 3.5 millones están en el grupo de entre 65 y 74 años.

Jubilados que se resisten a la jubilación

Supieron ir de la mano de la revolución industrial con el fordismo, crecieron escuchando la radio y cuando llegaron a la adultez descubrieron la televisión. Pero la edad no los limitó y se adaptaron rápidamente –al llegar a la tercera edad- a los cambios tecnológicos del uso intensivo de los smartphones y las computadoras.

En ese aspecto, Clara Salguero señala: “Es un mito que no se involucran tecnológicamente o desde la bancarización. Todo eso es parte del avance que han tenido las personas adultas mayores y se han afirmado como referentes de generaciones más jóvenes”.

También, tienen presente valores como la familia, el cuidado del cuerpo con una alimentación saludable y suelen orientarse a rutinas de meditación. Incluso, son conscientes de la relación del ser humano con el medioambiente. Pero no siempre fueron así: tuvieron sus momentos de juventud con abuso del tabaco, el devenir de la comida industrializada, las drogas y las ideas de un mundo libre.

Para Bernardini, “el problema de nuestra sociedad es vincular el envejecimiento con enfermedad. A lo largo de la vida hay pérdidas y ganancias. Pero la creatividad, la posibilidad de las relaciones, movilizar recursos como conseguir dinero, aprender, entre otras, ocurren a lo largo de la vida. En general, la comprensión del mundo que nos rodea y la capacidad de tomar decisiones acertadas aumenta con la edad”.

“Socialmente, la jubilación tiene otra connotación que cuando te jubilás de la vida y no del trabajo, y en realidad no es así. Lo que los jubilados de hoy nos demuestran es que se jubilan de lo que no les gusta, permaneciendo en el mercado laboral en cosas que les interesan y les permitan aportar a la sociedad, seguir activos y desterrar la invisibilidad de la jubilación”, agrega.

Por su parte, Semino coincide en la mirada: “Hay una distorsión social de que el envejecimiento es sinónimo de vejez. Hay un temor al envejecimiento, a la idea de que ‘los viejos somos el espejo de lo que viene’ y es por una falta de elaboración de proyectos. Por ello la resistencia, tratando de seguir integrados a partir de la producción y por preservar un lugar reconocido por la sociedad”.

Continúo en su análisis: “Lo que falta es interpretar que pueden ser convertidos en productores de riqueza amén del hecho subjetivo de la edad”. En esa línea, Semino resume: “Los viejos sólo somos jóvenes arrepentidos”.

https://www.a24.com/previsional/baby-boomers-la-ultima-generacion-argentina-la-cultura-del-trabajo-que-se-resiste-al-descanso-n826750