6 de mayo de 2021

7 mitos sobre el sexo despues de los 50 a;os

 

7 mitos sobre el sexo después de los 50 años

Todas son falsas creencias porque para la sexualidad no hay edad. Lo que sí sucede es que con el paso del tiempo el cuerpo puede presentar cambios

7 mitos sobre el sexo después de los 50 años (Shutterstock)
7 mitos sobre el sexo después de los 50 años (Shutterstock)

El sexo no tiene fecha de vencimiento. No hay ninguna condición que nos quite la posibilidad de vivir y disfrutar de nuestra sexualidad, comprendiéndola en sentido amplio. Lo que sí sucede con el tiempo es que nuestro cuerpo y nuestra respuesta sexual pueden presentar cambios y es por eso que es importante comprender que todo nuestro cuerpo es un territorio erótico. Ampliar la sexualidad más allá de lo genital nos enriquece. Muchas veces lo que nos pasa es que confundimos un cambio fisiológico con un problema.

¿Qué mitos circulan?

Empecemos por desterrar los principales mitos que giran alrededor del sexo y el paso del tiempo:

-Que las personas de edad no son deseables sexualmente. Vivimos en una sociedad que estigmatiza y rechaza el inevitable paso del tiempo, ejerciendo mucha presión sobre qué es deseable y que no.

-Que con el tiempo se pierde el deseo.

-Que se pierde la capacidad de tener una relación sexual.

-Que empeora la calidad de las relaciones sexuales.

-Que si no hay buena lubricación o erección, significa que no hay ganas.

-Que la actividad sexual a cierta edad es riesgosa.

-Que no es necesario cuidarse si no hay riesgo de embarazo (acá estamos ignorando el riesgo de infecciones de transmisión sexual).



Estas falsas creencias se refuerzan sobre una idea muy instalada: el apogeo sexual está en la juventud. Sin embargo, en la práctica vemos que esto no necesariamente es así. El paso del tiempo tiene sus ventajas: ganamos experiencia, confianza, nos conocemos más a nosotros mismos e, idealmente, nos tomamos las cosas con más calma y madurez. Tenemos más información, más conocimiento y control de la sexualidad.

¿Cuáles son los cambios esperables?

Con el paso del tiempo, todo se vuelve más lento. Pero mayor lentitud no implica menor satisfacción. Por lo general, vivimos el sexo muy pendientes de esta cuestión: el tiempo y la duración, por ejemplo, si tardo mucho en excitarme o en alcanzar el orgasmo. Ese factor es tan determinante que cuando empezamos a demorarnos más, sentimos desconcierto y ansiedad. El desafío es acomodar nuestra mente a nuestro cuerpo y no al revés. Es cierto que con la edad, puede disminuir la intensidad del orgasmo y podemos tardar más en alcanzarlo. También se alarga el período refractario, es decir, el tiempo que lleva volver a excitarse después de un orgasmo.



El principal cambio lo podemos observar en la fase de excitación de la respuesta sexual: la erección y la lubricación. En la mujer, la sequedad vaginal puede generar un fuerte dolor en la penetración y llevar a la evitación. Esto puede mal interpretarse como falta de deseo o puede derivar en la falta de deseo a futuro si el dolor se sostiene en el tiempo. En el hombre la pérdida o el cambio en su erección impacta sobre su autoestima. Puede notar menos rigidez, sostener la erección durante menos tiempo, presentar dificultades para penetrar o para colocarse el preservativo. Va a requerir una estimulación más directa y por más tiempo sobre el pene. Sin embargo, puede que cuanto mayor sea el nivel de autoevaluación de su erección, mayor la ansiedad y la frustración. Será fundamental que logre conectar la mente con algo que lo excite fuertemente.

Tanto para hombres como para mujeres, existe una amplia variedad de tratamientos posibles que se pueden llevar adelante con el acompañamiento adecuado (Shutterstock)
Tanto para hombres como para mujeres, existe una amplia variedad de tratamientos posibles que se pueden llevar adelante con el acompañamiento adecuado (Shutterstock)

En cualquiera de los casos, sepamos que existe una amplia variedad de tratamientos posibles que se pueden llevar adelante con el acompañamiento adecuado de los profesionales correspondientes, una ginecóloga o un urólogo. Tener información, es la mejor herramienta para erradicar la vergüenza, muchas veces sostenida en la creencia de que los cambios en nuestra sexualidad son culpa nuestra, y no respuestas naturales fisiológicas. Lo importante es que ni la vergüenza ni los prejuicios nos limiten la posibilidad de hacer la consulta y encontrar alivio a los posibles síntomas.

Cada etapa de la vida nos va a desafiar a nivel sexual de una manera diferente, pero ninguna es una sentencia. Hay personas que viven esta etapa como un reencuentro y una liberación. Quizá ya sin los hijos en la casa, sin el miedo de un embarazo, quizá reencontrados con su pareja o encontrando una nueva. Y no tener pareja tampoco es sinónimo de falta de actividad sexual.

La manera en que vamos a responder y acomodarnos a cada cambio tiene que ver con la historia sexual que hemos ido armando a lo largo de la vida. Cultivando una buena salud en general, y una sexualidad sana en particular, y con la información que nos permita vivirla en calma y sin prejuicios iremos por el camino más placentero.

*Cecilia Ce es psicóloga, sexóloga y autora de los libros Sexo ATR y Carnaval toda la vida (editorial Planeta). En Instagram: @lic.ceciliac

23 de abril de 2021

 

El malestar que sientes tiene un nombre: se llama languidez

Es una sensación de estancamiento y vacío. Se siente como si uno estuviera pasando los días sin rumbo, mirando la vida a través de un parabrisas empañado. Y podría ser la emoción dominante de 2021.

 

 

Credit...Manshen Lo


Por Adam Grant

Publicado 21 de abril de 2021Actualizado 22 de abril de 2021

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Al principio, no reconocí los síntomas que todos estábamos experimentando. Mis amigos mencionaban que tenían problemas de concentración. Los colegas informaron que, incluso con las vacunas en el horizonte, no estaban entusiasmados con el año 2021. Un familiar se quedaba despierto hasta tarde para volver a ver La leyenda del tesoro perdido a pesar de que se sabe la película de memoria. Y yo, en vez de saltar de la cama a las 6 de la mañana, estaba tumbado hasta las 7, jugando Words with Friends.

No era agotamiento: aún teníamos energía. No era depresión: no nos sentíamos desesperados. Solo nos sentíamos sin alegría y sin rumbo. Resulta que hay un nombre para eso: languidecer.

La languidez es una sensación de estancamiento y vacío. Se siente como si estuvieras arrastrándote para pasar los días, mirando tu vida a través de un parabrisas empañado. Y quizá sea la emoción dominante de 2021.

Mientras los científicos y los médicos trabajan para tratar y curar los síntomas físicos de la covid de larga duración, muchas personas tienen problemas con la longevidad emocional de la pandemia. Algunos recibimos los embates de la covid, sin estar preparados, mientras el intenso miedo y el dolor del año pasado se desvanecieron.

En los primeros e inciertos días de la pandemia, es probable que el sistema de detección de amenazas de tu cerebro —llamado amígdala— estuviera en alerta máxima de lucha o huida. A medida que aprendías que los cubrebocas ayudaban a protegernos —pero el lavado de paquetes no lo hacía— probablemente desarrollaste rutinas que aliviaban tu sensación de temor. Sin embargo, la pandemia se ha prolongado, y el estado agudo de angustia ha dado paso a una condición crónica de languidez.

En psicología, pensamos en la salud mental en un espectro que va desde la depresión hasta el florecimiento. El florecimiento es la cima del bienestar: se tiene un fuerte sentido del propósito, del dominio y de importarles a los demás. La depresión es el valle del malestar: te sientes abatido, agotado y sin valor.

La languidez es el hijo ignorado de la salud mental. Es el vacío entre la depresión y el bienestar: la ausencia de bienestar. No tienes síntomas de enfermedad mental, pero tampoco eres la imagen viva de la salud mental. No estás funcionando a toda máquina. El languidecimiento empaña tu motivación, altera tu capacidad de concentración y triplica las probabilidades de que reduzcas el trabajo. Parece ser más común que la depresión, y en cierto modo puede ser un factor de riesgo mayor para sufrir una enfermedad mental.

El término fue acuñado por un sociólogo llamado Corey Keyes, a quien le llamó la atención que muchas personas que no estaban deprimidas tampoco prosperaban. Su investigación sugiere que las personas con más probabilidades de padecer depresión grave y trastornos de ansiedad en la próxima década no son las que presentan esos síntomas en la actualidad. Son las personas que languidecen ahora mismo. Y las nuevas pruebas de los trabajadores sanitarios de la pandemia en Italia muestran que los que languidecían en la primavera de 2020 tenían tres veces más probabilidades que sus compañeros de ser diagnosticados con trastorno de estrés postraumático.

 

 

Parte del peligro radica en que, cuando uno languidece, es posible que no notemos el descenso del placer o la disminución del impulso. No te das cuenta de que te deslizas lentamente hacia la soledad; eres indiferente a tu indiferencia. Cuando no puedes ver tu propio sufrimiento, no buscas ayuda ni haces mucho para ayudarte.

Incluso si no estás languideciendo, probablemente conozcas a personas que sí lo están sintiendo. Entenderlo mejor puede ayudarte a ayudarles.

Un nombre para lo que sientes

Los psicólogos creen que una de las mejores estrategias para gestionar las emociones es ponerles nombre. La primavera pasada, durante la angustia grave de la pandemia, la publicación más viral de la historia de Harvard Business Review fue un artículo que describía nuestro malestar colectivo como duelo. Junto con la pérdida de seres queridos, nos lamentábamos por la pérdida de la normalidad. “Duelo”. Nos dio un vocabulario familiar para entender lo que se había percibido como una experiencia desconocida. Aunque no nos habíamos enfrentado antes a una pandemia, la mayoría de nosotros habíamos afrontado la pérdida. Nos ayudó a afianzar las lecciones de nuestra propia resiliencia en el pasado, y a sentir confianza en nuestra capacidad para afrontar la adversidad presente.

Todavía tenemos mucho que aprender sobre las causas de la languidez y cómo curarla, pero ponerle nombre podría ser un primer paso. Podría ayudar a desempañar nuestra visión, dándonos una ventana más clara de lo que había sido una experiencia borrosa. Podría recordarnos que no estamos solos: el languidecimiento es común y compartido.

Y podría darnos una respuesta socialmente aceptable a esta pregunta: “¿Cómo estás?”.

En vez de decir “¡genial!” o “bien”, imaginemos que respondemos: “Sinceramente, estoy languideciendo”. Sería el antagonista refrescante de la positividad tóxica, esa presión tan estadounidense de ser optimista en todo momento.

Cuando añades la languidez a tu léxico, empiezas a notarla a tu alrededor. Aparece cuando te sientes defraudado por tu paseo vespertino. Está en la voz de tus hijos cuando les preguntas cómo les fue en el colegio por internet. Está en Los Simpson cada vez que un personaje dice: “Meh”.

El verano pasado, la periodista Daphne K. Lee tuiteó sobre una expresión china que se traduce como “procrastinar a la hora de dormir”. Lo describió como quedarse despierto hasta tarde en la noche para reclamar la libertad que hemos perdido durante el día. He empezado a preguntarme si no es tanto una represalia contra una pérdida de control como un acto de desafío silencioso contra la languidez. Es una búsqueda de felicidad en un día sombrío, de conexión en una semana solitaria o de propósito en una pandemia perpetua.

Un antídoto contra la languidez

¿Qué podemos hacer al respecto? Un concepto llamado “flujo” puede ser un antídoto contra la languidez. El flujo es ese estado elusivo de estar absortos en un reto significativo o un vínculo momentáneo, en el que tu sentido del tiempo, del espacio y de ti mismo se desvanece. Durante los primeros días de la pandemia, el mejor indicador de bienestar no era el optimismo o la atención plena, sino el flujo. Las personas que se sumergieron más en sus proyectos lograron evitar languidecer y mantuvieron su felicidad prepandémica.

Jugar un juego de palabras a primera hora de la mañana me catapulta al flujo. A veces, un maratón nocturno de Netflix también funciona: te transporta a una historia en la que te sientes unido a los personajes y preocupado por su bienestar.

Aunque encontrar nuevos retos, experiencias agradables y un trabajo significativo son posibles remedios a la languidez, es difícil encontrar el flujo cuando no puedes concentrarte. Este era un problema mucho antes de la pandemia, cuando la gente solía revisar el correo electrónico 74 veces al día y cambiar de tarea cada diez minutos. En el último año, muchos de nosotros además hemos tenido que lidiar con las interrupciones de los niños de la casa, los colegas de todo el mundo y los jefes a todas horas. Meh.

La atención fragmentada es un enemigo del compromiso y la excelencia. En un grupo de cien personas, solo dos o tres serán capaces de conducir y memorizar información al mismo tiempo sin que su rendimiento se resienta en una o ambas tareas. Puede que las computadoras estén hechas para el procesamiento en paralelo, pero a los humanos les va mejor el procesamiento en serie.

Date un tiempo ininterrumpido

Eso significa que hay que establecer límites. Hace años, una empresa de software de la lista Fortune 500 en India probó una política sencilla: nada de interrupciones los martes, jueves y viernes antes del mediodía. Cuando los ingenieros gestionaban ellos mismos el límite, el 47 por ciento tenía una productividad superior a la media. No obstante, cuando la empresa estableció el tiempo de silencio como política oficial, el 65 por ciento logró una productividad superior a la media. Hacer más cosas no solo era bueno para el rendimiento en el trabajo: ahora sabemos que el factor más importante para la alegría y la motivación diarias es una sensación de progreso.

No creo que haya nada mágico en los martes, jueves y viernes antes del mediodía. La lección de esta sencilla idea es tratar los bloques de tiempo ininterrumpidos como tesoros que hay que guardar; despeja las distracciones constantes y nos da la libertad de concentrarnos. Podemos encontrar consuelo en las experiencias que captan toda nuestra atención.

Concéntrate en un objetivo pequeño

La pandemia fue una gran pérdida. Para trascender la languidez, intenta empezar con pequeñas victorias, como el diminuto triunfo de averiguar quién es el asesino de la historia o la alegría de jugar una palabra de siete letras. Uno de los caminos más claros hacia la fluidez es una dificultad manejable: un reto que ponga a prueba tus habilidades y aumente tu determinación. Eso significa dedicar un tiempo diario a enfocarte en un reto que te importe: un proyecto interesante, un objetivo que valga la pena, una conversación significativa. A veces es un pequeño paso para redescubrir parte de la energía y el entusiasmo que has echado de menos durante todos estos meses.

La languidez no está solo en nuestras cabezas: está en nuestras circunstancias. No se puede curar una cultura enferma con vendas personales. Seguimos viviendo en un mundo que normaliza los problemas de salud física, pero estigmatiza los problemas de salud mental. A medida que nos adentramos en una nueva realidad pospandémica, es hora de replantear nuestra comprensión de la salud mental y el bienestar. “No estar deprimido” no significa que no se estén teniendo problemas. “No estar exhausto” no significa que se esté animado. Al reconocer que muchos de nosotros languidecemos, podemos empezar a darle voz a la desesperación silenciosa e iluminar un camino para salir del vacío.

Adam Grant es psicólogo organizacional en Wharton, autor de Think Again: The Power of

18 de abril de 2021

Atención Integral para Adultos Mayores sin cargo

 UNIVERSIDAD MAIMONIDES

Atención Integral para Adultos Mayores sin cargo

El área de Ciencias del Envejecimiento de nuestra Universidad brinda un servicio solidario y gratuito para
atención, escucha, acompañamiento y orientación a las personas mayores y/o sus familiares ante las
circunstancias excepcionales que nos toca vivir con motivo del COVID-19. Ofrece asistencia psicológica,
consejos en relación a cómo ocupar el tiempo libre en el hogar con actividades creativas y reconfortantes;
recomendaciones sobre alimentación sana y salud en general; y orientación ante conflictos familiares o
cuestiones de comunicación intergeneracional.
Este servicio lo lleva adelante un grupo de profesionales (médicos, psicólogos, nutricionistas, terapistas
ocupacionales y gerontólogos) con amplia experiencia en el acompañamiento integral de adultos mayores y
una profunda vocación solidaria.
Los interesados deben escribirnos a mayoresactivos@maimonides.edu dejando los siguientes datos:
Nombre y Apellido, teléfono fijo, teléfono móvil, correo electrónico y Skype en caso de tenerlo.
#SomosResponsables #UMAI

20 de marzo de 2021

Ser padre después de los 80

 

Ser padre después de los 80: los riesgos biológicos y el vínculo con el hijo

El famoso nutricionista Alberto Cormillot anunció que espera un hijo a sus 82 años de edad. La noticia reabrió el debate acerca de los riesgos de la paternidad en la tercera edad relacionados con la biología y el vínculo emocional.

El famoso nutricionista Alberto Cormillot anunció que espera un hijo a sus 82 años de edad. La noticia reabrió el debate acerca de los riesgos de la paternidad en la tercera edad relacionados con la fertilidad, algunos trastornos y enfermedades. Por otro lado, se discuten los beneficios y desventajas del vínculo emocional.  

 

Su esposa, Estefanía Pasquini, 48 años menor que él, confirmó la noticia con una foto en sus redes sociales. Por su parte, el nutricionista contó en Radio Mitre que: 

 

“La decisión de comunicarlo se debe hacer a los 3 meses por una cuestión de prudencia, que es cuando uno está más seguro, pero bueno, ayer en una entrevista Guillermo Andino me preguntó inocentemente si había planes”. 
  

Ser padre a los 82

Desde 1980, el índice de natalidad para mujeres mayores de 35 años ha subido casi un 60%. Mientras, el índice de natalidad para hombres mayores de 40 años ha subido casi un 30% (según la revista Reviews in Urology). 

 

Es decir que la tendencia de las últimas décadas es atrasar la decisión de tener un hijo hacia edades más avanzadas. Dicho cambio social y cultural, ha llevado a los científicos a plantearse la pregunta acerca de la existencia de riesgos.  

 

Comúnmente se sabe que para la mujer los peligros son mayores. De hecho, el éxito de embarazo a los 25% mientras que a los 40 cae al 5%. Los varones, por su parte, no pierden drásticamente la fertilidad.  

 

De todas formas, también hay ciertos riesgos por parte del lado masculino y la madurez espermática.  

 

Un estudio realizado en Suecia en 2014 demostró que papás mayores a 45 años son más propensos a tener hijos con esquizofrenia, autismo y otros trastornos de salud mental. Con todo, el riesgo absoluto era muy bajo y se situaba por debajo del 1% para ciertas condiciones. 

 

Previamente, en 2006 se publicó una investigación en Archives of General Psychiatry que encontró que los niños de varones mayores de 40 tenían un riesgo hasta seis veces mayor de recibir un diagnóstico de autismo, en comparación con los nacidos de varones menores de 30 años. 

 

Otros trastornos como el de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se ha vinculado a la mayor edad paterna. 

 

No obstante, en ninguno de los casos la asociación ha demostrado ser causal y los detalles todavía son desconocidos.  

 

 

Genes

La calidad espermática desmejorada de la tercera edad puede estar relacionada a otras enfermedades o problemas ligados a los genes. Tales son los casos del cáncer ocular llamado retinoblastoma, enanismo y pérdida de fertilidad de la descendencia.

 

Respecto a este último punto, una investigación de la Universidad de Göttingen (Alemania) analizó los datos poblacionales y biológicos de personas de tres países distintos y encontró que los hijos de padres mayores, a su vez, tienen menos hijos.  

 

La explicación está en la cantidad de mutaciones en el esperma, dado que estas se incrementan con la edad.    

No todo es negativo al optar por tener hijos en la tercera edad. Hay una teoría, no corroborada, que asegura que los telómeros más largos del esperma maduro representan mayor longevidad para la descendencia.  

 

 

El vínculo

En el debate abierto acerca de la paternidad más allá de los 80 no todo es cuestión de biología. También están involucrados los aspectos emocionales y vinculares entre padres e hijos.  

 

Por reglas de la naturaleza, el hijo pasará menos tiempo con su padre mayor. A su vez, deberá aprender a cuidar de él a más temprana edad. 

 

Paralelamente, es posible que con el paso del tiempo se pierda la tolerancia o la empatía generacional. Desde otra perspectiva, los años pueden representar un mejor desarrollo de la paciencia

 

Finalmente, tener hijos en la tercera edad puede significar una mejor estabilidad emocional y económica, a la vez que cuenta con más tiempo para compartir.  

 

12-03-2021 11:47

9 de marzo de 2021

5 alimentos que potencian su sistema inmunológico

 

ALERTA

ALIMENTARSE

INCORPÓRELOS

5 alimentos que potencian su sistema inmunológico

Lo que come puede ayudarlo a mantenerse saludable, en épocas donde es fundamental tener salud. La dieta es la base de todo y por eso es necesario que elija sabiamente qué pondrá en su plato.

Por URGENTE24

Kéfir: un alimento fundamental para potenciar el sistema inmunológico.

Las vitaminas y los suplementos son herramientas muy útiles para muchas personas que buscan apoyo para el sistema inmunológico durante la temporada de resfriados, gripe y más. Pero son solo eso: herramientas. No son una solución infalible para mantenerse saludable. La mejor manera de lograr ese objetivo y apoyar un sistema inmunológico fuerte es empacando su dieta con alimentos integrales y ricos en nutrientes.

Comer una dieta variada que incluya alimentos ricos en nutrientes que estimulan el sistema inmunológico, como vitaminas A, D, E, C, selenio, zinc y antioxidantes, combinados con un sueño y ejercicio adecuados puede ayudar a mantener a raya las enfermedades.

Los ácidos grasos omega-3 también se han asociado con beneficios para la salud inmunológica, según una revisión publicada en el International Journal of Molecular Science.

Huevos

Los huevos pueden ser uno de los alimentos más ricos en nutrientes que existen, lo que significa que contienen una gran cantidad de cosas buenas en solo unas pocas calorías. Tienen una variedad de micronutrientes que pueden ayudar a mantener un sistema inmunológico saludable, incluyendo la vitamina D, vitamina E, vitamina B12 y omega-3.

Por ejemplo, una revisión reciente en Neurology and Therapy resumió los datos que muestran que los niveles bajos de vitamina D pueden contribuir al riesgo de desarrollar la enfermedad autoinmune esclerosis múltiple y pueden empeorar la actividad de la enfermedad en pacientes con EM.

Morrón

El color es una señal de que los morrones son ricos en antioxidantes que combaten enfermedades. Los morrones no solo contienen poderosos antioxidantes como el betacaroteno, sino que también son una fuente increíble de vitamina C, incluso mejor que las naranjas.

Solo una taza de morrón picado contiene tres veces la ingesta diaria recomendada de vitamina C.

Ajo

El ajo contiene alicina, un antioxidante que puede ayudar a fortalecer su sistema inmunológico, según una investigación publicada en Food Science and Biotechnology.

Semillas de girasol

Las semillas de girasol son una manera fácil de fortalecer tu sistema inmunológico, gracias a su versatilidad. Como la mayoría de las semillas, son altas en grasas insaturadas, que pueden combatir la inflamación, y vitamina E, una de las más importantes cuando se trata de reparar las células dañadas.

Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, los científicos están estudiando si la vitamina E, uno de los antioxidantes más poderosos, puede prevenir enfermedades crónicas que resultan del daño de los radicales libres en las células.

Kéfir

El kéfir está repleto de probióticos, que son tipos de bacterias y hongos buenos que viven en el tracto gastrointestinal. Estos desempeñan un papel muy importante en la salud inmunológica. Eso es porque gran parte del sistema inmunológico vive en el tracto gastrointestinal, según Johns Hopkins Medicine.

El consumo de alimentos ricos en probióticos, incluido el kéfir, ayuda a mantener un tracto gastrointestinal saludable, lo que, a su vez, promueve un sistema inmunológico robusto.

Si el kéfir no le gusta, otros alimentos fermentados llenos de probióticos pueden ser ciertos yogures (busque “cultivos vivos y activos” en la etiqueta), kombucha, chucrut y kimchi.

Como curar su "yo" interior

 

PSICOLOGÍA POSITIVA

Cómo curar su "yo" interior: siga estos consejos infalibles

A continuación, 5 formas de ganar la batalla contra uno mismo y los pensamientos y sentimientos críticos que nos decimos constantemente. Aproveche estos momentos de mayor quietud en la vida social para recuperarse.

Por URGENTE24

Cómo curar su "yo" interior.

En cuarentena, tarde o temprano, su mundo interior llama a la puerta y, desafortunadamente para muchos de nosotros, no será una visita amistosa. Muchas personas han experimentado un resurgimiento de la ansiedad y la depresión desde que comenzó el encierro. 

Las voces críticas internas silenciadas durante años han regresado con fuerza. Esas voces desagradables y molestas que se apresuran a promover nuestras fallas, criticar nuestra apariencia y agujerear nuestra confianza. Incluso una simple mirada en el espejo puede desencadenar una avalancha de desaprobación.

La mayoría de nosotros no elegimos aislarnos. La pandemia hizo eso por nosotros. Quizás el aspecto más dañino de la cuarentena es la falta de acceso a relaciones de calidad que nos refrescan. Desafortunadamente, cuanto más pierde el contacto con las actividades y relaciones que te revitalizan, más desesperado se siente. ¿Es de extrañar que se sienta derrotado?

Acepte este tiempo de autorreflexión

Cuando está en movimiento, moviéndose de un lugar a otro, su enfoque está fuera de si mismo. Con frecuencia, no tiene tiempo para dedicarlo a sus pensamientos y sentimientos; está demasiado ocupado marcando su lista de tareas pendientes. Pero, ¿una vida ocupada significa necesariamente una vida feliz?

Para muchos, la cuarentena nos ha obligado a reducir la velocidad, presionar el botón de pausa y reflexionar sobre nuestras elecciones. De esta manera, la cuarentena nos empuja naturalmente hacia una mayor atención.

Usar la cuarentena para reiniciar su vida interior

La resiliencia proviene de ganar la batalla con su crítico interior. Comience por aquietar esas voces negativas y dejar espacio para las más positivas. Para hacer eso, necesitará una estrategia.

1. Empiece donde está

En lugar de concentrarse en lo que no puede hacer, concéntrese en lo que pueda. Adopte un nuevo pasatiempo, desafíese a sí mismo a ser más creativo, ocúpese de las tareas que estásevitando. Deje de preocuparse por las cosas que no puede controlar y sea proactivo en lo que pueda.

2. Fomente la gratitud

La gratitud es una fuerza que puede desencadenar una tremenda energía atrapada. Puede aligerar su carga y refrescar su perspectiva. Los diarios de gratitud son una excelente herramienta para inspirar más gratitud en su vida. Si llevar un diario no es para usted, intente escribir una carta a alguien a quien aprecie. Dígales lo mucho que significan para usted, no solo alegrará su día, sino que también alegrará el de ellos.

3. Cuente sus bendiciones

Con tantas malas noticias que le llegan, tómese el tiempo para reconocer todas las cosas buenas de su vida. La negatividad es como la gravedad; lo empuja hacia abajo. Contar sus bendiciones lo eleva y le recuerda que todavía es posible encontrar formas sencillas de disfrutar la vida.

4. Felicítese a sí mismo

Durante los momentos estresantes, encuentre una manera de elogiarse a sí mismo. Admire y celebre. Después de todo, está aguantando; todavía está aquí, todavía está luchando.

 5. Deje de quejarse

Quejarse agota su energía, humedece su espíritu y tiene un efecto corrosivo en su estado de ánimo. También promueve la impotencia y transmite su condición de víctima al mundo. Romper el hábito de quejarse no será fácil; requerirá una fuerza de voluntad para redirigir esos impulsos. Pero empezará a sentirse mejor una vez que reúna el valor para decir: "¡ El departamento de quejas está cerrado!"

2 de marzo de 2021

Los libros para colorear como terapia para adultos

 


lunes 01.03.2021

  

 U24



AGARRE LOS LÁPICES

Libros para colorear como terapia para adultos: lo que dice la ciencia

Los libros para colorear no son solo para los más chicos de la casa, sino que también pueden relajar la mente y aliviar el estrés de los mayores. Así es como funcionan.

Por URGENTE24

Libros para colorear para adultos, una terapia alternativa.

¿Cree que los libros para colorear son solo para los chicos? Piensa otra vez. Los libros para colorear para adultos son una excelente manera para que los adultos expresen su artista interior y alivien el estrés. Además, son excelentes para ejercitar la concentración en el momento, conscientemente.

Son cada vez más las personas que buscan formas asequibles de relajarse y ser creativas en casa. Según el sitio Quartz, "los adultos están locos para los libros para colorear y están arrasando en el mundo". Los datos publicados en enero de 2016 por Nielsen BookScan, que cubre aproximadamente el 85% del mercado de libros impresos de Estados Unidos, muestran que la locura del color ha crecido enormemente. Las ventas en Estados Unidos se dispararon de 1 millón a 12 millones de libros entre 2015 y 2016. 

Algunas de las razones científicas por los que los libros de colores son una de las opciones más populares para relajarse:

El color puede reducir el dolor y la ansiedad

Un estudio de 2018, publicado en la revista The Arts in Psychotherapy, revisó las experiencias de 200 personas hospitalizadas por un problema médico o una cirugía. Los investigadores encontraron que participar en la arteterapia durante un promedio de 50 minutos mejoró significativamente su estado de ánimo y redujo los niveles de dolor y ansiedad.

Colorear calma a las mentes más ocupadas

Gracias a sus movimientos básicos y repetitivos, la coloración involucra partes de la corteza cerebral mientras relaja la amígdala, el centro del miedo del cerebro, y la elección del color tiene mucho que ver con ello. Los colores fríos como el azul y el verde pueden evocar calma, mientras que los colores cálidos como el rojo y el naranja pueden ser energizantes, según un estudio de 2015 publicado en la revista Frontiers in Psychology.

Colorear impulsa la creatividad

Los adultos tienen relativamente pocas oportunidades de juego abierto y no estructurado. Pero son precisamente esos momentos en los que nuestras mentes están comprometidas pero libres para vagar cuando surgen asociaciones e ideas inesperadas, desatando el genio creativo interno.

La incorporación del juego en las rutinas diarias ayuda a los pacientes con cáncer a sentirse distraídos de una buena manera, con menos estrés y ansiedad, según un estudio de 2018 en el Clinical Journal of Nursing Oncology, que sugiere que los beneficios de colorear también podrían funcionar para la población en general.

Colorear puede convertirte en una súperestrella del trabajo

Según un estudio de 2019 publicado en Frontiers of Neural Circuits, tener una mente creativa y expresarse es una de las claves para lograr el éxito y avanzar en diversos aspectos de tu vida, incluidos los profesionales, personales y sociales. Qué mejor manera de empezar que colorear. Los libros para colorear para adultos, como cualquier arte, música, yoga, jardinería, son una gran opción para reducir el estrés y expresarse.