3 de agosto de 2020

La imagen de los mayores en los medios


La imagen de los mayores en los medios es «peyorativa, paternalista o sensacionalista», según un estudio

La prensa y las revistas son los medios que hacen un tratamiento más adecuado de la información relativa a los más mayores

abc.es
1.7.2020

Infrarrepresentados, mal presentados o estereotipados. La presencia de las personas mayores en los medios de comunicación es baja en relación a su peso en la sociedad y no está ajustada a su realidad. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado entre periodistas españoles especializados, publicado la revista científica internacional ‘El Profesional de la Información’.

El 91% de los periodistas consultados considera que los mayores no están suficientemente presentes en los medios en relación con su creciente posición económica y peso demográfico. Para el 85%, su imagen mediática no es ajustada a su realidad, y el 82% la ve peyorativa, paternalista o sensacionalista.

El proyecto es del profesor Hugo Aznar Gómez, director del Observatorio de Gobernanza, Transparencia y RSC de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, y Amparo Suay Madrid, doctora en Comunicación por esta universidad y docente en la Universidad Internacional de Valencia (VIU), informa la CEU UCH en un comunicado.

En concreto, el 59,7% de los periodistas cree que la información sobre los mayores no es completa, el 55,2% la ve alejada de sus preocupaciones y el 52,2% considera que no es suficientemente variada. Hasta el 70,1% piensa que las noticias relacionadas con estas personas requieren más cuidado con los estereotipos que otro tipo de informaciones. Para ellos, los medios no muestran el papel activo que tienen las personas mayores en la sociedad.

La prensa y las revistas son los medios que hacen el tratamiento más adecuado de la temática de los mayores, con el apoyo del 37,3% de los periodistas consultados. Le siguen la radio (34,3%) y los medios digitales (22,4%) y a televisión (6%).

Solo para el 7,5%, el número de programas o medios especializados en temática de mayores es suficiente, aunque más de la mitad de los periodistas (55%) cree que la imagen de los mayores que se proyecta desde los medios esta cambiando a medida que aumenta su número.

«Una democracia deliberativa debe caracterizarse por el principio de justicia de participación de todos los afectados en los asuntos de su interés. En muchos ámbitos de la comunicación social, los afectados por la información o los contenidos de los medios no son debidamente tenidos en cuenta, lo que hace que su tratamiento no sea correcto o sea incompleto. Y esto es especialmente grave en el caso de que estos afectados estén además en una condición de infrarrepresentación y, por tanto, vulnerabilidad mediática, como sucede con las personas mayores», expone el profesor.

La docente también destaca la falta de estudios que analicen el tratamiento de la información relativa a los mayores en los medios, aunque todos los realizados coinciden en que aparecen infravalorados, tanto en soportes escritos como audiovisuales. Una publicación previa, como parte de su tesis sobre la presencia y temas referentes a la vejez y al envejecimiento en la radio, dirigida por los profesores de la CEU UCH Hugo Aznar y Àngels Álvarez, reflejaba ya una presencia del 4,6% de la temática referente a envejecimiento cuando el porcentaje de población mayor era del 18,2%.

Mecanismos éticos

Ante esta situación, el 94% de los profesionales consultados consideran necesarias recomendaciones éticas para informar mejor sobre personas mayores. La respuesta es prácticamente unánime, lo que refleja una creciente receptividad por parte de los periodistas especializados hacia este tipo de contribuciones. El 53,7% también apuesta por un mecanismo como la figura del ‘ombudsman’ o defensor del receptor, específico para los temas relativos a los mayores.

La conclusión es que una participación más activa de los mayores en los medios para que puedan aportar sus puntos de vista en los temas que les atañen permitiría contribuir desde la comunicación social al nuevo paradigma del envejecimiento activo.

«En una sociedad donde la proporción de población mayor va a seguir creciendo, esta tarea se convierte en un reto fundamental e inaplazable», advierten los autores. Su trabajo se enmarca en el proyecto ‘Puente I+D+i’ del CEU-Banco Santander 2019-2020, titulado ‘Autorregulación de la comunicación’.

https://www.abc.es/familia/mayores/abci-imagen-mayores-medios-peyorativa-paternalista-o-sensacionalista-segun-estudio-202006300215_noticia.html

26 de Julio DIA DEL ABUELO


“Día del abuelo”: cuál es la visión de los adultos mayores dentro del debate de la pandemia

La población más longeva es la que está más expuesta ante el coronavirus y los gobiernos despliegan múltiples medidas para resguardarla. ¿Qué perciben cuando los funcionarios se refieren a la tercera edad?
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Por Juan Piscetta
Infobae.com
26.7.2020

El 26 de julio, la tradición católica conmemora el “Día del Abuelo” por San Joaquín y Santa Ana, los padres de la virgen María y, por lo tanto, familiares directos de Jesús. El dato es anecdótico. No es el único día, ni en el país ni en el mundo, que está dedicado a festejar este tipo tipo de vínculos familiares.

Los abuelos volverán a ser nombrados hoy no solo como parte de la fecha célebre, sino también como eje del debate sanitario sobre la pandemia. Partiendo desde el presidente Alberto Fernández y pasando por los gobernadores y funcionarios de todo tipo de color político y jurisdicción desde marzo se han referido a los “abuelos” como los principales destinatarios de las medidas de prevención contra el coronavirus.

Sin embargo, no son pocos los adultos mayores a los que les molesta ser llamados de esa manera.

“Salvo que a la persona a la que le digas abuelo o abuela sea familiar tuya, no se puede encasillar, aunque una persona que viva con plenitud ese rol. Identificar a la persona mayor con la palabra abuelo es despojarlo de los roles públicos y recluirlo a su vida privada. Sería olvidarse que todas las personas mayores tienen recorridos e identidades que lo constituyeron en su trayectoria vital, que suelen ser muy ricas”, señaló a Infobae Gabriela Pisano di Filippo, socióloga (UBA) especializada en salud, envejecimiento y gerontología, y cofundadora del espacio Trayectorias-Gerontología.

La pandemia arrojó a los ancianos a una situación inédita. Según el consenso médico actual, la mayoría de las muertes se producen en la franja etaria superior porque el envejecimiento opera como un factor de riesgo. En Europa, la longevidad mostró su cara más dramática, con decenas de miles de muertos ante el colapso sanitario. Los efectos más devastadores ocurrieron en los geriátricos y centros de jubilados, y Argentina no fue la excepción.

La información disponible indica que, en los adultos mayores, hay una mayor incidencia de desenlaces fatales de COVID-19. A nivel nacional, el promedio de las muertes se ubica a los 74 años. La interventora del PAMI, Luana Volnovich, aseguró este sábado que de los 5 millones de afiliados que tiene la obra social, apenas unos 10.000 sufrieron contagios.

Para Pisano, se desconoce si la letalidad está vinculada directamente a la edad avanzada o a las enfermedades prevalentes, que suelen aumentar a medida que pasan los años. Según el último reporte del Ministerio de Salud de la Nación, la diabetes y la insuficiencia cardíaca fueron los factores de riesgo asociados que se presentaron con mayor frecuencia en los casos severos detectados. Ante la consulta de Infobae, la cartera de Ginés González García no tiene relevada a nivel país la cantidad de contagios que se producen, por ejemplo, en los geriátricos.

“No todas las personas tienen el mismo proceso de envejecimiento. Hay una mirada de la pandemia que repite los prejuicios y homogeneiza a la vejez, en vez de considerarla como un todo”, apuntó la socióloga. “Esto genera mucho miedo cuando una persona mayor se enferma de COVID-19, es casi una sentencia de muerte sin mediaciones”.

En Argentina, los adultos mayores no respondieron con pasividad al aislamiento obligatorio. Un sector considerable reaccionó con rechazo en abril pasado a los permisos que intentó implementar el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que establecía requisitos restrictivos para circular. El anuncio fue un síntoma de una percepción extendida sobre los ancianos, que va más allá del contexto crítico actual.

“Lo más llamativo es que nadie les preguntó como quieren que los traten en este contexto. En general, las personas mayores no tienen voz, nunca son escuchados. Está muy presente esta idea de que hay que cuidar a las personas mayores -y está bien ser solidario con ellas-, pero que las infantiliza. Está este dicho muy arraigado que ‘son como niños, pero grandes’. Lo que muestra es que no se los considera con autonomía”, advirtió di Filippo.

Permanecer en actividad en pandemia

Lito Grisafi es coordinador de “El Laberinto de Chas”, un centro de jubilados reconvertido en un ámbito de encuentro social en el barrio porteño de Parque Chas. El local está ubicado Victorica 2642, en la compleja zona dominada por las calles circulares. Fue creado hace cinco años como una instancia en la que “los viejos” se vinculen con su entorno vecinal.

“Siempre quisimos definirlo como un lugar integrado, no solo como un centro de jubilados. Acá están los adultos mayores, los no tanto y sus nietos. No queríamos que sea un ‘depósito’ de adultos mayores donde se sienten a jugar a la canasta, que tampoco está mal, sino un lugar dónde puedan hacer actividades y estar con la comunidad, y seguir estudiando y colaborando”, comentó Grisafi.

En “El Laberinto de Chas” asisten aproximadamente 150 entre jubilados y personas de avanzada edad. Allí realizan iniciativas de distinta índole: sociales, recreativas, culturales y educativas. Se enseñan y practican clases de idiomas, de yoga, artes plásticas y folclore, entre otras iniciativas.

Desde el pasado 15 de marzo, cuando se declaró la cuarentena obligatoria, el local se mantuvo en una intensa actividad. Sus miembros y red de colaboradores fueron testigos de cómo los jubilados se fueron adaptando a la nueva realidad y se convirtieron en partícipes activos de la transición.

“Muchos vecinos y vecinas tenían ganas de ayudar a nuestros jubilados, en hacerles compras y llamarlos si están bien. El centro recibe donaciones como lanas, y ellos se ponen a tejer. En los grupos de WhatsApp se están haciendo un lío bárbaro con esto de ponerse el nombre”, bromea Grisafi.

Las problemáticas más urgentes

Históricamente, los “abuelos” y adultos mayores padecen una economía restringida en sus ingresos. En marzo, los beneficiarios que cobraban el haber mínimo jubilatorio eran 2.710.338 personas, un 46,8% por ciento del universo de jubilados y pensionados. Aquellos que cobraban por debajo del haber mínimo eran 180.436. Es decir, la mitad de los jubilados cobraba $20.000 o una cifra inferior.

Los bajos ingresos impactan en la alimentación, el acceso a servicios básicos, salud y educación, entre otros aspectos. Según el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 55,7% de los adultos mayores más pobres tiene al menos una carencia.

“La mayor problemática es económica. Claramente en las jubilaciones hay un universo muy grande que tiene una jubilación mínima. Es una problemática que viene de años, y está en muchos países. Ya Simone de Beauvoir decía en su libro ‘La Vejez’ que ser viejo es ser condenado a la pobreza”, subrayó Di Filippo.

Lo cierto es que las carencias no impiden las muestras de solidaridad en ninguna edad, y tampoco en la vejez. “El adulto mayor te llama todo el tiempo para ver cómo puede colaborar. Una abuela, Marta Forni, se enteró que estábamos ayudando a comedores comunitarios. Esa vecina siempre nos deja la plata para que compremos una caja de mercadería en el almacén, para que luego la donemos. Aún sabiendo que no le sobra un peso, este tipo de cosas hace que lluevan colaboraciones”, señaló el coordinador Grisafi.

El segundo gran desafío es la salud. En las personas de 60 años o más, el déficit en el acceso a la salud llega hasta el 34,2% en el segmento más empobrecido, de acuerdo al citado estudio de la UCA publicado en 2018 titulado como “Condiciones de vida de las personas mayores. Acceso y desigualdad en el ejercicio de derechos (2010-2017)”.

Los procesos de envejecimiento son cambiantes, y son diferentes no solo en lo personal, sino de acuerdo a la clase social, la trayectoria de vida o la región en la que se viva. No es es adecuado homogeneizar un colectivo heterogéneo. Para el médico italiano Umberto Veronesi, autor del ensayo Longevidad (Adriana Hidalgo), hay parte de retórica y subestimación en los discursos sobre la vejez. El envejecimiento es una etapa, sostiene, que no tiene un valor en sí mismo, pero que se despliega como un momento en el que “pueden conservarse pasiones, intereses y hábitos de la madurez con una visión más equilibrada del pasado”.

En el siglo XXI, la valoración positiva hacia la vejez de la antigüedad quedó en el pasado. El fenómeno está vinculado a la lenta desaparición de la figura patriarcal en la familia, junto a la pérdida de gravitación de la “sabiduría” ante las formas modernas de acceso a la información.

“Nuestro modelo y nuestros prejuicios de la vejez están vinculados a la salud como “ausencia de”. Se dejan de lado en los adultos mayores temas como los deseos, los anhelos, el erotismo y la sexualidad”, afirmó Di Filippo. Por eso, ser “abuelo” o no es uno de los tantos vínculos posibles en la tercera edad. “La apreciación no ha sido siempre la misma. Ahora ahora hay muchas personas mayores que creen que es apenas un rol más, ya que eligen el tiempo de otra manera. Creo que la pandemia va a imprimir una forma de envejecer sobre la que todavía no tenemos herramientas para analizarlo”, concluyó la socióloga.

https://www.infobae.com/sociedad/2020/07/26/dia-del-abuelo-cual-es-la-vision-de-los-adultos-mayores-dentro-del-debate-de-la-pandemia/

Gerontofobia y edadismo

Gerontofobia y edadismo “Ya no tenés edad para eso”: cuando la vejez parece un delito

Las problemáticas alrededor de la gerontofobia y del edadismo se advierten fácilmente en numerosas situaciones. Pero, ¿qué diferencia hay entre ambas?

Guadalupe Rivero
26/07/2020
Clarín.com

“Esa vieja”, “ese viejo”, “mayores de ‘X’ cantidad de años abstenerse”, “ya no está para esa ropa”, “la irreconocible imagen de” alguna celebridad… Éstas y muchas otras frases se escuchan y hasta se advierten en medios de comunicación cuando una persona comienza a envejecer o, simplemente, deja de reflejar la imposible imagen de la eterna juventud. Si bien respetar a los adultos mayores​ siempre se impuso como una regla impuesta tanto desde el hogar como desde la sociedad, está claro que en la práctica es más compleja de lo que parece.

Las problemáticas alrededor de la gerontofobia y del edadismo se advierten fácilmente en numerosas situaciones. Pero, ¿qué diferencia hay entre ambas? “La gerontofobia se define como un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de un temor excesivo, irracional y persistente hacia los adultos mayores y/o a envejecer”, aseguró a Clarín la doctora Carolina Kralj, médica psiquiatra y MSc en Gerontología King’s College London.

Sin embargo, la especialista aclaró que “ese miedo y aversión a envejecer no se limita exclusivamente a un problema médico”, sino que “está directamente asociado a nuestro concepto social de vejez. Una construcción social donde su protagonista, ‘el viejo’, está ineludiblemente emparentado a la enfermedad, la discapacidad, la vulnerabilidad y la fragilidad. Un concepto social donde la vejez es entendida casi como un estado irrefutable e irreversible de declive existencial donde la persona, llegada a cierta edad cronológica, pareciera de golpe despojarse de su valor humano para transformarse en una ‘carga’ para la sociedad”. “Esta visión estereotipada y negativa de los adultos mayores tiene un nombre: edadismo”, sentenció.

Tal es su presencia en la sociedad actual que, junto con el sexismo y el racismo, el edadismo es el tercer tipo de discriminación más frecuente, mencionó la médica que es parte del plantel profesional de CNWL Brent Memory Service en Londres y que colabora con el Centro Integral de Salud Mental Argentina (CISMA). En ese sentido, Kralj destacó que cualquiera está o estará expuesto a esta problemática mientras se siga fomentando que “la juventud es bella e idolatrada y la tercera edad es improductiva y prescindible”.

La mujer, más desfavorecida
Como en todos los ámbitos de la vida, es la mujer quien sufre esto aún más al llegar a esta etapa. El trabajo, el hogar, la familia y, los siempre presentes roles de género, también hacen su parte. “En el ámbito laboral a nivel mundial, por ejemplo, continúan observándose desigualdades de pago y menores oportunidades de ascenso para la mujer a lo largo de su carrera profesional. Esto, sumado a la tendencia preestablecida de ocupar un rol social de cuidadora (de padres, de suegros, de hijos, etc.) acompañado de la falta de políticas que faciliten una inserción profesional y laboral acorde a la multiplicidad de tareas, conlleva consecuencias innegables”, afirmó la especialista.

A la hora de la vejez, entonces “la desventaja económica, incluyendo la pobreza, tiende a ser una amenaza más frecuente en la tercera edad de la mujer, consecuente a una desigualdad económica sostenida durante los años, menor acceso a jubilación y servicios, que suele afectar más a aquellas separadas, viudas o solteras”.

Entre ellos y ellas las diferencias parecen acentuarse a lo largo de los años. En palabras de la psiquiatra, “la sociedad pareciera tener una doble moral respecto a la edad y al género, donde el hombre que envejece es visto como distinguido e interesante, mientras la mujer simplemente envejece. Esta diferencia tiene un impacto significativo en términos de discriminación a nivel laboral que, aunque ilegal, es siempre muy difícil de comprobar”.

El origen de los estereotipos
Andador, bastón, canas, arrugas, fragilidad… Los estereotipos abundan. Según la médica, “nuestro prejuicio nace de nuestra imagen social del adulto mayor; estereotipo intrínseco aprendido desde nuestra infancia, de las imágenes que vemos en los libros, en las películas, en la televisión, en los chistes y hasta en las tarjetas de cumpleaños. Nuestro prejuicio parte del lenguaje que usamos, de términos cargados de connotaciones negativas como ‘viejo’ o ‘anciano’”.

En ese sentido, Kralj mencionó que estos prejuicios no son exclusivos de la gente más joven, sino que incluso los adultos mayores los tienen y “utilizan la edad para justificar cosas que les pasan”.

Cómo combatir el edadismo
“Con una población mayor que crece velozmente, el compromiso de encontrar formas de inclusión social se vuelve imperativo. En este marco, es necesario que los Estados actúen con urgencia otorgándole a la tercera edad un lugar central en sus políticas, a fin de asegurarnos un mejor futuro para todos”, sentenció la especialista en gerontología en relación a la promoción del envejecimiento saludable. A su vez, la médica resaltó que la responsabilidad de terminar con la discriminación por edad no es sólo de los Estados sino de toda la sociedad.

“Mientras como sociedad continuemos utilizando frases tales como ‘ya no tenés edad para estas cosas’; mientras continuemos pensando que enamorarse a los 80 es una pérdida de tiempo; o que no son capaces de aprender a usar la tecnología; que su opinión es menos valida por tener un estilo de vida diferente; que podemos tomar decisiones que los afectan sin consultarles o que tenemos el derecho a hablar de ellos como si no estuvieran presentes, seguiremos teniendo una cuenta pendiente”, concluyó la psiquiatra radicada en Londres.

https://www.clarin.com/genero/gerontofobia-edadismo-vejez-discriminacion-tercera-edad_0_5u9Ad6meP.html

23 de julio de 2020

Es un momento estupendo para hablar de la muerte y la soledad

Pilar Sordo y la pandemia: “Es un momento estupendo para hablar de la muerte y la soledad” - Fotos: Gentileza Prensa Grupo Planeta
Pilar Sordo y la pandemia: “Es un momento estupendo para hablar de la muerte y la soledad” - Fotos: Gentileza Prensa Grupo Planeta
Pilar Sordo es una de las psicólogas más reconocidas y prestigiosas a nivel mundial: fue elegida una de las 100 mujeres líderes de Chile y, además, forma parte del cuadro de honor de las 21 personas más influyentes de ese país. Hace cuatro meses que no sale de su casa de Santiago -donde transita la cuarentena en soledad- aunque no deja de trabajar y ni estudiar, y hasta lanzó su nuevo libro, Un segundo de coraje: lo que se necesita para lograr paz interior y eliminar situaciones tóxicas.
En una entrevista con Infobae, contó cómo la cuarentena por la pandemia de COVID-19 puede transformarse en una gran oportunidad para tomar decisiones postergadas y hacer cambios importantes en la vida, aseguró que la pandemia es una buena oportunidad para amigarse con la idea de la muerte y no dejar conversaciones pendientes con los afectos, y advirtió: “La gente que va a salir fortalecida de este proceso es la que va a aprovechar esta pausa”.
-La pandemia de coronavirus, ¿implica un proceso de duelo y pone de relieve la fragilidad humana ante un enemigo invisible pero potencialmente mortal?
-Transitamos un duelo porque el 2020 que teníamos en nuestra cabeza no va a poder ser. Hubo que mata a un año para generar a otro en nuestra cabeza, que puede ser mejor que el que teníamos antes, pero que claramente es distinto. Esto va a producir un aprendizaje que puede ser un proceso de duelo, que se transita de esa forma y que, en la medida que se aprenda a vivir con esas decisiones, uno va a salir fortalecido.
No me gusta esta educación en el miedo, que se enfatiza y me tiene muy agotada. Todo el mundo asegura que vamos a terminar con estrés post traumático, que seguramente pase, pero también creo que va a haber un crecimiento, porque se van a potenciar muchas cosas positivas: prefiero centrarme en ellas.
-A veces nos creemos tan fuertes y, de repente, un virus microscópico mata a miles de personas en el mundo y nos tiene encerrados en casa. Esta vulnerabilidad que ahora sentimos ¿es porque la pandemia nos pone cara a cara con la muerte?
-Lo que pasa es que eso lo deberíamos tener siempre presente. A mí me parece curioso que el virus tenga una corona y que, como rey, nos haya mandado a nuestras casas. Es un momento estupendo para hablar de la muerte, la soledad, la enfermedad, los temas familiares incómodos... La pandemia nos coloca frente a la realidad misma del ser humano: todos nos vamos a morir y, en la medida que aprovechemos la vida, vamos a llegar con una mejor calidad a ese momento.
-¿Las personas serían más solidarias en cuidar al otro si esta enfermedad fuera tan grave a cualquier edad y tendrían más compasión por los adultos mayores, que son los que se llevan la peor parte?
-Hay gente que no entiende que los viejos son los sabios de la tribu y a quienes hay que escuchar. Si la enfermedad atacara fuertemente a los niños, seguramente se activarían muchos más miedos, algo que está en duda porque ahora se están empezando a contagiar más chicos y personas muy jóvenes. Entonces, el miedo podría activarse más, pero no se si cambiarían muchas conductas.
El miedo es un virus muy contagioso y, además, es un estupendo negocio. Da mucha rentabilidad y hay mucha gente que sale beneficiada. De hecho, los supermercados venden mucho más, porque como estamos en “modo supervivencia”, la gente siente que tiene que tener muchas más cosas en la casa para cubrirse.
-Estamos viviendo con muchas menos cosas de las que pensábamos que necesitábamos: ¿aprenderemos a desapegarnos un poco de lo material?
-A mí me ha pasado eso y espero que a todos les pase. Espero que, al menos una parte de la población, cambie su valoración del consumo y deje de “matarse” trabajando para comprar cosas. En algo debería moverse el sistema y el modelo económico.
-¿Qué va a encontrar el lector en su nuevo libro, “Un segundo de coraje: lo que se necesita para lograr paz interior y eliminar situaciones tóxicas”?
Es un libro muy particular, porque empezó siendo una cosa pero terminó siendo otra. Tenía ganas de responder las preguntas que la gente me hace desde hace 30 años, el tiempo que llevo en la profesión. Me tomé dos años para rescatar cuáles eran estos interrogantes. Cuando reuní los temas, me di cuenta que todos tenían un elemento en común: para poder ser solucionados había que desarrollar “Un segundo de coraje”.
Entonces, cambié el nombre del libro y empecé a trabajar en todos esos temas, con un recorrido que toma la relaciones de pareja y los vínculos tóxicos, las relaciones entre padres e hijos, temas de trabajo, los hijos que quieren o que no quieren irse de las casas de sus padres; los juicios, los prejuicios y los mandatos que alteran nuestros vínculos afectivos; cómo volver a tejer una red social mucho más cariñosa entre los seres humanos, para poder terminar con las crisis hispanas en relación a la petición de equidad o de justicia social. Pasar de lo individual a lo colectivo donde, en cada una de esas situaciones, se requiere ese segundo de coraje.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar en todos los aspectos, como dejar un hábito dañino, una pareja tóxica, una dieta malsana, un trabajo que no nos gusta...?
-Porque el ser humano es naturalmente resistente al cambio: nos acostumbramos rápido a lo bueno y a lo malo. Como nos falta mucha exploración en el mundo interno -que es lo que esta pandemia nos está obligando a hacer- nos resistimos a mirarnos.
Cuando uno no se mira, no descubre los potenciales cambios. El 19 de julio a las 19 horas voy a dar una conferencia online sobre todo esto, se llama “Mujeres y hombres de hoy”, e incorporo todos los elementos de la pandemia.


-¿Qué cambios podríamos hacer en esta cuarentena tan larga?
-Todos lo que uno sienta y quiera hacer. Como bajó el volumen externo y hay más silencio afuera, hay más ruido en nuestro interior. Ese ruido de adentro tiene que ver con nuestras luces y sombras. En la medida que nos atrevamos a explorar, vamos a ir descubriendo un montón de preguntas que van a surgir y van a requerir respuestas que se traducirán en acciones, decisiones o planificaciones.
Todos los organismos mundiales definen lo que está pasando como una pausa. La gente que va a salir fortalecida de este proceso es la que va a aprovecharla. Eso implica la invitación a mirarse hacia adentro y va a requerir varios segundos de coraje en ese proceso: para terminar una relación de pareja o para decidirse a hacer gimnasia. Lo que sea.
-Ante una enfermedad tan dura y solitaria, que ni siquiera nos permite estar acompañados o morir tomados de la mano de un ser querido, ¿cómo nos preparamos para enterarnos de un diagnóstico positivo, para enfrentar solos un cuadro irreversible o, incluso, para perder a un ser querido sin despedirnos?
-A todos los que están sanos les digo que hablen de esto con sus familias. Yo llamé a mi padres en la segunda semana de la cuarentena y les pregunté si tenían algo pendiente conmigo, que si así era, me lo dijeran. Por mi parte, les dije que no tenía nada pendiente con ellos, que si tenían que ir a una clínica o si morían, yo no iba a poder estar. Les dije que esperaba que eso pasara con todo el amor que les entregué en la vida. Ellos me dijeron lo mismo, por lo tanto, yo no tengo un tema con eso.
Lo primero es que la gente que está sana haga lo que tiene que hacer: llamar a toda la gente que quiere para hacérselo saber, para que si a esa persona le sucede algo malo, no se vaya con ninguna sensación de deuda. Los que no lo hicieron y ya tienen la deuda, tienen que trabajar el duelo desde ese lugar, y asumir que con el resto de los vínculos pueden actuar de manera diferente. Creo que ese es el secreto de esta historia.
-Hay muchas personas aterradas en sus casas y con miedo de salir a la calle por temor a contagiarse, ¿cómo van a hacer para volver a la normalidad? ¿Es un efecto del “Síndrome de la cabaña”?
El miedo a salir es algo que ya está instalado en el mundo hispano. Eso está absolutamente chequeado. El miedo a salir está presente. Si se trata o no del “Síndrome de la cabaña” no lo vamos saber, porque esto tiene que ver con el fenómeno del acostumbramiento, que los seres humanos presentamos ante las distintas realidades.
Las mismas habilidades que usaste para entrar y para adaptarte a estar adentro de tu casa, son las que vas a tener que usar para poder salir. Esas habilidades son la capacidad de adaptación, la flexibilidad, la paciencia, la confianza, la conexión con el presente, la gratitud... Y desde ahí, hay que empezar a moverse.
Por supuesto que hay realidades que llegaron para quedarse, como el teletrabajo, el colegio en casa, las separaciones de pareja pero también muchos reencuentros, incluso de parejas divorciadas. Hay muchas cosas que se están moviendo y que van a moverse aún más. Mucha gente va a cambiar las decisiones en sus vidas.

-Las personas que no cumplen con las medidas preventivas o que no creen en este virus, ¿son negadoras de la gravedad de la situación o tienen un exceso de miedo que las lleva a actuar de un modo tan imprudente?
-Se llama “negación del miedo” y, cuando el miedo se niega, se transforma en omnipotencia. Cuando el miedo se niega, se buscan teorías. La estructura de la personalidad de estas personas es impaciente y, justamente, el impaciente siempre es desconfiado.
Esa misma desconfianza es la que les hace armar teorías, conspiraciones y espacios, que los hace atravesar a la norma como un fenómeno de negar la vulnerabilidad y, por lo tanto, la presunción de temor frente a lo que está pasando.
-¿Sacaremos algo positivo de esta pandemia?
-Siempre hablo de los tres tercios: hay un tercio que no necesitaba de esta pandemia, porque venía entendiendo que el consumo no es lo más importante, que estaba tomando decisiones relacionadas con su paz, que ya había conseguido amar el silencio, que se alimentaba de manera saludable, que cuidaba sus afectos... A esa gente, la pandemia le vino a decir que siga por ese camino.
Hay otro tercio que nunca va a entender nada: ni con pandemia, ni con la muerte de la abuela o de la madre. Esa gente es la que niega el miedo y lo transforma en omnipotencia, porque nunca aprendió que hay formas más elevadas de vibración que el miedo y la rabia. O, que tuvo la posibilidad de aprender, lo negó y lo transformó en omnipotencia.
El otro tercio, que es por el que yo trabajo hace 30 años, es el que está inquieto, se pregunta cosas y está viendo cómo puede aprovechar a este proceso como la oportunidad de su vida. Yo espero que ese tercio se mueva al tercio de mayor conciencia y que no baje al tercio del miedo.
-¿Por qué nos cuesta tanto estar en soledad dentro de casa?
-Yo llevo sola cuatro meses. Lo que da miedo es mirar para adentro. Hay gente que estaba totalmente centrada hacia afuera y, ahora que la pandemia lo para y lo obliga a mirar hacia adentro, no se conoce. La pandemia también te hace que desinfectes tu casa interior.
Hay gente que no sabe cómo descubrirse o mirarse. Además, los vínculos -sobre todo, en el mundo hispano- son de mucha dependencia, apego y carencia. Entonces, quien ahora no se puede conectar con esos vínculos de los que depende emocionalmente, se siente angustiado.
Cuando la persona aprende a estar bien consigo misma y disfruta de ese tiempo sola -porque es un proceso de crecimiento permanente en lo bueno y en lo malo que uno encuentra -la soledad se vuelve menos amenazante. La angustia va a ser directamente proporcional a la carencia afectiva que provoca depender de vínculos emocionales.
-¿Cómo toma esta situación a nivel personal y profesional?
-Decidí tomar esto como una oportunidad de crecimiento. Estoy estudiando más que cuando estaba en la facultad. Me levanto a las 6 y me acuesto a las 2 de la madrugada, y no paro en todo el día. Estudio, establezco contactos en las redes de contención del mundo hispano, me reinventé laboralmente, empecé a atender a los pacientes de manera online, comencé a talleres...
Asumí que esto es una oportunidad de crecimiento para reforzar y aprender cosas nuevas, para ordenar la casa... pero también, para ordenarme por dentro. En eso estoy.


¿La salud mental va a ser la segunda pandemia?
-La pandemia no está generando nada, sólo está mostrando cosas: está develando y poniendo nitidez en los problemas de pareja que venían de antes, en los conflictos personales, etc. Evidentemente, hizo subir el volumen de los conflictos internos. Espero que busquen resolver esos conflictos y hacerse cargo de la situación.
De todos modos, esto va a estar absolutamente teñido con el tema económico. Hay gente que no tiene para comer, sobre todo la clase media -que nunca necesitó del Estado- y que hoy va a tener que empezar a hacerlo para volver a funcionar.
Pero la pandemia no es la culpable: solo va a develar la injusticia y las inequidades sociales, los conflictos familiares e individuales. Ella hace que todo sea más nítido y prístino.
-¿Cree que esta situación de convivencia forzada provocará un boom de divorcios, pero también, de parejas separadas que se reencuentren?
-Es tal cual. Hay un montón de parejas que ya han decidido terminar; otras, que esperan el final de la cuarentena para poder ejecutar la separación, y mucha gente que se está reencontrando. Incluso, parejas divorciadas que se empezaron a extrañar y que hoy están redefiniendo sus proyectos.

Hay muchos otros vínculos que se están reafirmando: miles de padres conocieron realmente a sus hijos, ya que antes no sabían qué sentían, cómo eran, qué necesitaban... porque sólo los veían cuando llegaban o se iban de la casa. Hasta en la relaciones de amantes hubo cambios, ya que miles de historias se han terminado pero otras se han logrado mantener aunque, claro está, con mucha dificultad.

La aplicación gratuita que revoluciona el cuidado de los adultos mayores

La aplicación gratuita que revoluciona el cuidado de los adultos mayores

Desarrollada por INECO, la app permite buscar una persona responsable que gestione el cuidado en el domicilio y permitir conseguir trabajo sin intermediarios. Tiene distintas funciones disponibles para efectuar, a través de la geolocalización, un acompañamiento de la labor realizada por el colaborador junto con la persona a cuidar


La nueva herramienta digital desarrollada por INECO ayuda a localizar el cuidador perfecto para el adulto mayor (Shutterstock)
En este contexto anómalo que estamos viviendo como sociedad, uno de los grupos etarios que se ven más afectados por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, es el de los adultos mayores. No solo está identificado como una de las poblaciones con mayor riesgo al contraer COVID-19, sino que consecuentemente, es el grupo al que las organizaciones sanitarias recomiendan mayor aislamiento para preservar su salud.

“¿Hay algo más valioso o importante que cuidarse?” suele preguntarse Facundo Manes. “Sí, cuidar al otro”, responde enfático. “Y más si ese cuidado se puede extender en estos tiempos a mucha gente para protegerla y protegerse.”
Las transformaciones tecnológicas han permitido la creación de aplicaciones para prestar servicios como, por ejemplo, de educación, compras a distancia, asistencia al viajero, consultas de tráfico, reserva de alojamientos, entre otras, hoy muy útiles en el contexto que atraviesa la sociedad. Pero hasta ahora, nadie se había ocupado de una manera diferente de la problemática de los adultos mayores, que según informa el INDEC, son casi 7 millones de los habitantes de nuestro país.

Muchos adultos mayores necesitan ser cuidados en sus domicilios por gente de confianza (Shutterstock.com)

Una persona puede sentirse aislada a pesar de estar acompañado y es frecuente que eso ocurra en aquellos adultos mayores que son cuidados por una persona externa a su núcleo cercano que, por más buena predisposición que tenga, puede no contar con la preparación y las herramientas adecuadas. En este sentido, se requiere de la profesionalización del trabajo de cuidador para que, a través de diversas herramientas, logre convertir las limitaciones presentes en oportunidades para potenciar las capacidades remanentes.

Para facilitar ello, nació la app Cuidarlos, una propuesta innovadora para facilitar y mejorar la calidad de vida del adulto mayor y de todo el entorno familiar en el domicilio.
“La idea surgió en el 2013, en la inauguración de un curso para cuidadores informales de adultos mayores de una conocida residencia, en la que pudimos conocer de primera mano cuáles eran las principales preocupaciones de cada uno de los actores en este vínculo”, cuenta Iván Spollansky, uno de los fundadores del proyecto y CEO de Ineco, el instituto liderado por Facundo Manes, quien hace más de 15 años hace vanguardia en investigación, conocimiento e innovación en neurociencias como así también en diagnóstico y tratamiento de pacientes con patologías neurológicas (primera causa de discapacidad en el mundo) en Latinoamérica.
Uno de los propósitos fundamentales de Cuidarlos es que más gente que está transitando por esta etapa pueda dedicar el tiempo al contacto, a relacionarse, al encuentro, más que a la administración y gestión del día a día, logrando que los cuidados no sean una pesada carga tanto para familiares, pacientes como cuidadores. Esto resulta fundamental teniendo en cuenta que el 30% de los mayores de 65 años padecen de alguna discapacidad.

La felicidad de las personas adultas mayores es necesaria para atravesar sus problemas de salud (Shutterstock)

“A pesar de que existen otras aplicaciones abocadas al relacionamiento de personas, no hemos encontrado algo que integre toda la gestión y seguimiento del cuidado en el domicilio”, subraya Spollansky, que detalló que el desarrollo se realizó con una inversión superior a los U$S 700.000. “Nuestra misión es generar un ecosistema que garantice acceder al mejor cuidado de las personas, que brinde oportunidades a quienes tienen vocación de servicio para destacarse sin intermediarios y que seamos un medio para gestionar simple y eficientemente que la vida independiente en los hogares sea una realidad que mejore significativamente la calidad de quienes sean parte.” Sintéticamente, Cuidarlos permite, en esta primera etapa, buscar cuidador, gestionar el cuidado en el domicilio y permitir conseguir trabajo sin intermediarios.
El primer servicio busca que el usuario encuentre al asistente adecuado, al que podrá organizarle las tareas y gestionarle responsabilidades desde su celular. Los pasos a seguir son muy simples y consisten en registrarse, realizar la búsqueda, contactar al cuidador mediante los sistemas de chat y entrevista, coordinar sus horarios tareas o actividades y, por último, gestionar las prestaciones. La aplicación le facilita al familiar o los familiares un tablero inteligente donde atiende todos los sucesos del día las 24 horas los 365 días del año.

El segundo servicio permite a los potenciales cuidadores encontrar una oportunidad de trabajo sin costo y sin intermediarios. Mediante la creación de un perfil en donde se detalla su experiencia y disponibilidad horaria, el programa les otorga acceso a miles de familias. Además, cuentan con la posibilidad de ampliar sus conocimientos y reputación, a través de una formación online, en la que son capacitados sobre el cuidado adecuado de las personas. En este punto hacen especial énfasis en destacar y revalorar el rol del cuidador. “De ellos también debemos ocuparnos y cuidarlos adecuadamente, ya que su contribución está subvaluada y queríamos también poner en valor su destacado rol en la actualidad, y más aún en un futuro muy cercano”, refiere también Spollansky.

La app permite la geolocalización (Shutterstock)

Por último, Cuidarlos puede resultarle útil no solo a los que están en búsqueda de un asistente para sus seres queridos, sino también para aquellos que ya cuentan con un cuidador y quieren que esa experiencia sea tranquila y segura. Tienen distintas funciones disponibles para efectuar a través de la geolocalización un acompañamiento de la labor realizada por el colaborador junto con el adulto mayor. El usuario podrá estar al tanto de los servicios, organizar horarios, actividades, encender alertas o recordatorios para medicaciones y, en el caso que sea necesario, localizarlos geográficamente.

Parte de las premisas de la app, disponible en andorid e ios, es brindar herramientas de auto-gestión remota para familias, cuidadores y pacientes para que toda la experiencia de cuidado en el hogar sea más segura, ágil y de calidad.
“Además de la vocación, resulta clave remarcar la importancia por la adecuada formación, actualización permanente y desarrollo de capacidades específicas para acompañamientos y asistencia por patologías como condiciones indispensables para propiciar un cuidado de calidad, más aún cuando éste se da en un marco no institucionalizado como es el hogar”, señala Julian Bustin, Jefe de la Clínica Gerontopsiquiátrica y Memoria de Ineco y uno de los referentes en los aspectos referidos a la salud mental de los adultos mayores de la región.

Mediante esta herramienta, no es necesario un intermediario (Shutterstock)
En este sentido, un gran desafío que tenemos por delante, es transformar la realidad en la que actualmente viven muchos adultos mayores y poner a disposición los recursos que tengamos a nuestro alcance para convertir el hogar en un lugar de estimulación, protección y confianza. Al respecto, Iván Spollansky asegura: “Al finalizar estos momentos tan complejos, quizás nos quede como aprendizaje la importancia de estar vitales en cualquier etapa de la vida, en equilibrio con nuestro entorno y nuestras capacidades, la necesidad de sentirnos cuidados, protegidos y acompañados, y con la empatía suficiente para entender que nadie debe sentirse aislado cuando está en su propio hogar.

Una cualidad diferencial de la aplicación es que todos los contenidos de formación, actividades y consejos para el cuidado o estar activos están curados por el equipo de especialistas de Fundación Ineco.
De forma ágil, rápida, segura y directa, Cuidarlos brinda un servicio de suma utilidad en un momento de dificultad como el que le toca transitar a la sociedad actualmente. Si bien en una primera instancia podrán identificarse más fácilmente cuidadores de CABA y GBA, próximamente se irá expandiendo a todo el país. El programa incluye protocolos para el resguardo de ambas partes y cursos específicos para el cuidado durante la cuarentena.
“Hoy con la pandemia y el aislamiento obligatorio para adultos mayores en especial, es muy importante estar conectados socialmente, a pesar de la distancia”, destaca Facundo Manes en distintas entrevistas. Este nuevo modo, a través de una aplicación móvil, tiene como finalidad que las familias puedan sentir que quienes cuidan de sus seres queridos lo hagan con el mismo cariño, compromiso y respeto como si lo hicieran ellos mismos

22 de julio de 2020

DIA MUNDIAL DEL CEREBRO

¿Cómo mantener un cerebro saludable durante el aislamiento por COVID-19?

En el Día Mundial del Cerebro, profesionales consultados por Infobae remarcaron la importancia de mantener nuestro principal órgano activo para ganarle a la depresión, miedo y soledad

vingrassia@infobae.com


El cerebro es el órgano más importante que poseemos, por lo que es clave que goce de buena salud (Shutterstock)
Si bien el aislamiento social, preventivo y obligatorio es necesario para controlar la pandemia por COVID-19 desatada en el mundo y que en Argentina tiene en estos días la mayor tasa de contagios y muertos, también puede llevar a descuidar ciertos aspectos fundamentales para la salud cerebral, como la buena alimentación, la actividad física, los controles médicos y la socialización en general.
Actualmente, cientos de millones de personas en todo el mundo sufren de trastornos neurológicos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con alrededor de 6 millones de personas que mueren cada año por accidentes cerebrovasculares (ACV), más de 50 millones con epilepsia y 47,5 millones que padecen demencia, siendo la enfermedad de Alzheimer la causa más común. Datos a tener en cuena hoy, una fecha especial por celebrarse el Día Munidal del Cerebro.
Los trastornos neurológicos son enfermedades del sistema nervioso central, periférico y de los músculos. Entre los trastornos más comunes se encuentran la epilepsia, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, enfermedades cerebrovasculares, la migraña y otras cefaleas, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, infecciones neurológicas, tumores cerebrales, entre otras”, explicó a Infobae la doctora Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.

En tiempos de pandemia, es necesario mantener un cerebro activo y lejos de algunos trastornos como el de ansiedad (Shutterstock)

Siguiendo a la profesional, se considera que una persona tiene un cerebro sano cuando es capaz de prestar atención, puede recibir y reconocer la información que le llega del exterior a través de los cinco sentidos, además de tener la capacidad para aprender cosas nuevas y recordar eventos pasados. También son rasgos característicos de un cerebro el tener un buen estado poder comunicarse, resolver problemas y tomar decisiones, así como tener motricidad y ser capaz de controlar y regular las emociones.

La doctora Gabriela Ferretti, Divulgadora Científica de Grupo Medihome (MN 81.108), detalló a Infobae cómo afecta la situación de aislamiento obligatorio a las personas con enfermedades cerebrales. “El aislamiento o distanciamiento físico tiene un impacto negativo para todas las personas, máxime cuando se acompaña de un fuerte cambio de hábitos para la sociedad en general. En muchas ocasiones, las personas que padecen una enfermedad, requieren de aislamiento, por ejemplo, cuando ven menoscabada su inmunidad como es el caso de las neutropenias (disminución de la cantidad de glóbulos blancos). Esta condición de no poseer capacidad de defenderse de los microorganismos los obliga a mantenerse aislados físicamente del resto de las personas.

Esto es habitual que ocurra en pacientes que están realizando quimioterapia u otras enfermedades con compromiso del sistema inmune, pero sólo quien lo padece y su entorno intimo son los únicos afectados por la situación. Esta irrupción en lo cotidiano que transforma la vida misma, no está exenta de angustias y dolores por la pérdida del estado previo de bienestar.

La visibilidad de la problemática del aislamiento producida por amenazas de gérmenes conlleva problemas mentales (Shutterstock)

“En estos tiempos de pandemia, la situación afecta a la comunidad toda, pasa a ser parte de la conciencia colectiva. Esto que ocurre en cada casa, se palpita desde los medios de comunicación, las redes, en las conversaciones con los otros es insoslayable compartir vivencias de los nuevos hábitos que tanto nos impactan. La visibilidad de la problemática del aislamiento producida por amenazas de gérmenes, sin duda transformara nuestra mirada, que antes solamente era privativa de algunas personas con ciertas enfermedades”, agregó la experta, que indicóque las personas con daño en su sistema nervioso, sea cual fuere el tipo y gravedad de la misma, los posiciona en un lugar de mucha vulnerabilidad psíquica, ya que muchos consideran que no cuentan con las herramientas físicas y mentales para enfrentar la amenaza del coronavirus.
¿Cómo inciden las emociones en el estado del cerebro?

Las emociones se tramitan dentro de nuestra cabeza según los circuitos a los que estemos acostumbrados a manejar. Este es un sello que nos es propio. Cada uno procura utilizar el “combustible emocional” que mejor le genera bienestar. Los cambios abruptos impuestos por el entorno generan un impacto negativo en nuestra psiquis y la respuesta adaptativa será diferente en cada uno de nosotros. Todo lo que signifique la perdida de nuestras libertades de obrar como lo era habitualmente conlleva un proceso de adaptación que pondrá a prueba nuestra “caja de herramientas” disponible para superar la situación.

¿Qué estrategias pueden realizarse en casa para la estimulación cerebral en distintos momentos de la vida (temprana edad, avanzada, etc.)?
“La función hace al órgano” versa un antiguo y muy conocido aforismo, el que es un fiel reflejo de la realidad. Nuestro cerebro se nutre de estímulos, los cuales procesa generando nuevas conexiones entre neuronas que enriquecerá nuestro desempeño físico y cognitivo. Cada grupo etario requiere de un estímulo diferente según su estadio vital. Los niños pequeños que están desarrollando su lenguaje necesitan de la interacción oral con otros para construir la función de la comunicación verbal.

Permanente dolor de cabeza. Hay algunas situaciones que debemos saber reconocer a tiempo para actuar con la celeridad necesaria para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuado - (Shutterstock)
Las personas mayores, cuyo sistema ya está totalmente organizado, requiere del estímulo múltiple para poder mantener las funciones aprendidas. “Las sendas en el campo que no son transitadas con frecuencia, son invadidas por los pastos y ya no podremos reconocer donde estaban”, dice un viejo dicho que circula entre los paisanos. Lecturas con cotejo de la interpretación y aplicación de lo leído, juegos interactivos, juegos de ingenio son algunas de las actividades de fácil aplicación en casa.
Quienes tienen afectada su función cerebral, requieren de un esfuerzo extra para poder superar estos escollos. La comunicación fluida, el desafío de una habilidad cognitiva nueva: puzles, crucigramas, sopa de letras, juegos de adivinanzas, de memoria entre muchos otros, son la estrategia asequible en estos momentos donde la interacción física se encuentra limitada por la situación.
Debemos entender el distanciamiento social más como un distanciamiento físico puro y no como un distanciamiento emocional. La adherencia a la comunicación remota, virtual o telefónica debería poder ayudarnos a suplir la cercanía física perdida.

Nuestro cerebro se nutre de estímulos, los cuales procesa generando nuevas conexiones entre neuronas que enriquecerá nuestro desempeño físico y cognitivo - (Shutterstock)
¿Cómo actuar en el contexto de pandemia ante un caso de emergencia cerebral? ¿Cuáles son las señales de alerta a las que debemos estar atentos?

Hay algunas situaciones que debemos saber reconocer a tiempo para actuar con la celeridad necesaria para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuado. Asimetría en la cara al momento de sonreir, debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para hablar o entender de aparición súbita, así como también la perdida súbita del conocimiento o la ocurrencia de una convulsión en una persona que no las padecía previamente, nos tiene que hacer pensar que un evento cerebrovascular puede estar ocurriendo. Sin demoras ni dilaciones, ni búsqueda de explicaciones poco fundadas nos debe movilizar a ponernos en contacto con el servicio de emergencias.
En ocasiones, la irrupción de un síntoma en un allegado o en nosotros mismos, nos puede paralizar y esperar a que el síntoma ceda espontáneamente. En estas épocas de pandemia, se agrega el miedo al contagio en los centros de salud. Debemos tener especial conciencia de la situación y actuar con rapidez.
La intervención oportuna ira en beneficio de los resultados a corto y a largo plazo, preservando la vitalidad de las áreas del cerebro afectada.

¿Cuáles son las enfermedades cerebrales más usuales y cuáles son las menos frecuentes a escala país?
En la Argentina, la carga de enfermedad neurólogica alcanza casi el 11% de todas las enfermedades. Lidera las estadísticas el compromiso cerebrovascular (6%), seguidos por las demencias, epilepsias, meningitis, Esclerosis Múltiple y Parkinson en orden de importancia estadística
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¿Cuáles son las poblaciones más vulnerables respecto de las enfermedades cerebrales y por qué?
Se reconocen más de 600 enfermedades neurológicas que pueden afectar a todos los grupos etarios. Sin duda la población de personas mayores son las más afectadas y se correlacionan con los factores de riesgo propio del paso de los años así como con la hipertensión arterial, la diabetes, el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo.

El alcohol en exceso es perjudicial para el cerebro (Shutterstock)

¿Los problemas respiratorios que causa en COVID-19, ¿tienen que ver con los daños a nivel neurológico?
El COVID-19 ha mostrado tener impacto en nuestro sistema nervioso. Si bien no son totalmente conocidos todos los mecanismos de acción lesiva, si podemos reconocer síntomas banales como dolores de cabeza y la tan conocida perdida del olfato y del gusto que se presentan con esta enfermedad. Por otra parte, este virus puede generar alteraciones en la coagulación de la sangre predisponiendo a la formación de coágulos con mayor número de casos de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

Asimismo, se han consignado aumento del número de caso de Guillain Barre, una poliradiculoneuropatía de instalación aguda o subaguda que se presenta como pérdida de fuerza de inicio en las piernas que va “ascendiendo” por el cuerpo con distinto grado de debilidad
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¿Qué mensaje te gustaría dar en el Día Mundial del Cerebro?
El cerebro es un órgano complejo, resiliente y vital para nuestra existencia y el contacto con el mundo exterior. Estas funciones tan especializadas requieren del aporte de nutrientes adecuado, no solo de la alimentación en términos concretos, sino también del aporte de estímulos que le permitan su desarrollo y su alto nivel de elaboración intelectual. Esa fortaleza y nivel de especialización se conjuga con una vulnerabilidad que debe ser atendida en algunos casos con la celeridad necesaria para evitar la perpetuación del daño.
Cuidemos nuestros pensamientos, fomentemos las emociones positivas, aprendamos todos los días algo nuevo, realicemos actividad física, evitemos los hábitos tóxicos y mantengamos nuestro peso corporal, la glucemia y la tensión arterial en cifras normales. Esto nos ayudara a contar con nuestro principal aliado, nuestro cerebro.
La doctora El Haj también compartió algunos consejos útiles que debemos tener en cuenta para prevenir las patologías cardíacas, accidentes cerebrovasculares y el deterioro cognitivo general:
- Controlar la presión arterial: la presión arterial debe mantenerse por debajo de 120/80 mm. Uno de los pilares fundamentales para prevenir la hipertensión es moderar el consumo de sal y alcohol, hacer ejercicio de manera regular, reducir el estrés y dejar de fumar. También es importante beber mucha agua.

El cerebro es un órgano complejo, resiliente y vital para nuestra existencia y el contacto con el mundo exterior - Shutterstock
- Mantener estable los niveles de colesterol: el colesterol debe estar por debajo de los 200mg/dL en sangre. Para lograrlo, se recomienda reducir el consumo de alimentos de origen animal, prescindir de la comida “chatarra”, apostar por los frutos secos, los granos enteros, las frutas y los vegetales, así como también por el pescado y el aceite de oliva.
- Mantener estable la glucemia: la dieta y el ejercicio son dos factores fundamentales para mantener estable la glucosa en sangre. Por ejemplo, es importante consumir alimentos proteicos, desayunar y elevar las cantidades de fibra de la dieta, además de estar bien hidratado.
- Ser físicamente activo: distintas investigaciones han puesto de manifiesto los beneficios del ejercicio para desarrollar la capacidad de resolver conflictos, detectar errores, planificar y poder realizar varias tareas a la vez e, incluso, aumentar el volumen de la estructura cerebral, clave para la memoria.

Para tener un cerebro sano y activo es muy importante dormir bien (Shutterstock)

- Consumir una dieta saludable: la alimentación influye en numerosos aspectos de la salud. La clave para llevar una dieta sana es que sea variada e incluya alimentos de los distintos grupos de la pirámide nutricional. También debe ser equilibrada- comer cantidades moderadas y seguir un horario regular de comidas- e incluir al menos cinco comidas diarias.
- Mantener el peso: el exceso de peso o la obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud y el cerebro. Además, se estima que las personas obesas o con sobrepeso tienen un 35 por ciento más de probabilidades de padecer Alzheimer.
- Dejar el tabaco: el humo del tabaco no sólo daña los pulmones y el corazón, también afecta al cerebro. Las personas fumadoras sufren un adelgazamiento de la corteza cerebral, lo cual provoca envejecimiento y disminución de la inteligencia.

Un hombre fuma un cigarrillo. EFE/José Pazos/Archivo
- Seguir aprendiendo y desafiar al cerebro: continuar la educación puede ayudar a reducir el riesgo de declive cerebral y demencia. Asimismo, también es importante hacer actividades que nos obliguen a pensar, ya sea armar un rompecabezas, crear construir algo para la casa o jugar a algún juego de mesa.
- Mantenerse sociable: se ha mostrado que las personas que tienen una vida social activa también tienen cerebros más activos y sanos. En un contexto de aislamiento se recomienda mantener el contacto nuestros afectos a través de videollamadas, redes sociales y otras tecnologías de la comunicación.