7 de febrero de 2021

Odio. Luego existo

 

Odio. Luego existo

El odio es un fenómeno social de los más trascendentes y también más negados como tal. Difícilmente se confiesa, no se asume porque se le atribuye un carácter incorrecto, es más un proceso que subyace en un tejido social pero con esa imaginaria solidez se hace fundamental como “estatuto identitario”. Y además se instala con más facilidad de lo que se supone. Probablemente estamos en una transición en la que de estar en zona de lo “obsceno” -es decir fuera de la escena- el odio está siendo integrado. Cuando se vive en el dogma no hay dialogo, impera el monologo. El pensamiento fanático se mueve en un territorio de certezas que no son reductibles al razonamiento, porque la puerta que éste abre es la duda. Y esta puerta está clausurada: el odio es el candado.
Por Natan Sonis *

Comenzaría el artículo cambiando la perspectiva de la palabra “existo”, me refiero a que

la existencia hoy podríamos definirla como “la subjetivación lograda” y sumar que el odio es una vía rápida para conseguirla.

Vivimos en momentos en que el odio es fuente privilegiada de construir subjetividad y si sumamos que palpitamos en un escenario con importantes ausencias de otras fuentes subjetivantes aumentará también la necesidad de asumir el odio como “un instrumento existencial privilegiado”.

¿Por qué afirmo que hay ausencias de otros “anclajes subjetivantes”, como definía la gran psicoanalista Silvia Bleichmar?

En palabras de Mosutapha Safouan  (psicoanalista egipcio a quien vaya este homenaje, fallecido el 7 de noviembre) la globalización del capitalismo disuelve “anclajes de identidad” o aquello que en términos de Sygmund Bauman constituye un orden social en que “lo sólido” (que serían los apuntalamientos) se debilita y trasforma en líquido.  Es entonces un desafío centrar nuestra mirada analítica en calibrar la enorme importancia que ha adquirido esta “balsa del odio” donde aferrarse casi con desesperación en medio de tanto líquido.

Tenemos que agudizar la atención en cuáles son las “epocales fuentes” que brindan sostén y fortaleza a la subjetividad.  El odio, con esa imaginaria solidez, se hace fundamental para importantes sectores en el orden social como “estatuto identitario”.

Silvia Bleichmar nos hablaba que los “anclajes subjetivantes”, al ser reducidos a valores del mercado, dejan afuera a amplios sectores que sólo en el consumo  encuentran esos destellos de subjetivación.

El mito capitalista de la distribución, con su globalización -en palabras de Moustafa Safouan- ha destruido la especificidad, la delimitación de quien soy.  Por eso es natural que la gente afirme cada vez más su identidad con el recurso del consumo (marcas, zonas geográficas donde estar, tecnología que consumir, etc.)   Pero: ¿qué sucede con aquellos que no acceden y perdieron lo específico de su tierra, de su sociedad, de sus costumbres que proveían “el andamiaje subjetivante”?” Lo único que les queda ahora es el dogma. Y el oxígeno que respira el dogma es el odio.

Safouan afirmaba que «…un dogma no es una simple creencia. Quien dice ‘creo’ (por ejemplo creo que ella me ama, o bien ‘creo’ en Dios) reconoce cierta incertidumbre en la certeza misma que quiere expresar.    Una creencia es un acto subjetivo (y subjetivante agregaría yo).   Un dogma se considera una verdad que exige ser reconocida como tal.». Y la clave es el odio como expresión de esa exigencia de reconocimiento de la certeza y verdad del dogma.

Otro ejemplo magnifico que ilustra esta pérdida de referentes, de cuando se diluyen estas mencionadas “posibilidades subjetivantes”, lo expresa un personaje de ese film extraordinario: “Tocando en el viento”, en que los personajes ingleses en plena época de Margareth Thatcher se quedan sin trabajo y además sin perspectivas de reingresar en el sistema.  Uno de ellos lo formula: “cuando ya no hay esperanza, lo único que queda es ser fiel a los principios”. Los principios, los fundamentos, las sagradas escrituras de los dogmáticos sostienen y son invitaciones invisibles a la hostilidad, al odio.

Creo que el odio es un fenómeno social de los más trascendentes y también más negados como tal, decorado con otras denominaciones en el orden social.

El odio “a secas” difícilmente se confiesa, no se asume porque se le atribuye un carácter incorrecto, es más un proceso que subyace en un tejido social pero reitero: da rápida subjetivación.   Y además se instala con más facilidad de lo que se supone.

Aunque probablemente estamos en una transición en la que de estar en zona de lo “obsceno” -es decir fuera de la escena- el odio  está “in” es decir integrado.

Las grabaciones de los terratenientes en Entre Ríos, por ejemplo, sentían libertad de expresar frente a las cámaras del noticioso: “como odio a esos negros. Vivimos tiempos de cambio en que se corren los límites de la escena y de lo obsceno.


Walter Benjamín sostenía en una de sus tesis que la violencia es fundadora de la sociedad, en  realidad que es lo que funda el orden social.   Pero hay que distinguir de esa violencia, el complemento que deviene en odio. La diferencia es que en la violencia se mantienen grados de reflexión que en cambio en el odio violento se disuelven.

Ernst Bloch diferencia en este sentido la “ira” del odio, ya que la ira no es ciega y alimenta la lucha contra la indignidad. Paulo Freire, por su parte, rescata justamente la indignación como motor de cambio, diferente al odio. No se razona, se odia como sustituto privilegiado que no entra al circuito del proceso secundario.  En el dogma no hay dialogo, impera el monologo.

El pensamiento fanático se mueve en un territorio de certezas que no son reductibles al razonamiento, porque la puerta que abre al razonamiento es la duda. Esta puerta está clausurada y el odio es el candado.

Para el psicoanálisis si no hay dudas, no hay castración, se habita en la verdad de lo absoluto.

Hay un rechazo patológico a la duda y sustituido con un enamoramiento de carácter narcisista profundo a las propias certezas. Aquí viene bien recordar a Bertrand Russell: “El problema con el mundo es que los imbéciles y los fanáticos están siempre tan seguros de sí mismos y las personas razonables tienen siempre tantas dudas.»

Este habitar en la certidumbre tiene importantes marcas en el vínculo con el otro, que no es alteridad sino que los “otros son prolongaciones del sí mismo”.

Estamos en el territorio de: es conmigo o en mi contra. “Yo o el otro”.  El mundo binario ha hecho milagros en el mundo digital, de las computadoras, pero estragos en los vínculos humanos. Se interrumpe el pasaje del yo al nosotros.

A menudo, el odio, con su signo de extrema hostilidad con el otro lleva a vínculos de competencia y sustitución.  Es cuando al quedar impedida la derivación psíquica en otros planos, se impone un pasaje al acto como único modo de expresión. No se produce un deslizamiento en una cadena de significantes sino una acción.

Freud en su artículo “Pulsiones y sus Destinos” dice: “El yo odia, aborrece y persigue con propósitos destructores a todos los objetos que llega a suponerlos una fuente de sensaciones de displacer, constituyendo una privación de la satisfacción sexual o de la satisfacción de necesidades de conservación.   Puede incluso afirmarse que el verdadero prototipo de la relación de odio no procede de la vida sexual, sino de la lucha del yo por su conservación y mantención”.

“Odio y así me conservo” podría desprenderse de este párrafo freudiano, donde además suma que el odio recibe una carga erótica. Así que no sólo estamos en paz con la autoconservación sino que odiar para muchos se vuelve una conducta sensual.

Si resulta un modo de conservarse, comprenderemos la carga de destrucción que actúa en su interior.  No es sólo un tema de la política, el odio modela prácticas sexo-afectivas y moldea una subjetividad acorde al sistema patriarcal y también del racismo.

Una subjetividad re-diseñada para una economía del entretenimiento que está basada en imágenes y saturada de sensaciones con una afectividad simple y pulsional, pero… eso sí: muy moderna y en sintonía con el neofascismo contemporáneo.

En el odio no hay espacio para lo diverso, el extraño ni mucho menos para esa hospitalidad que tanto habla Jacques Derrida para con el extranjero. Estamos en las antípodas: cuando el odio es el dominante todo lo extraño me interpela, el otro me amenaza por eso no se reconoce valor al diálogo, sólo se cultiva el monólogo.

No se discute. Sólo se habla entre iguales, lo que apuntala el impuso de aniquilar lo diferente soñando un mundo de gemelos imaginarios sin alteridad. Por eso reitero: el odiador no “cree” en su odio, él tiene una certeza cuando lo invade esa emoción del odio que la justifica. No está en juego la realidad sino la certeza. “Cuando se matan, los hombres necesitan creer que su acto es justo” decía Bernard Shaw

Para el odiador hay algo inquebrantable, no estamos en el universo de las creencias sino en la dimensión de lo absoluto. Por eso el pasaje a la acción tan facilitado: no está mediatizado por la duda reflexiva.

A esta altura me pregunto: ¿Cuanta diferencia con el otro podemos albergar sin que surja el odio?. Comprobamos actualmente que ahí donde nace un disenso se establece una grieta.

La diferencia en “contenidos” se convierte automáticamente en diferencia “relacional” sin retorno según los trabajos de Paul Watzlawik y Don Jackson sobre la “Comunicación Humana”. ¿Cuánta diferencia de contenidos se puede transitar sin vivir amenazado el narcicismo?

El odio nos devela a los psicoanalistas, antropólogos y demás campos que muchas personas, muchas naciones viven con más fuerza en el mito que en la realidad.  Parafraseando a otro texto podría decir que el odio es “la enfermedad infantil de los procesos subjetivantes”.

¿Hay un solo odio?

Por supuesto que no. Compactarlos en uno es irresponsable y clasificarlos tarea imposible.

En Psicoanálisis, Freud hablaba de la “Neurosis”,  pero bien sabemos es un título colectivo a una serie amplia de categorías. Hay variedad de neurosis y lo mismo afirmo del odio.

Trataré brevemente de hacer una consideración que diferencie algunas cualidades. No es lo mismo el odio detrás del amor al prójimo: me refiero a aquella indignación que se expresa contra la explotación,  contra las injusticias, contra los abusos en que detrás hay sujetos.

Y otro odio que es pura destrucción, caldo de pulsión de muerte. Es el ¡Viva la Muerte! del General Millán-Astray en la Universidad de Salamanca. O el odio de quienes el mes pasado en Bariloche y Córdoba vestidos con la túnica del ku klux klan ahorcaron unos maniquíes como expresión de odio. O Presidentes que afirman (Bolsonaro) que la gente tiene que morirse nomás y que quienes se asustan por el coronavirus son maricas (odiemos a muerte los maricas es el mensaje nada subliminal).

Por eso no estoy con las ideas de Hanna Arendt, que en su monumental obra sobre los totalitarismos los engloba a todos por igual, sin dejar espacio a la diferencia entre aquellos que mantienen un ideal y aquellos en que los ideales humanos están casi disueltos y sólo postulan odio destructivo.

Parafraseando a Freud: en el odio hay ideales de amor reservados para los iguales, nunca para el diferente. Gran ironía, odian para ser más queridos por su Dios, como dijo Shimon Peres: “pobres aquellos que más aman a Dios, son los más olvidados por él”, cuando se refirió a los componentes de las fuerzas fundamentalistas integrados por desclasados, marginados, expulsados del sistema.

Esto lleva más específicamente a diferenciar algunas cepas de odios (si me permiten la expresión tan afín al virus)

Odio y Ambivalencia.

Recurro a Freud y su Psicología de las Masas en que de alguna manera resuelve con una ecuación el problema casi universal de la ambivalencia humana que puede hacer estallar los vínculos familiares, sociales, nacionales: ¿a cuál me refiero?  Cuando hay ambivalencia se soluciona instalando uno de los polos de esta ambivalencia (la parte hostil) en el exterior. “Narcisismo de las pequeñas diferencias” lo llama Freud en ese artículo. Las diferencias serán pequeñas pero…el narcisismo que se logra es grande.

Se necesita un diferente, un extraño (en poco o en mucho) para esta proyección y depositación.  Pichon Riviere es quien retoma esta movida para sus desarrollos sobre el “chivo emisario”. La depositación de la hostilidad, del odio, en el rol de chivo genera una fantaseada sensación de unidad amorosa a salvo de ambivalencias que podrían hacer detonar ese imaginario de fusión o enamoramiento.

Conocemos los pasos necesarios: depositación, segregación (para que no retorne lo depositado) y expulsión o aniquilamiento.  Aquí Pichon advertía que es una mala resolución llegar al aniquilamiento, o cuando el chivo se va del grupo o de la institución, porque se necesitará  -en breve-  un nuevo chivo para reanudar la secuencia de proyecciones. Por eso había que mantenerlo cerca al chivo.

Odio y Narcisismo

Yo prefiero en vez de hablar de “problemáticas narcisistas” hablar de problemáticas en la narcisización, ya que le cuadra mejor. Para explicar este odio elijo hacerlo con la novela Frankenstein.  El Dr. Frankenstein crea un monstruo. Pero ese ser no tiene nombre ¿se dan cuenta?  Nosotros ni sabemos cómo llamarlo y de ahí que entonces le dijéramos Frankenstein al monstruo cuando el verdadero Victor Frankenstein es el padre, el creador médico, no el nombre del monstruo.

El monstruo no sólo no posee nombre, tampoco historia, no tiene recuerdos ni la biografía subjetivante de ellos,  obviamente en su caso se saltearon los procesos narcisizadores y como consecuencia tampoco puede tener capacidad alguna para desarrollar afecto humano y construirse a sí mismo a través de haber recibido esa corriente amorosa.

No hay casi en la literatura un personaje que se vea más abandonado y triste que éste de la novela de  Mary Shelley.  Parecería ser una criatura bondadosa que al encontrar en el mundo sólo aborrecimiento, se vuelve malvada.

El monstruo mata y destruye, odia a las personas.   El padre simbólico, el Dr. Frankestein le pregunta en la novela original:

-¿Por qué eres malo?

-«Soy malo porque soy desgraciado”.

-“¿Acaso no me odia y rechaza toda la humanidad?»

Y luego agrega una perspectiva exacta en que pareciera un monstruo leído en obras psicoanalíticas y en especial en el autor Winnicott cuando dice:

«-¿Por qué debería tener compasión de alguien que no la tiene por mí?»

Este tipo de odio, en palabras del psicoanalista Luis Kancyper, es de aquel sujeto que no puede considerar… porque no fue considerado.  Kancyper trabaja  de manera original y magistral la figura del resentido como una elaboración patológica de las desventuras que la vida le ha planteado. Esa afirmación del monstruo hace honor a la afirmación de Freud en su artículo “El Hombre de las Ratas” cuando afirma: “el amor que encuentra negada la satisfacción se torna fácilmente en odio”,

Frankenstein es una novela sobre una criatura que al encontrar en el mundo sólo respuestas de rechazo se torna malvada. Decía que leyó Winnicott ya que hay una íntima relación con sus artículos en que describe robos o tendencias antisociales en chicos que sufrieron malos procesos de adopción por ejemplo, o infancias averiadas: no son casualidades, son el resultado.

¿Qué madre no desea ser un poco como Tetis, aquella mamá del héroe mitológico Aquiles y conseguir para su hijo una coraza contra las flechas e impiedades de la vida? Sus cuidados amorosos son esa coraza/amparo/piel que le brinda metafóricamente el río Estigio cuando la madre lo hunde en él aferrando su hijo Aquiles desde el talón, esa parte que quedará para siempre significada como la zona frágil en su subjetividad.

Pero hay que reconocer, como nos enseñaba Winnicott, que a veces los cuidados maternos fallan de manera seria y no proveen de esa defensa. No siempre se logra configurar esa ilusión que los cuidados de “la pareja de crianza” como lo denominaba en proveer al niño la preparación para desplegar su potencialidad en “crear” el mundo.

En otras palabras: hay abrigos en la infancia que hace que no sintamos frío el resto de la vida. Otros amparos, si han fallado nos dejarán para siempre desabrigados.

El monstruo creado por Frankenstein no tiene amor. Él le ruega al Dr. que le cree una compañera con la que poder salvar su alma. Jura lealtad y jura misericordia: no volverá a matar a nadie, se apartará a parajes desiertos y vivirá felizmente con su novia monstruosa. Pero no.

«-Todos los hombres odian a los desgraciados», dice el monstruo. ¿Será así que todos los hombres odian a los desgraciados? ¿O ese odio es el profundo pavor para que no retornen los fantasmas expulsados vía proyección?

Hay una frase que se usa mucho en los medios de comunicación: “Como te ven, te tratan”.

Que necesitada está de ser revisada y enviada a terapia esta frase para salir de la trampa del espejo, que sólo emite respuestas reciprocas.  Una verdadera invitación al circuito de la escalada tanática.

La respuesta a esa frase de “como te ven te tratan” la hace Tute (creo) el genial humorista en una caricatura por demás brillante en que el personaje responde: -“no…si me ves mal, tratame bien, porque es cuando más lo necesito”.

Odio al Mundo

Otra cepa a mencionar en este vasto tema del odio es: odio al mundo, porque no es como yo quiero que sea. La fijación a este estado genera la patología del fundamentalismo no sólo en el plano ideológico político, sino como estructura subjetiva. El fundamentalista vía regresión reactiva se estaciona patológicamente en su mundo di/valente: lo bueno y lo malo por separado.  Lo bueno: Hay una sola verdad, la suya. Un solo Dios, un solo libro.

A veces me pregunto si en ADN del monoteísmo no está la semilla del odio fundamentalista, germen del patriarcado y las normatividades fachistizantes.

La posibilidad del fanatismo está en la esencia de la constitución de nuestra subjetididad como rechazo a la castración y a la incertidumbre. Amoz Oz es quien dice que el fanatismo es el “gen del mal”.  Lo trágico es que está presente y puede activarse con las condiciones sociales necesarias. Convengamos que el neoliberalismo tiene esa capacidad de potenciar.

Lo cierto es que junto al monoteísmo pareciera que este avance significó crear los andamios para el pensamiento único. Ya Baruj Spinoza la pasó realmente mal, acusado de panteísta cuando en su momento propone ver a dios en lo múltiple. O ni hablar de Giordano Bruno que la pasó peor cuando defendía que la Tierra no era el centro del sistema solar, que no había centro sino muchos mundos posibles en un universo infinito poblado por un sinfín de mundos donde viven seres vivos e inteligentes. Nuevamente lo múltiple generando el odio de los unitarios. Terminó en la hoguera del odio. El radicalismo extremo se alimenta de ese odio como fuente subjetivante.

Es un desafío neutralizar ese “virus” del odio, en palabras de Umberto Eco, autor de  El nombre de la rosa entre otras obras, debemos trabajar en esa dirección y poder preguntarnos si esa pulsión no ha empezado a ser una enfermedad del mundo contemporáneo, como el sida o la obesidad y ahora…el covid.

* Psicologo, Psicologo Social. Docente Universitario en la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG)

17 de enero de 2021

El chequeo en la pandemia

El chequeo en la pandemia
 El control periódico es una oportunidad de redefinir objetivos y planificar cambios. La Teleconsulta, un gran aliado. Por el equipo editorial de Aprender Salud. Supervisión y aportes: Servicio de Clínica Médica y Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital. - Los acontecimientos de los últimos meses han cambiado muchas rutinas, incluso pareciera que estamos “corridos en el tiempo”, ahora que salimos del modo pausa. Y esto incluye también a los comúnmente llamados "chequeos" y a los cuidados de la salud, a cómo vamos produciendo salud, a cómo vamos gestionando nuestra salud. En esta etapa de la pandemia queremos poner foco en varios tópicos relacionados al concepto chequeo y a cómo controlar el proceso de salud que estamos llevando a cabo a fin de optimizar nuestros cuidados. A- El Control periódico es más que un chequeo Hace tiempo venimos insistiendo que un mejor título para esta práctica -que antes se llamaba chequeo- es el de control periódico de salud, (ver nota especial en AS #34 - Septiembre 2016) porque esto incluye una medicina personalizada, una mirada particular sobre cada persona, no solamente hacer una rutina predeterminada de estudios. Si lo comparamos al mantenimiento de cualquier aparato de uso doméstico, apunta a sostener un buen uso más que a la sensación de “garantía extendida”, ya que ésta, como es evidente, no protege del mal uso ni este saldrá siempre en los análisis. B- Podemos producir, generar salud Para destacar, en el control periódico se puede evaluar qué está haciendo y qué puede hacer por su salud en su vida cotidiana. Hay una parte significativa de la salud en la que cada persona es protagonista principal, cada uno diariamente puede producir salud, generar salud y bienestar. En la mayoría de los casos, esto depende de una actitud activa que combina actividad física, alimentación protectora, vida social, y hacer algunos ajustes según las características personales, en ocasiones también implica tomar remedios de forma regular. El control periodico permite evaluar el “Cómo voy”; si hay dificultades buscar juntos nuevas alternativas; si hay logros que no salen en los análisis, destacarlos para juntar energía para seguir. C- Hoy la Teleconsulta puede ayudar, ofrece la oportunidad de hacerlo de un modo más sencillo y eficiente En la entrevista, junto con el médico de confianza (que cuenta con la historia clínica en la consulta), cada persona puede repasar cómo cree que está su salud, rever sus hábitos, cómo es su alimentación, si realiza actividad física (qué tipo, con qué frecuencia, etc.), qué problemas de salud ha atravesado (en caso de que esto haya ocurrido) o qué estudios se han realizado previamente. También se puede revisar si toma medicación (en qué dosis, si es preciso continuarla o no, etc.). Incluso conocer qué preocupaciones tiene, cómo está su estado de ánimo, si se han producido modificaciones en su contexto (laboral, familiar, etc.) que puedan influir en su salud. Toda esta información permite armar un cuidado acorde al que cada persona requiere En caso de necesitar estudios. El médico ya se los puede dejar cargados en la historia clínica. De este modo podrá realizarlos antes y llevarlos directamente a la consulta presencial, lo que implica menor movilización. Las claves del control periódico 2020 >El primer paso, contar con un médico de confianza. Elegirlo es todo un desafío y no hay una receta, sino que habrá que buscar el que mejor se adapte a la personalidad de cada persona, su ritmo de vida, sus tiempos, etc. >Las rutinas diarias, el gran desafío. Fuera del consultorio, en casa, comienza la verdadera tarea del cuidado de la salud, como venimos explorando juntos desde hace más de diez años en Aprender Salud. >Usar todas las tecnologías a favor de la salud. Aprovechar y preocuparse por el buen uso de las tecnologías puede ayudar mucho en el proceso de cuidado, especialmente cuando hay circulación restringida. Ni en las prácticas del cuidado ni en la tolerancia a la incertidumbre. Dónde poner el foco según edad, género y contextos. Las mujeres, pioneras del control periódico. Por lo general tienen el hábito desde jóvenes y muchas veces, además del médico de cabecera, el ginecólogo también es un referente de confianza, aprovechando ese espacio para repasar los hábitos de salud. Según la edad varían los temas: anticoncepción o planificación de embarazos, sexualidad, control de las mamas, etc. Cada vez más, en este espacio se abordan temas complejos, como los relacionados con violencia de género o violencia familiar. >Adultos mayores, un trabajo en equipo. En esta etapa de la vida es muy importante que el médico, el paciente y su familia trabajen activamente para sostener la autonomía, la independencia. Y el repaso de los hábitos asume un gran desafío para quien consulta: aceptar el paso del tiempo y adaptarse a los cambios de esta etapa. Algunos temas que ya venimos trabajando en la revista, vitales en los adultos son: la toma de los remedios, la alimentación rica en proteínas para mantener la masa muscular, las actividades en movimiento y el sostén de los vínculos y las redes sociales más allá de la familia. No tengo tiempo, me siento bien, ¿dónde entra la salud? QuienesHay un grupo heterogéneo, entre los que se incluyen, por ejemplo, varones entre los 30 y los 50 años, que por lo general están apurados o no tienen la costumbre de consultar periódicamente al mismo médico. Hoy las nuevas tecnologías les permiten iniciar un cuidado de su salud que hasta ahora no se había dado.

3 de noviembre de 2020

Actividades para que el encierro sea mas llevadero





Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina (https://www.youtube.com/channel/UCGczlj9DC_lNnMqEKBFfVqA/videos)

29/Oct/2020 - Todos Amamos A Vivaldi: Mucho Más Allá De Las Cuatro Estaciones Por Pablo Kohan
https://www.youtube.com/watch?v=xQSgRYICPVc

VisualPolitik (https://www.youtube.com/c/VisualPolitikTV/videos)

22/Oct/2020 - ¿Por Qué Usa Está Más Polarizado Que Nunca? - Visualpolitik
https://www.youtube.com/watch?v=rjlEP3cAXUs

Amigos por Israel (https://www.youtube.com/channel/UCy_15nT_vGeIRmOejL4a8Kw/videos)

24/Oct/2020 - Homenaje A La Cultura Y El Idioma Ladino
https://www.youtube.com/watch?v=ORCL72Gdf0E

26/Oct/2020 - Lea Kliksberg, Que Es Ser Feliz? Si No Yo Por Mi. ¿Quien? Enojos, Culpas, Miedos Y Otras Yerbas
https://www.youtube.com/watch?v=hmw9nn3dpoI

28/Oct/2020 - Inteligencia Artificial Y Robótica - Dr. Hugo Guterman
https://www.youtube.com/watch?v=d84ivhlZgwI

31/Oct/2020 - Homenaje A La Cultura En Idish, A. Lichtenbaum, A. Czarny, G. Fleischer, E. Grinberg, Y. Garfunkel
https://www.youtube.com/watch?v=y02UfIa7w7s

Amigos Argentinos de la Universidad Hebrea de Jerusalem (https://www.youtube.com/c/amigoshuji/videos)

28/Oct/2020 - Educación Y Enseñanza Universitaria Del Liderazgo Judío. De Los Valores A La Práctica.
https://www.youtube.com/watch?v=1B5IFZESLxM

Comunidad Bet Hilel (https://www.youtube.com/c/ComunidadBetHilel/videos)

28/Oct/2020 - Historias De La Historia Judía- La Gesta De "La Gesta Del Marrano": La Inquisición En América
https://www.youtube.com/watch?v=YoKnwRFzvy0

Kehila Dr Herzl (https://www.youtube.com/channel/UC7oZ87m1dPX2bI7YZ5T0hyA)

28/Oct/2020 - Kehila Dr Herzl - Las Tribus Perdidas - Los Caraítas
https://www.youtube.com/watch?v=x_MtJBJfpE4

13 de octubre de 2020

Una mujer inteligente

 *GABRIEL GARCÍA MARQUEZ!*

A cuántos hombres he escuchado decir que desean a una mujer inteligente en sus vidas!..
Yo los animaría a que lo pensaran bien.
Las mujeres inteligentes
toman decisiones por si mismas, tienen deseos propios y ponen límites.
Tú nunca serás el centro de su vida porque ésta gira en torno a ella misma.
Una mujer inteligente no va a dejarse manipular ni chantajear, ella no se traga culpas, asume responsabilidades.
Las mujeres inteligentes
cuestionan, analizan, discuten,
no se conforman, avanzan.
Esas mujeres tuvieron vida antes de ti y saben que la seguirán teniendo una vez que tu te hayas ido.
Ella está para avisar, no para pedir permiso.
Esas mujeres no buscan en la pareja a un líder a quien seguir,
a un papá que les resuelva la vida, ni un hijo a quien rescatar.
Ellas no quieren seguirte ni marcarle el camino a nadie,
quieren caminar a tu lado.
Ella sabe que la vida libre de violencia es un derecho,
no un lujo ni un privilegio.
Ellas expresan enojo, tristeza,
alegría y miedo por igual,
porque saben que el miedo
no las vuelve débiles de la misma forma en que el enojo no las vuelve "masculinas".
Esas dos emociones y las demás, todas en conjunto, la vuelven humana Y ya!
Una mujer inteligente es libre porque ha peleado por su libertad.
Pero no es víctima, es sobreviviente.
No trates de encadenarla
porque ella sabrá como escapar.
Recuerda que ya lo ha hecho antes.
La mujer inteligente sabe que su valor no radica en la apariencia de su cuerpo
ni en lo que haga con él.
Piénsalo dos veces antes de juzgarla por su edad, estatura, volumen o conducta sexual,
porque esto es violencia emocional y ella lo sabe.
Así que... antes de abrir la boca para decir que deseas
a una mujer "inteligente" en tu vida, pregúntate si tú realmente estás hecho para encajar en la suya.
_Gabriel García Márquez_
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21 de septiembre de 2020

Alzhemer y COVID -19

 

Alzheimer y COVID-19: cómo la cuarentena deterioró los síntomas de los pacientes

En el marco del Día Internacional del Alzheimer, un estudio reveló cómo el ASPO impactó directamente en este grupo de personas. Cuáles son los síntomas y cómo prevenirlo



La enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia y abarca entre el 60 y el 70% de los casos a nivel mundial, según datos de la OMS (Shutterstock)

Es la principal causa de demencia en todo el mundo. La enfermedad de Alzheimer, descrita por primera vez por el neurólogo alemán Alois Alzheimer, es una enfermedad física que afecta el cerebro. En la Argentina, se estima que 1 de cada 8 adultos mayores de 65 años la padecen, y la cifra alcanza a más de 500 mil personas que lo sufren en total.

El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, fecha que fue elegida en 1994 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer (ADI) para concienciar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental.

La enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia y abarca entre el 60 y el 70% de los casos a nivel mundial, según datos de la OMS. La demencia comprende problemas de memoria, lenguaje, atención o razonamiento, que por su severidad impiden que una persona realice sus actividades cotidianas en forma independiente. En este contexto, la demencia no está necesariamente acompañada de síntomas conductuales o anímicos, aunque estos pueden estar presentes.


Desde 1994, el 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer (Shutterstock)

De acuerdo al Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), es una enfermedad progresiva, lo que significa que gradualmente se dañarán mayores partes del cerebro. A medida que esto ocurre los síntomas comienzan a ser más severos. Y aunque existen síntomas comunes de la enfermedad de Alzheimer, es importante recordar que cada persona es única. Las personas experimentarán la enfermedad en su propia forma individual.

¿Cuáles son los síntomas iniciales más frecuentes?

-Cambios en la memoria

-Dificultad para realizar tareas habituales

-Desorientación en tiempo y lugar

-Colocar objetos fuera de su lugar habitual

-Cambios en la personalidad y en el humor

A medida que la enfermedad progresa ellos pueden:

-Volverse confusos y olvidar frecuentemente los nombres de personas, lugares, citas y hechos recientes.

- Experimentar cambios de humor. Pueden sentirse tristes o enojados, asustados o frustrados por su aumento en la pérdida de la memoria.

-Volverse más introvertidos porque perdieron la confianza o tienen problemas de comunicación.

A medida que la enfermedad progresa las personas con Alzheimer necesitarán más apoyo de aquellos que cuidan de ellos. Con el tiempo necesitarán ayuda en todas sus actividades diarias.

La enfermedad que no conoce de pandemia


Es una enfermedad progresiva, lo que significa que gradualmente se dañarán mayores partes del cerebro (Shutterstock.com)

De acuerdo a una investigación realizada por investigadores de Fleni, durante el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), publicada en la revista científica Frontiers in Psychiatry, que tuvo como eje principal el estudio de los síntomas conductuales de adultos mayores con demencia. “Nuestro objetivo fue estudiar hasta qué punto la cuarentena de COVID-19 había afectado los síntomas conductuales en sujetos con demencia después de las primeras 8 semanas de cuarentena”, explicó la Dra. Gabriela Cohen.

La muestra del estudio se conformó por cuidadores familiares de personas con Enfermedad de Alzheimer (EA) o demencia que convivían en el mismo hogar. Se realizó mediante encuestas en las cuales se indagó sobre tipo y entorno del lugar (hogar o institución de cuidado); servicios de rehabilitación (física, ocupacional, cognitiva); cambios en la medicación psicotrópica y en los síntomas conductuales de los pacientes antes y durante la pandemia.


Durante el ASPO por COVID-19, se produjo un deterioro de los síntomas conductuales de las personas adultas mayores con demencia y/o Alzheimer (Shutterstock)

Entre los principales hallazgos, el más significativo fue un empeoramiento de síntomas como ansiedad, trastornos en el sueño, depresión y mayor uso de psicofármacos. Una posible explicación es el cambio en el día a día que sufrieron los sujetos con demencia por la cuarentena, previo al asilamiento, estrategias tales como tener grupos de apoyo, concurrir a talleres de memoria o centros de día, mantener una rutina de vida activa con actividades recreativas y hacer ejercicio físico eran una parte fundamental del tratamiento. Con la cuarentena muchas de estas actividades se vieron impedidas.

Se observó ansiedad, depresión e insomnio más frecuentemente en sujetos con demencia leve (en comparación con aquellos más severos).

En relación al tipo y forma de uso de los servicios de rehabilitación se detectó que la mayoría de los pacientes habían interrumpido dichas actividades. Además, el uso de psicotrópicos y medicación en general se incrementó durante la pandemia.


Entre los principales hallazgos, el más significativo fue un empeoramiento de síntomas como ansiedad, trastornos en el sueño, depresión y mayor uso de psicofármacos

“En nuestro análisis llegamos a la conclusión de que durante el ASPO por COVI-19, se produjo un deterioro de los síntomas conductuales de las personas adultas mayores con demencia y/o Alzheimer. Estimamos que esto se relaciona con una combinación de factores: asilamiento social, falta de servicios de rehabilitación para pacientes externos y mayor estrés de los cuidadores familiares”, explicó el doctor Allegri. Por esta razón, el equipo de estudio indicó la necesidad de desarrollar un plan de acción que colabore en reducir el estrés en los pacientes con demencia, para que puedan sobrellevar esta situación.

¿Se puede prevenir un alzheimer? De acuerdo a los especialistas, hay cuatro pilares fundamentales para prevenirlo:

1- Seguir una dieta saludable con bajo contenido de grasas y alto contenido de cereales, frutas, vegetales y pescado, asegurando una nutrición equilibrada.

2- Realizar actividad física en forma regular (brinda múltiples beneficios en la cognición, el ánimo y la salud en general).

3- Participar de actividades sociales, ya que implican la interacción con otras personas, intercambio de ideas, oportunidades de ejercitar el lenguaje, adaptación y empatía.

4- Estimulación cognitiva, ya sea individual o en forma de talleres grupales, para estimular las funciones afectadas así como para generar estrategias que compensen las dificultades en lo cotidiano (por ejemplo, al aprender un idioma o desarrollar un nuevo hobby).