6 de mayo de 2026


REVISAR LA ENSEÑANZA

Ni Edadismo ni Viejismo: No a la discriminación (los niños de hoy son los ancianos de mañana)

En Argentina, a la discriminación por edadismo se le dice 'viejismo'. La ONU agendó a la vejez como derecho humano, eje de la cohesión social y comunitaria.


Por URGENTE24

La imagen más elocuente de discriminación a la vejez: represión a los jubilados que se manifiestan por sus derechos. (Agencia Noticias Argentinas, FOTO NA SANTIAGO OROZ ARGRA)

La discriminación por edad, llamada edadismo, se convirtió en un flagelo social para la vejez. Se extiende por la salud, la vivienda, el trabajo, medios de comunicación, tecnología y derecho, y ya hay países que estudian encararla desde la raíz estructural desde los propios colegios.

Aunque no se relaciona con la proporción de adultos mayores en la población ni con la velocidad de crecimiento de la población de edad avanzada, la ONU incluyó su abordaje en su agenda de 2026.

Como a diferencia de las mujeres, los niños o las personas con discapacidad, las personas mayores carecen de un instrumento internacional específico y jurídicamente vinculante, en abril de 2025, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas empezó la redacción de una Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores.

De modo que el edadismo dejará de considerarse simplemente un prejuicio social para convertirse en una violación de los derechos humanos.

Como consecuencia, la política mundial sobre el envejecimiento deberá pasar de la caridad y la protección a la dignidad, la autonomía, la participación y la rendición de cuentas.

El tránsito amenaza con ser arduo, Mientras la evidencia permanezca aislada dentro de las disciplinas, las intervenciones fragmentadas no podrán corregir un fenómeno sistémico por naturaleza.

Los movimientos contra la discriminación por edad cobran cuerpo en otras comunidades. (Imagen creada con IA Grok)


Consecuencias nefastas

La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada dos personas en el mundo tiene actitudes relacionadas con el edadismo, con profundas consecuencias para la salud, la salud mental, la longevidad y la participación social.

Los únicos tres países con estereotipos de edad más positivos fueron Sri Lanka, seguido de Ghana y Tanzania. Los otros 17 países tendían a tener actitudes discriminatorias por edad más negativas. Con el Reino Unido en primer lugar, seguido de un grupo formado por India, Bangladesh, Canadá, Estados Unidos y Kenia, según Mather Institute.

¿Y Argentina? Bien gracias. El 12% de la población, y en ascenso por la diferencia entre nacimientos y muertes, tiene más de 65 años. Y sí, existe el "viejismo", como forma de discriminación naturalizada que afecta principalmente a mayores de 50 años, limitando su acceso al empleo y perpetuando estereotipos negativos.

Por ejemplo, la sociedad argentina fue volcando en las cuestiones cotidianas esta práctica para justificar por contraste los dictados del marketing de la moda que exaltan la innovación y la modernidad como atributos exclusivos de los jóvenes, a la que instan a consumir para sustentarlos.

Imperativo para la salud

Un artículo de la Revista Estadounidense de Psiquiatría Geriátrica: Ciencia, Educación y Práctica Abiertas, firmado por Kiran Rabheru, doctor en Medicina, y titulado "Defensa científica para eliminar la discriminación por edad: Creación, impacto y expansión global de la Coalición Canadiense contra la Discriminación por Edad (CCAA)", exhorta a "eliminar la discriminación por edad como un imperativo clínico, ético y sistémico para todos los profesionales de la salud".

Y afirma que la discriminación por edad es una de las formas de discriminación más prevalentes y menos cuestionadas a nivel mundial.

En la práctica clínica se manifiesta a través del enmascaramiento diagnóstico, la atribución prematura de síntomas al "envejecimiento normal", la exclusión de la psicoterapia y la rehabilitación, y la dependencia desproporcionada de modelos de atención centrados en la contención o la custodia.

Estos patrones erosionan la autonomía y la capacidad de acción, refuerzan el aislamiento social y normalizan las desigualdades en el acceso al tratamiento, sostiene el artículo de marras.

Y añade que también retrasan el diagnóstico, limita las opciones de tratamiento y normaliza el nihilismo terapéutico al presentar el sufrimiento en la vejez como inevitable en lugar de remediable.

¿Qué valores les enseñan a los niños de hoy, los ancianos del mañana?


Dignidad y empleo

A nivel mundial, la discriminación por edad está ganando impulso, especialmente a través de leyes laborales y políticas públicas que buscan proteger la dignidad y el empleo de las personas mayores.

Basándose en investigaciones revisadas por pares, la ciencia de la implementación y los marcos internacionales de derechos humanos, la Coalición Canadiense contra la Discriminación por Edad se situó dentro de los esfuerzos nacionales y mundiales para eliminar la discriminación por edad.

Por caso, surgen iniciativas como la del Grupo de Trabajo Sénior de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) para llevar el debate sobre la vejez y el envejecimiento al entorno escolar: el alumnado, el profesorado y las familias.

Lo explica en el blog de la entidad Andrés Vázquez Piñeiro. médico máster en Gerontología Clínica y Social, diplomado en Medicina Geriátrica, especialista universitario en Cuidados Paliativos: el propósito es que las nuevas generaciones crezcan con una mirada más justa, crítica y respetuosa hacia todas las edades.

Prevenir el edadismo en la escuela implica mucho más que transmitir contenidos teóricos sobre el envejecimiento. Supone "fomentar el pensamiento crítico frente a los estereotipos sociales, promover el respeto a la diversidad etaria y generar experiencias intergeneracionales que acerquen realidades que, en el contexto actual, tienden a estar desconectadas".

Esta desconexión representa un riesgo para la cohesión social y comunitaria, concluye

31 de marzo de 2026

Señales que anticipan la pérdida de memoria

e señales que anticipan la pérdida de memoria

Reconocer los signos que indican cuándo los problemas de memoria requieren atención médica puede marcar la diferencia en la detección temprana de trastornos como el deterioro cognitivo leve o la demencia. Expertos consultados por Time Magazine y Cleveland Clinic identifican siete signos clave que deben tomarse en serio.

Problemas con tareas cotidianas

Olvidar cómo realizar tareas de la vida diaria, como usar un electrodoméstico habitual sin estar distraído ni ocupado con otras actividades, puede ser motivo de preocupación. Si, por ejemplo, se olvida la secuencia para operar la lavadora o se deja la estufa encendida provocando un incidente, podría tratarse de algo más que un simple descuido.

Incumplir compromisos habituales

El olvido de rutinas o actividades habituales que se han realizado durante mucho tiempo; esto puede ser señal de un problema más allá del envejecimiento normal. La preocupación aumenta si estas lagunas se vuelven frecuentes o afectan compromisos importantes, explica el doctor Zadly Tan a la revista.

Cambios en la personalidad y estado de ánimo

Alteraciones como irritabilidad, depresión, ansiedad o apatía pueden aparecer antes de que se diagnostique una demencia. Estos síntomas, aunque no están ligados estrictamente a la memoria, pueden manifestarse en las primeras etapas de enfermedades como el Alzheimer y reflejan que se trata también de un trastorno conductual.

Pantalla de monitor que muestra una resonancia magnética (RM) coronal en escala de grises de un cerebro humano y la parte superior del cuello.
El antecedente familiar de Alzheimer y sus síntomas en edades similares justifican una consulta médica para detectar problemas de memoria a tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pérdida de objetos

Olvidar dónde quedaron objetos de valor o perderlos con frecuencia, especialmente si se trata de elementos a los que se presta atención normalmente, como el celular, accesorios diarios o incluso las llaves del hogar, puede indicar un deterioro en la memoria que requiere evaluación.

Preguntar reiteradamente

La tendencia a repetir consultas o contar las mismas historias, cuando no es un rasgo habitual de la persona, puede ser una señal de alarma. Si esto ocurre sin que exista distracción evidente en el momento, conviene consultarlo con un profesional.

Perderse en lugares habituales

Desorientarse o perderse en rutas conocidas, como el camino habitual al supermercado, refleja posibles problemas en la memoria visoespacial. Zadly Tan, en diálogo con Time, revela que esta dificultad puede indicar alteraciones en el funcionamiento cerebral y no suele deberse a simples despistes.

Familiares con pérdidas de memoria

El antecedente familiar también es relevante. Si un progenitor desarrolló Alzheimer a una edad específica y aparecen “despistes” similares en ese mismo periodo, es recomendable prestar particular atención y consultar a un médico. La edad de inicio de los síntomas suele mostrar patrones en algunas familias.