1 de febrero de 2019

El desafio de vivir la vejez con dignidad

El desafío de vivir la vejez con dignidad

“La vejez es la única cosa que llega sin tener que esforzarnos para conseguirla”, dijo Cicerón. Pero parece que, aunque esta etapa viene sola, sí hay que esforzarse para lograr vivirla de la manera adecuada.
The Conversation
4.7.2018
El envejecimiento es una etapa más de la vida de cada individuo. Sin embargo, en nuestra sociedad, los ancianos pierden esa individualidad y son vistos como un “homogéneo”, englobado en lo que se llama “las personas mayores”. Así, sin más, se dispersa y se reduce el valor de la historia individual de cada uno. Llegados a la vejez, las posibilidades de elegir se ven detenidas por un entorno que decide por la persona.
Parece como si, para nuestra sociedad, el paso del tiempo y una larga vida pusiera en duda la sabiduría de la experiencia, el valor añadido de tener una larga historia cargada de experiencias y de pérdidas. Privada del reconocimiento de esos valores, la persona se vuelve “añosa” y eso la condena a envejecer sin éxito.
Estereotipos y prejuicios
De la vejez se habla, la mayoría de las veces, desde estereotipos y prejuicios. La OMS, en el Día Internacional 2016 de las Personas Mayores, lanzó bajo el lema “Actuemos contra el Edadismo” su campaña mundial contra la discriminación por motivos de edad y por la mejora de la vida cotidiana de estas personas, subrayando la necesidad de que los gobiernos legislen con el objetivo de atenderlas y dignificarlas.
Muchas veces se ve a los ancianos solo como personas en una etapa final de su vida que merma sus facultades, y eso los infantiliza sin valorar el recorrido vital cargado de experiencia que conlleva envejecer.
Estas limitadas visiones generan que las personas mayores vivan en un entorno lleno de trabas e inconvenientes que les impiden envejecer con dignidad. Es necesario, pues, ser conscientes de que esa realidad plagada de actitudes negativas y discriminaciones provoca en los ancianos graves perjuicios en todas las esferas de su vida.
En este punto, nos encontramos con ciudadanos que llegan a la vejez sin una red de apoyo familiar y social, y son tratados como un grupo homogéneo concebido desde un cúmulo de prejuicios. Ante esta realidad, muchos de ellos se dan por vencidos y claudican de gestionar su propia vida. En España, el INE tiene registrado que 829.600 personas mayores de 80 años viven solas. Según la OMS, el 10% de los ancianos ha sufrido malos tratos en el último mes, aunque la realidad es más terrible aún, pues la OMS calcula que solo se notifica 1 de cada 24 casos.
Toma de conciencia internacional
El maltrato a las personas mayores sólo ha sido reconocido como problema mundial recientemente. El trabajo desarrollado por la INPEA (Red Internacional de Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez) y la OMS para la prevención de este grave problema ha contribuido a elevar la toma de conciencia internacional sobre el asunto. (Declaración de Toronto)
El trato inadecuado ha sido abordado desde distintas perspectivas, basadas en tres ejes fundamentales que erosionan su dignidad y su calidad de vida, ya sea por la actuación de otras personas intencionadamente, ya sea por la omisión en su atención o cuidados.
La realidad de los ancianos víctimas de estas actuaciones es:
El abandono, el aislamiento, el desamparo y la exclusión social.
La violación de sus derechos legales.
La privación de la toma de decisiones y de un estatus propio de una identidad, ya sea en el ámbito social o familiar.
Todo esto se resume en una ausencia de respeto e igualdad por una razón de edad.
“Con la falta de respeto no se insulta a otra persona, pero tampoco se le concede reconocimiento; simplemente no se la ve como un ser humano integral cuya presencia importa” (Richard Sennet)
Pero ¿qué sucede cuando es la propia persona, en esta etapa de su vida, quien decide vivir fuera de lo que la sociedad considera digno?
Entre el Síndrome de Diógenes y el de Noé
La autonegligencia es la situación en la que uno -por decisión propia o por ausencia de ella- vive bajo situaciones de riesgo bio-psico-social. Son frecuentes las noticias en los medios de comunicación sobre ancianos que malviven con el Síndrome de Diógenes, o que conviven en su domicilio con numerosos animales en condiciones de insalubridad, el llamado Sindrome de Noé.
En suma, hablamos de personas que en la vida cotidiana no toman decisiones que garanticen una adecuada calidad de vida, dejando al descubierto cualquiera de las áreas del digno desarrollo de la persona, y que tampoco cuentan con red de apoyo familiar o social que se las proporcione.
Los profesionales de los Servicios Sociales califican como autonegligentes a aquellas personas mayores que:
No satisfacen sus necesidades básicas, tales como salud, higiene y alimentación, por carecer de recursos de cualquier tipo, ya sea por falta de ingresos, por desconocimiento de los recursos sociales disponibles, etc.
Padecen problemas de salud mental que les impiden cubrir sus necesidades cotidianas con calidad de vida, ya sea porque no estén diagnosticadas o porque no sigan el tratamiento médico de manera adecuada.
Personas que por su modus vivendi, sin que medie enfermedad mental, viven insertas en dinámicas insalubres, como por ejemplo una falta de hábitos adecuados.
Ciudadanos adultos con capacidad de decisión
Habría que preguntarse entonces cómo nuestra historia de vida, nuestras decisiones y nuestro propio entorno nos “instalan” ahí.
Para responder a esta pregunta, hay que plantearse qué signos de nuestra vida presente pueden influir en cómo viviremos la vejez.
Conocer la historia de vida es clave en el planteamiento de cualquier tipo de acción, desde los sistemas de protección social hasta la concienciación ciudadana. Hay que tener en cuenta también que la vida depara acontecimientos imprevistos, circunstancias sobrevenidas que desestabilizan al individuo o a su red de apoyo familiar.
A la vista de lo anterior, hemos de concluir que la calidad de vida de la vejez requiere que nuestra sociedad trate a las personas mayores como lo que son: ciudadanos adultos con capacidad de decisión. Esto incluye su derecho a tomar decisiones que conlleven riesgos, así como a rechazar la ayuda y la atención que precisan.
Todo ello provoca que los trabajadores sociales encuentren dificultades para intervenir en los malos hábitos o las negligencias que sufren las personas mayores, ya sea por la actuación de su entorno o por sí mismos.
A base de repetirse en el tiempo, estas situaciones se hacen crónicas en sus vidas, y es mayor el esfuerzo que le supone al anciano cambiarlas que el beneficio o la mejora que cree obtener a cambio.
Este muro de resistencia es el gran obstáculo invisible que los sistemas de protección social tienen que superar aplicando las medidas y herramientas de que disponen para dignificar la vejez.
http://theconversation.com/el-desafio-de-vivir-la-vejez-con-dignidad-99259

Cada vez mas longevos; la necesidad de otra mirada

Cada vez más longevos: la necesidad de otra mirada

Nunca en la historia la humanidad vivió tanto, y sin embargo la sociedad se rige con parámetros de una vida corta. Los nuevos objetivos y la eterna actividad.
Por Diego Bernardini*
perfil
23.8.2018

Hace algo más de veinte años, cuando escuchábamos a los especialistas hablar de las personas mayores y el proceso del envejecimiento, poco se podía percibir de la realidad que viviríamos hoy. Personas mayores que no solo son cada vez más en número, sino que deciden ser auténticos protagonistas de una vida para la que no estuvieron preparados: la mayor parte de sus padres y abuelos vivieron menos que ellos mismos. Sutil y gran diferencia con las próximas generaciones que deberemos recorrer ese camino. Estas personas mayores de hoy que deciden emprender nuevos rumbos, desafíos y relaciones nos están enseñando cómo se redefine el devenir del tiempo y de la vida. Y para ello no hace falta ser Mick Jagger. Este redefinir exige, entre otras cuestiones, una mirada distinta para la realidad de nuestros días. De eso trata este texto.
Nuestra mirada está conformada por una existencia de experiencias, de saberes y, sobre todo, por una propia reflexión del camino que hemos recorrido, recorremos día a día, y de quienes nos acompañan o lo han hecho con nosotros en algún momento. Nuestro entorno es determinante para la construcción de un juicio que se amplifica a una mirada colectiva: la mirada de la sociedad a la que pertenecemos. Una construcción que se traduce en una actitud como estado de ánimo, de predisposición. Nadie busca, piensa o analiza lo que no se conoce. Los mayores de hoy son quienes con su protagonismo ayudan a que el resto de la sociedad descubra las posibilidades que brinda esta nueva forma de vivir, la nueva longevidad. Allí radica la clave de la actitud.
La nueva longevidad es una oportunidad única que tenemos en este siglo XXI. Ninguna otra generación previa en la evolución humana ha tenido el privilegio de poder imaginarse longevos como hoy. Sin embargo la desventaja es que prácticamente toda nuestra sociedad aún se gestiona, estructura y piensa con marcos referenciales del siglo pasado.
La importancia de los años vividos. la “edad” como dato, como indicador, es aún un rígido ordenador de nuestro esquema social. La psicóloga norteamericana Bernice Neugarten planteaba hace años la dificultad de etiquetar o normatizar las edades cuando cada vez más hombres y mujeres se casan, divorcian, vuelven a casarse o divorciarse hasta más allá de los setenta años. La nueva longevidad viene a romper con muchos de esos moldes establecidos que aun condenan a una mirada pesimista y desde la enfermedad a la longevidad. Moldes que pertenecen a paradigmas pasados, una nueva longevidad que viene a quebrarlos.
Cuando dialogué para mi libro “De vuelta. Diálogos con personas vivieron mucho y lo cuentan bien” (Aguilar, 2015) la prestigiosa escritora argentina Liliana Heker me habló sobre la curiosidad, el devenir y la vida del siguiente modo: “Estoy interesada en ver las cosas que me pasan, qué puedo modificar y en qué sentido quiero modificarlo. Cuáles son las cosas que nunca hice pero deseé hacer y que, tal vez, puedo hacer a partir de ahora. Qué cosas no me gustan de mí y que, tal vez, puedo intentar cambiar. Porque creo que el secreto consiste no en tratar de volver a ser quien una fue, sino ir acercándose a esa persona que una nunca antes consiguió ser; por fortuna, soy muy imperfecta. Un día escribí un fragmento que proviene de algo que me pasaba en la adolescencia; tenía la sensación de que vivía en borrador; cada mañana, cuando me despertaba, pensaba: hoy me pasó en limpio. Pero me levantaba y seguía siendo en borrador; eso me provocaba mucha angustia. Ahora sé que una nunca se pasa en limpio. Lo que vivió, lo vivió como fue, lleno de imperfecciones. Una puede intentar cambiar cosas hacia adelante, hacer nuevos borradores. Eso ya no me angustia. De alguna manera, me fascina. Si llegara a ser definitiva, ¿qué motivo tendría para seguir viviendo?”
Para ello y nunca mejor dicho, la necesidad de una nueva mirada. Otra diferente. Una mirada propia y también de la sociedad. Como la que nos propone esta nueva longevidad que vemos a diario en los mayores que con su actitud y protagonismo. Una vida que se escribe a diario, especie de borrador propio. Como me contaba Liliana que ya le ocurría en la adolescencia y que hoy, vital como de costumbre, sigue escribiendo.

La literatura erótica; la inesperada terapia para la tercera edad


Literatura erótica: la inesperada terapia para la tercera edad

Especialistas comprobaron que mantiene activas las funciones cognitivas
Por Fabiola Czubaj | LA NACION
Jueves 03 de abril de 2014
CARTAGENA.- Dicen que la lectura mantiene el cerebro activo y en forma, algo que se vuelve toda una inversión en salud mental con los años. Pero en un encuentro de especialistas en gerontología que finalizó en esta ciudad, los resultados de talleres con grupos de mayores de 65 años dan señales de que la literatura erótica aporta algunos beneficios extras.
“Nada le da más sentido a la vida que el amor. Y puede ser tan efectivo que hasta elimina el uso de antidepresivos”, afirmó el psiquiatra Rafael Alarcón, coordinador de la sección de Gerontopsiquiatría de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL). Frente a una sala llena en el V Congreso Panamericano de Gerontología y Geriatría, contó que la lectura de textos eróticos, no pornográficos, tiene la capacidad de despertar emociones. “Para eso, se utilizan funciones intelectuales como la memoria, la atención, la concentración, la capacidad de pensamiento simbólico y la imaginación. Se da lo que en ciencia llamamos neurogénesis y plasticidad neuronal del cerebro, algo que comprobamos con estudios por imágenes. A través de la lectura, los mayores se dan cuenta de que siguen existiendo, sintiendo y deseando”, precisó Alarcón.
Su botiquín contra el deterioro cognitivo y emocional que puede imponer el envejecimiento incluye 24 libros cuidadosamente seleccionados de autores como Vargas Llosa, Borges, Andahazi, Peri Rossi, Neruda, García Márquez, Amado y hasta el Marqués de Sade o Boccaccio con su Decamerón, entre otros más.
Cinco son las razones para leer literatura erótica al envejecer que citó el especialista: estimular los sentidos y mantener las reacciones corporales; estimular las funciones cognitivas; evitar el avance del deterioro cognitivo; seguir motivados con la existencia, y aceptar la muerte.
Con su grupo de trabajo Literatura y Psique, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Pereira, en pleno eje cafetero de Colombia, el profesor Alarcón dicta talleres de lectura para adultos mayores. Cada 15 días, los “alumnos” van a clase, donde los profesionales los guían en la lectura con distintos ejercicios y les dan tarea para el hogar. Dos semanas después, los participantes son capaces de recordar hasta los detalles más sutiles de los lugares, los personajes y las historias que leyeron en casa.
“Leer un libro de matemáticas o mecánica automotriz o la sección de política de un diario por ahí podría emocionar a los más aficionados de esos temas. Pero en la práctica vemos que a través de la lectura de los autores que mejor utilizan el erotismo en sus historias se puede atraer por igual la atención de amas de casa, jornaleros, profesores universitarios o profesionales. Lo mismo ocurre con la literatura policial, de misterio. Con otros tipos de texto, no logramos los mismos resultados. Los participantes se aburren”, agregó Alarcón, que es miembro de número de la Academia Nacional de Medicina de Colombia y, pronto, obtendrá un doctorado en literatura.
El especialista comentó que el 80% de los que participan de los talleres son mujeres y la mayoría son amas de casa. Todos superan los 65 años y una participante de 92 ya casi podría dirigir alguna clase.
Antes de cada taller, a los futuros participantes se les evalúa la memoria, la atención, la capacidad visual y espacial, el pensamiento simbólico con pruebas estandarizadas.
Después de uno o dos meses de taller, los profesionales los alientan a seguir leyendo solos, pero con algunas pautas claras para reforzar los efectos. Al año, les repiten las mismas pruebas. “Los resultados antes del curso suelen ser muy bajos en las escalas de evaluación que aplicamos. Pero cuando repetimos las pruebas al final, la mejoría es de entre el 50 y 70%”, explicó el psiquiatra en diálogo con LA NACION después de su presentación.
Esa diferencia no pasa inadvertida para el paciente ni su entorno: “Están más activos y el avance se da en todas las capacidades evaluadas: atención, concentración, memoria a corto plazo, abstracción, ideación, simbolismo, fantasía, capacidad de análisis, razonamiento, fluidez verbal y funciones ejecutivas. Además, se deprimen menos, sienten menos ansiedad y necesitan menos medicamentos”, agregó.
Al principio de cada taller, una aclaración evita malos entendidos. La literatura erótica no es pornografía, como también se dijo, aquí, frente a los especialistas, que tomaban nota de los “efectos terapéuticos” de obras como El pájaro espino, de Colleen McCullough; poemas de amor de Pablo Neruda y Jorge Luis Borges; Justine, del Marqués de Sade; Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, o Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado, que sabe bien cómo despertar todos los sentidos, la capacidad de asociación y la memoria.
“Los que al principio del curso decían que se desorientaban o se perdían en la calle, después de leer una obra como Justine, por ejemplo, son capaces de describir Salvador de Bahía, sus callejuelas, el mercado y los aromas de la cocina del personaje principal. Memorizan los detalles y los pueden contar -precisó Alarcón-. Y todas esas capacidades las van aplicando en su vida cotidiana y mejoran muchísimo.”
Con su equipo comenzará a utilizar la literatura policial (los textos de Ricardo Piglia tendrán un lugar de privilegio) para poder comparar los resultados con los de la literatura erótica. “Las dos generan mucho interés y estimulan emociones y funciones cognitivas que no se utilizan o están abandonadas [en los mayores]”, resumió Alarcón, que todos los años visita varias veces la Argentina para participar de las reuniones de la Fundación Finteco, sociedad miembro de la Asociación Mundial de Psiquiatría..
http://www.lanacion.com.ar/1677578-literatura-erotica-la-inesperada-terapia-para-la-tercera-edad

23 de enero de 2019

Mitos y verdades sobre la vacunación


Siete mitos y verdades sobre la vacunación

31 de Mayo de 2017
Conocé las las ventajas de vacunarse.

Por Dra. Romina Romero*

La vacunación es, luego de la introducción del agua potable, la intervención que mayor impacto ha tenido en la reducción de la mortalidad y el crecimiento de la población en la historia de la humanidad.
Previene cada año entre 2 y 3 millones de defunciones por difteria, tétanos, tos convulsa y sarampión. Sin embargo, su difusión podría evitar unos 1,5 millones más.
La falta de información de calidad y accesible a toda la población, generan y acrecientan la reticencia a las mismas. Hace un año, nuestro país, en consonancia con el plan impulsado por la Organización Mundial de la Salud, modificó el calendario de vacunación contra la Poliomielitis en el marco de la campaña “Chau Polio”.

Mito 1: Las vacunas tienen efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aun no se conocen e incluso pueden ser mortales.

FALSO. Las vacunas son altamente seguras, con la mayoría de reacciones vacinales leves y temporales. Un posible efecto colateral resulta infinitamente menor si lo comparamos con el beneficio que otorga prevenir una enfermedad que puede ser de gravedad.

Mito 2: Las mejoras en la condiciones de higiene y saneamiento harían desaparecer las enfermedades, por lo cual las vacunas no son necesarias.

FALSO. Si bien la higiene, lavado de manos y el agua potable contribuyen a protegernos de las enfermedades infecciosas, muchas se pueden propagar independientemente de la higiene. Por lo cual, muchas de las enfermedades contra las que existen vacunas, podrían volver a aparecer.
Mito 3: Las enfermedades prevenibles mediante la vacunación están casi erradicadas, por lo tanto no hay motivos para que uno se vacune.

FALSO.Los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo, por lo cual, en un mundo altamente interconectado, esos agentes infecciosos pueden atravesar fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. Brotes de sarampión en Europa y un caso en Tucumán, así como el reporte del fallecimiento de un niño no vacunado por difteria en España, demuestran que existen dos motivos fundamentales para vacunarse: por un lado protegernos a nosotros mismos y, por el otro, proteger a quienes nos rodean. La erradicación mundial de la viruela en la década de los ´80, y de la poliomielitis en la Argentina en 1984, se dieron gracias a la vacunación masiva y sostenida a lo largo de generaciones y generaciones.

Mito 4: Las enfermedades de la infancia, prevenibles mediante vacunación, son algo inevitable en la vida.

FALSO. Enfermedades como el sarampión, parotiditis y rubeola, son graves y pueden tener complicaciones: neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubeola congénita y defunción, tanto en niños como en adultos. Por lo cual, aquellos no vacunados quedan innecesariamente vulnerables a dichas enfermedades.

Mito 5: La gripe es solo una molestia y la vacuna no es muy eficaz.

FALSO.La gripe es una enfermedad responsable de entre 300.000 y 500.000 muertes en todo el mundo por año, siendo las embarazadas, los niños menores de 1 año, ancianos y pacientes con patologías crónicas como asma, cardiopatías, etc. el grupo más vulnerable a sufrir una infección grave. La mayoría de las vacunas contra la gripe inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia circulantes, reduciendo las probabilidades de contraerla, contagiar a otros, evitando gastos médicos adicionales y pérdida de días laborables y escolares.
Mito 6: Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas.

FALSO.Las vacunas interactúan con el sistema inmune de manera similar a la infección natural, pero sin causar enfermedad, ni exponer a sus posibles complicaciones (como los defectos congénitos debidos a la rubeola, cáncer de hígado secundario al virus de la hepatitis B, etc.)

Mito 7: La administración simultánea de más de una vacuna puede aumentar el riesgo de efectos secundarios nocivos, y sobrecargar el sistema inmune.

FALSO. Todos los días estamos expuestos a cientos de sustancias extrañas que desencadenan una respuesta inmune. El simple hecho de comer introduce nuevos antígenos en el organismo, así como las numerosas bacterias que forman parte de nuestra microbiota digestiva. Por lo cual, las principales ventajas de la administración simultanea es que se requiere menos consultas, permitiendo ahorrar tiempo, dinero y aumentado las probabilidades de que los niños completen el esquema de vacunación.

(*) Médica con especialización en Infectología y Microbiología Clínica, ejerce como responsable del área de Microbiología en el laboratorio Bombicino Diagnósticos, especialistas en salud ocupacional.

20 de enero de 2019

El cuarteto de la felicidad

El “cuarteto de la felicidad”: cómo desatar los efectos positivos de la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina

A lo largo de los siglos los artistas y pensadores se han dedicado tratar de definir y representar la felicidad.
Sin embargo, en las últimas décadas, grupos menos románticos se unieron a esta difícil tarea: los endocrinólogos y neurocientíficos.
Su objetivo es estudiar la felicidad como un proceso biológico, para encontrar qué desata dicho sentimiento desde el punto de vista físico.
Es decir, no les importa saber si las personas son más felices gracias al amor o al dinero, sino qué sucede en el organismo cuando la alegría efectivamente se dispara y cómo “forzar” el sentimiento.
BBC Mundo
21 marzo 2017
En este sentido, existen cuatro químicos naturales en nuestros cuerpos que suelen ser definidos como el “cuarteto de la felicidad”, conformado por la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.
La investigadora Loretta G. Breuning, autora del libro Habits of a happy brain (“Hábitos de un cerebro feliz”), explica que “cuando tu cerebro emite uno de estos químicos, te sientes bien”.
“Sería bueno que surgieran todo el tiempo, pero no funcionan así”, escribe la profesora emérita de la Universidad Estatal de California (EE.UU.).
“Cada químico de la felicidad tiene un trabajo especial que hacer y se apaga una vez que el trabajo está hecho”.
En BBC Mundo te contamos distintas formas simples de activar estos cuatro químicos de la felicidad sin necesidad de medicamentos o sustancias dañinas.
1. Endorfinas
Las endorfinas son consideradas la morfina del cuerpo, una suerte de analgésico natural.
Descubiertas hace 40 años, las endorfinas son “la breve euforia que enmascara el dolor físico”, escribe Breuning.
Por eso, ingerir comida extremadamente picante es una de las formas de liberar estos opiáceos naturales, lo cual induce una sensación de felicidad.
Pero esta no es la única forma de conseguir un “subidón de endorfinas”.
Según un estudio publicado el año pasado por investigadores de la Universidad de Oxford, ver películas tristes aumenta los niveles de este químico.
“Aquellos que tuvieron la mayor respuesta emocional también experimentaron un incremento superior en el umbral del dolor y en el sentimiento de unidad con el grupo”, dijo a la BBC Robin Dunbar, profesor de psicología evolutiva de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y principal autor del estudio.
De allí que bailar, cantar o trabajar en equipo sean actividades que también potencien la unión social y la tolerancia al dolor a través de un aumento en las endorfinas, agregó Dunbar.
2. Serotonina
Como la serotonina fluye cuando te sientes importante, el sentimiento de soledad e incluso la depresión son respuestas químicas a su ausencia.
“En las últimas cuatro décadas, la pregunta de cómo manipular el sistema serotoninérgico con medicamentos ha sido un área importante de investigación en la biología psiquiátrica y estos estudios han llevado a avances en el tratamiento de la depresión”, escribió en 2007 Simon Young, editor en jefe la revista Psychiatry & Neuroscience.
Diez años después, la depresión se posiciona como la principal causa de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este desorden mental afecta a más de 300 millones de personas.
La estrategia más simple para aumentar el nivel de serotonina es pensar en recuerdos felices, escribe el neurocientífico Alex Korb en el portal Psychology Today.
Uno de los síntomas de la depresión es que las personas no pueden recordar momentos felices, por eso, agrega Korb, mirar fotos viejas o hablar con un amigo puede ayudar a refrescar la memoria.
El neurocientífico describe otras tres formas: exponerse a la luz del sol, recibir masajes y hacer ejercicio físico aeróbico, como correr y andar en bicicleta.
3. Dopamina
La dopamina suele ser descrita como la responsable de sentimientos como el amor y la lujuria, pero también se la tacha de ser la responsable de las adicciones. Por eso se dice que es la mediadora del placer.
“Los bajos niveles de dopamina hacen que las personas y otros animales sean menos propensos a trabajar con un fin”, explica John Salamone, profesor de psicología de la Universidad de Connecticut (EE.UU.), sobre un estudio que publicó en 2012 en la revista especializada Neuron sobre los efectos de la dopamina en el cerebro.
Por lo tanto, agrega, la dopamina “tiene más que ver con la motivación y la relación de costo y beneficio, que con el placer en sí mismo”.
Lo cierto es que este químico se dispara tanto cuando uno da el primer paso rumbo a un objetivo como cuando lo cumple.
Además, puede generarse por algo de la vida cotidiana (por ejemplo, encontrar un lugar libre para estacionar el carro) o algo más excepcional (recibir un ascenso laboral).
La mejor forma de elevar la dopamina, por ende, es establecerse objetivos a corto plazo o dividir en pequeñas metas aquellos objetivos que son a más largo plazo. Y celebrar cuando uno los cumple.
4. Oxitocina
Por estar relacionada al desarrollo de comportamientos maternales y a los apegos, la oxitocina suele ser apodada como “la hormona de los vínculos emocionales” y “la hormona del abrazo”.
Según un estudio publicado en 2011 por la obstetra y ginecóloga india Navneet Magon, “la vinculación social es esencial para la supervivencia de las especies (humanas y algunas animales), ya que favorece la reproducción, la protección contra los depredadores y los cambios ambientales, e impulsa el desarrollo cerebral”.
“La exclusión del grupo produce trastornos físicos y mentales en el individuo, y conduce finalmente a la muerte”, agrega.
Por eso, considera que la oxitocina tiene una “posición de liderazgo” dentro de este “cuarteto de la felicidad”: “Es un compuesto cerebral importante en la construcción de la confianza, que es necesaria para desarrollar relaciones emocionales”.
Abrazar es una forma muy simple de conseguir un aumento de oxitocina. Dar o recibir un regalo es otro ejemplo.
Breuning aconseja también construir relaciones de confianza dando “pequeños pasos”, “negociando las expectativas” para que ambas partes puedan cumplir con el vínculo emocional.
http://www.bbc.com/mundo/noticias-39333917

¿Cual es tu primer recuerdo?


Jueves 14 de enero de 2016 • 00:30 Dr.Facundo Manes
2777
51
Tan pronto como nacemos empezamos a entender y a aprender nuevas cosas. Este proceso va moderando su intensidad a lo largo del tiempo. Por ejemplo, sabemos que cuando se es niño es más fácil y eficaz aprender nuevos idiomas. Lo que sucede es que el cerebro de un niño prioriza el aprendizaje por sobre la formación de recuerdos duraderos. La flexibilidad y la capacidad para aprender nueva información y adaptarse a nuevas experiencias de nuestros cerebros son extremadamente valiosas para la supervivencia. Una consecuencia de esta prevalencia sería el fenómeno conocido como "amnesia infantil".
Los bebés son capaces de procesar memorias de largo plazo e incluso de recordar sonidos que escucharon mientras se encontraban en el vientre de sus madres. Esto demuestra que en los primeros años de vida el sistema cerebral que mantiene la memoria de las experiencias funciona correctamente. Sin embargo, nos acordamos poco de esos primeros años. Todos olvidamos muchas de nuestras experiencias tempranas y los recuerdos anteriores a los 3 ó 4 años. Hagamos la prueba, si no, de recordar cuál es nuestro primer recuerdo.
"La creación de memorias está basada, en parte, en la pérdida de los recuerdos viejos"


Compartilo
Este olvido se relacionaría con las transformaciones en las estructuras cerebrales que se desarrollan en esta etapa. La creación de memorias está basada, en parte, en la pérdida de los recuerdos viejos. El espectacular crecimiento de las neuronas en el cerebro infantil que permite a los bebés aprender rápidamente podría interrumpir los enlaces neuronales que codifican ciertos tipos de memorias. Se piensa que, con el rápido crecimiento neural, las nuevas neuronas impiden la formación o el refuerzo de recuerdos aislados. Más adelante en el desarrollo, se enlentece el crecimiento neuronal y recién se hace posible la fijación de las nuevas experiencias vividas. Por otra parte, la corteza frontal del cerebro, inmadura aún, no contribuiría adecuadamente al recuerdo de la información del contexto necesaria para la formación de la memoria infantil.
La adquisición del lenguaje podría ser otra de las causas del olvido, porque da lugar a una nueva representación mental del mundo que, a medida que maduramos, se contrapone con las representaciones previas. Un estudio científico propone que la clave de la amnesia infantil se encuentra en la posibilidad de relatar los recuerdos. Los niños pequeños necesitan una gran estimulación para poder describir eventos, a diferencia de los niños mayores, los jóvenes y los adultos, quienes son capacees de producir relatos más sofisticados. Dado que la memoria narrativa nos permite rememorar recuerdos importantes y retenerlos por más tiempo, las memorias que no son recordadas se van haciendo inaccesibles y son más rápidamente olvidadas. Como un cuento que se desvanece porque nunca nadie lo contó.

Los nueve trastornos.........

Los nueve trastornos más frecuentes que podemos padecer al llegar a adulto mayor

Algunos trastornos que afectan la salud se asocian específicamente al proceso de envejecimiento y sus efectos en el cuerpo y en la mente
iProfesional.com
1.8.2018

Actualmente, y desde hace ya varias décadas, es posible afirmar que se vive más tiempo en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, por primera vez en la historia, la mayor parte de la población del mundo tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que la cantidad de personas en esa franja de edad llegue a los 2000 millones, un aumento de 900 millones con respecto a 2015, aproximadamente del 12% al 22%.
Es importante destacar, además, que dentro de menos de dos años, para 2020, el número de personas de 60 años o más será superior al de niños menores de cinco años.
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor central e imprescindible: la salud. El aumento de la esperanza de vida trae consigo un incremento en las patologías relacionadas al adulto mayor, ya que vivir más años deteriora también el organismo. Por eso, es importante conocer cuáles son los trastornos más comunes, para poder prevenirlos y detectarlos en forma temprana.
Afecciones en los ojos y oídos
La pérdida de audición es el principal trastorno que se presenta en adultos mayores respecto del sistema auditivo. Es una disminución repentina o gradual de la capacidad para oír y se configura como uno de los problemas de salud más comunes que afecta a los adultos mayores. Aproximadamente, según la OMS, una de cada tres personas de 65 a 74 años tiene algún nivel de pérdida de audición.
Por otro lado, las cataratas son el problema más común que pueden presentar las personas mayores en sus ojos. Se presentan cuando el cristalino -una parte del ojo similar a una lente que permite enfocar objetos- se nubla o se opaca. La mayoría de cataratas relacionadas con la progresión de la edad, se desarrollan gradualmente. De este modo, es posible que no se perciban de inmediato los cambios en la visión o las señales de cataratas en su estado temprano de desarrollo.
Afecciones traumatológicas
Dentro de este grupo se deben mencionar todo tipo de dolores óseos y articulares, relacionados sobre todo a la osteoartritis. Se trata de una enfermedad que daña el cartílago que cubre los extremos de los huesos de una articulación – un tejido resbaladizo que evita el roce entre los huesos-. Cuando un paciente padece esta enfermedad, se presenta una fricción entre los huesos, lo cual provoca dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación. A lo largo del tiempo, la articulación puede perder su aspecto regular y puede sufrir un severo desgaste.
Afecciones del sistema respiratorio
Los principales trastornos obstructivos difusos que pueden afectar a las personas mayores son el enfisema, la bronquitis crónica, las bronquiectasias y el asma. En pacientes con estas enfermedades, la capacidad pulmonar está disminuida, lo cual implica una disminución de la velocidad del flujo respiratorio, que habitualmente se mide por el volumen espiratorio forzado en el primer segundo.
El enfisema y la bronquitis crónica con frecuencia se suelen agrupar bajo la denominación enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que muchos pacientes presentan datos coincidentes en cuanto a los daños generales que provoca. En cambos casos y en el EPOC en sí, la causa fundamental del daño es el humo del tabaco.
La bronquiectasia, por su parte, es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que implica la dilatación de los bronquios. Provoca un daño irreversible, al igual que el EPOC, por lo que no se puede curar, pero sí es posible tratar sus síntomas y afecciones en el paciente.
Por último, el asma, es un trastorno que manifiesta ataques recurrentes de disnea y sibilancias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra. Los síntomas pueden aparecer varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche.
La enfermedad se desencadena cuando el revestimiento de los bronquios se inflama y provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.
Afecciones metabólicas
La diabetes es la principal enfermedad metabólica que se puede manifestar con el envejecimiento. Según la OMS, cada año fallecen alrededor de 1,6 millones de personas en el mundo como consecuencia de esta patología.
La diabetes se caracteriza por un aumento en el nivel de azúcar en sangre -glucemia- que se presenta por una falla en el páncreas, que es el órgano que secreta la insulina, que a su vez es la encargada de regular la glucemia. Más allá de este trastorno, es una enfermedad que afecta también a otras partes del cuerpo, y que, si no se controla, puede resultar muy perjudicial para la vida del paciente.
Afecciones neurológicas
La depresión y la demencia se encuentran entre los principales trastornos que se pueden incluir dentro de este grupo.
La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
Por otro lado, la demencia es un término que se utiliza para denominar un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida cotidiana. Actualmente, hay alrededor de 50 millones de personas que padecen este tipo de patología, y anualmente se registran 10 millones de nuevos enfermos.
Es importante aclarar, por último, que a medida que la persona envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que suelen presentarse solo en las últimas etapas de la vida y que no se enmarcan en categorías de morbilidad específicas. Se los suele conocer con el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, los siguientes: fragilidad, incontinencia urinaria, caídas, estados delirantes y úlceras por presión.
Los síndromes geriátricos parecen predecir mejor la muerte que la presencia o el número de enfermedades específicas. Ahora bien, a excepción de los países que han desarrollado la geriatría como disciplina médica, con frecuencia se dejan de lado en los servicios de salud de estructura tradicional y en la investigación epidemiológica.
http://www.iprofesional.com/health-tech/275098-salud-organismo-epoc-Los-nueve-trastornos-mas-frecuentes-que-podemos-padecer-al-llegar-a-adulto-mayor