20 de enero de 2019

Los nueve trastornos.........

Los nueve trastornos más frecuentes que podemos padecer al llegar a adulto mayor

Algunos trastornos que afectan la salud se asocian específicamente al proceso de envejecimiento y sus efectos en el cuerpo y en la mente
iProfesional.com
1.8.2018

Actualmente, y desde hace ya varias décadas, es posible afirmar que se vive más tiempo en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, por primera vez en la historia, la mayor parte de la población del mundo tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que la cantidad de personas en esa franja de edad llegue a los 2000 millones, un aumento de 900 millones con respecto a 2015, aproximadamente del 12% al 22%.
Es importante destacar, además, que dentro de menos de dos años, para 2020, el número de personas de 60 años o más será superior al de niños menores de cinco años.
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor central e imprescindible: la salud. El aumento de la esperanza de vida trae consigo un incremento en las patologías relacionadas al adulto mayor, ya que vivir más años deteriora también el organismo. Por eso, es importante conocer cuáles son los trastornos más comunes, para poder prevenirlos y detectarlos en forma temprana.
Afecciones en los ojos y oídos
La pérdida de audición es el principal trastorno que se presenta en adultos mayores respecto del sistema auditivo. Es una disminución repentina o gradual de la capacidad para oír y se configura como uno de los problemas de salud más comunes que afecta a los adultos mayores. Aproximadamente, según la OMS, una de cada tres personas de 65 a 74 años tiene algún nivel de pérdida de audición.
Por otro lado, las cataratas son el problema más común que pueden presentar las personas mayores en sus ojos. Se presentan cuando el cristalino -una parte del ojo similar a una lente que permite enfocar objetos- se nubla o se opaca. La mayoría de cataratas relacionadas con la progresión de la edad, se desarrollan gradualmente. De este modo, es posible que no se perciban de inmediato los cambios en la visión o las señales de cataratas en su estado temprano de desarrollo.
Afecciones traumatológicas
Dentro de este grupo se deben mencionar todo tipo de dolores óseos y articulares, relacionados sobre todo a la osteoartritis. Se trata de una enfermedad que daña el cartílago que cubre los extremos de los huesos de una articulación – un tejido resbaladizo que evita el roce entre los huesos-. Cuando un paciente padece esta enfermedad, se presenta una fricción entre los huesos, lo cual provoca dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación. A lo largo del tiempo, la articulación puede perder su aspecto regular y puede sufrir un severo desgaste.
Afecciones del sistema respiratorio
Los principales trastornos obstructivos difusos que pueden afectar a las personas mayores son el enfisema, la bronquitis crónica, las bronquiectasias y el asma. En pacientes con estas enfermedades, la capacidad pulmonar está disminuida, lo cual implica una disminución de la velocidad del flujo respiratorio, que habitualmente se mide por el volumen espiratorio forzado en el primer segundo.
El enfisema y la bronquitis crónica con frecuencia se suelen agrupar bajo la denominación enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que muchos pacientes presentan datos coincidentes en cuanto a los daños generales que provoca. En cambos casos y en el EPOC en sí, la causa fundamental del daño es el humo del tabaco.
La bronquiectasia, por su parte, es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que implica la dilatación de los bronquios. Provoca un daño irreversible, al igual que el EPOC, por lo que no se puede curar, pero sí es posible tratar sus síntomas y afecciones en el paciente.
Por último, el asma, es un trastorno que manifiesta ataques recurrentes de disnea y sibilancias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra. Los síntomas pueden aparecer varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche.
La enfermedad se desencadena cuando el revestimiento de los bronquios se inflama y provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.
Afecciones metabólicas
La diabetes es la principal enfermedad metabólica que se puede manifestar con el envejecimiento. Según la OMS, cada año fallecen alrededor de 1,6 millones de personas en el mundo como consecuencia de esta patología.
La diabetes se caracteriza por un aumento en el nivel de azúcar en sangre -glucemia- que se presenta por una falla en el páncreas, que es el órgano que secreta la insulina, que a su vez es la encargada de regular la glucemia. Más allá de este trastorno, es una enfermedad que afecta también a otras partes del cuerpo, y que, si no se controla, puede resultar muy perjudicial para la vida del paciente.
Afecciones neurológicas
La depresión y la demencia se encuentran entre los principales trastornos que se pueden incluir dentro de este grupo.
La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
Por otro lado, la demencia es un término que se utiliza para denominar un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida cotidiana. Actualmente, hay alrededor de 50 millones de personas que padecen este tipo de patología, y anualmente se registran 10 millones de nuevos enfermos.
Es importante aclarar, por último, que a medida que la persona envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que suelen presentarse solo en las últimas etapas de la vida y que no se enmarcan en categorías de morbilidad específicas. Se los suele conocer con el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, los siguientes: fragilidad, incontinencia urinaria, caídas, estados delirantes y úlceras por presión.
Los síndromes geriátricos parecen predecir mejor la muerte que la presencia o el número de enfermedades específicas. Ahora bien, a excepción de los países que han desarrollado la geriatría como disciplina médica, con frecuencia se dejan de lado en los servicios de salud de estructura tradicional y en la investigación epidemiológica.
http://www.iprofesional.com/health-tech/275098-salud-organismo-epoc-Los-nueve-trastornos-mas-frecuentes-que-podemos-padecer-al-llegar-a-adulto-mayor

El vinculo entre abuelos y nietos


El vínculo entre abuelos y nietos puede ayudar a paliar situaciones de aislamiento de los mayores

Casi dos millones de mayores viven solos, que de ellos, 368.400 son mayores de 85 años y apenas reciben una visita mensual de alguien conocido en su entorno social, advierte la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Y para paliar esta situación de soledad el papel de la familia es fundamental, en concreto, el vínculo abuelos nieto puede ayudar a vencer estas situaciones de aislamiento, tal y como afirma la Vicepresidenta de Gerontología de la SEGG, la Dra. Sacramento Pinazo Hernandi
Geriatricarea
10.9.2018
Para esta especialistas “ejercer el rol de abuelo es una forma de sentirse socialmente integrados, incrementando el bienestar, el sentimiento de utilidad, disminuyendo el sentimiento de soledad sobre todo en momentos de pérdidas”.
“La soledad no es una medida objetiva o cualitativa de la amistad o la compañía sino un profundo sentimiento subjetivo de desconexión social o emocional o de ambas. Aunque no es lo mismo hablar de vivir solo que de sentirse solo”, explica la Vicepresidenta de Gerontología de la SEGG.
La soledad no solo puede producir depresión y daño en la autoestima e identidad, sino que también puede producir efectos negativos en la salud. Entre ellos se encuentra el incremento del riesgo de padecer Alzheimer, reducción del sistema inmunitario, afección de sistema cardiovascular y si la soledad es crónica, reducción de la esperanza de vida.
Además, la Vicepresidenta de Gerontología de la SEGG también destaca que afecta a la salud social, ya que “las personas que se sienten solas frecuentemente desarrollan mecanismos de defensa que hacen difícil crear nuevas conexiones con otros o profundizar en la existentes. Muchos optan por autoprotegerse o por rechazar las ocasiones de encuentros sociales que puedan exponerles a un rechazo social”.
Y consciente de que la única manera de superar la soledad es ser proactivo y dar un paso adelante, desde la SEGG se anima a las familias a apoyar y/o acompañar, durante todo el año y en especial durante la época estival, a las personas mayores en las siguientes actividades extraídas del Manual de Recomendaciones para la Promoción de la autonomía personal y Prevención de la dependencia:
Caminar diariamente 30 minutos
Gimnasia de mantenimiento (tabla de ejercicio físico)
Practicar deportes no competitivos (petanca, natación, baile, etc.)
Centro de conferencias para mayores
Animación a la lectura
Taller de estimulación de memoria y lenguaje
Utilización de nuevas tecnologías: móviles, cámaras digitales, iPad
El taichí es un ejercicio que favorece el equilibrio, la flexibilidad y el estado del sistema cardiovascular

17 de enero de 2019

La sal de la vida


LA SAL DE LA VIDA 
Ricardo Roa
Todos los días son buenos para hacer un balance. Pero por alguna razón los fines de año se prestan mejor para repensar lo que uno ha hecho y apuntar al futuro.
Santiago Kovadloff, tipo claro e inteligente como pocos, anduvo rondando el asunto en La Nación. “Nacemos dos veces y lo ideal es no perder la vida más que una”, tituló la nota que es una invitación a un viaje interior.
Intento una síntesis imperfecta: se nace de los padres y se nace otra vez con nuestros proyectos si “ese privilegio está a nuestro alcance”, dice. Y me gusta pensar así.
Morir en la ejecución de un proyecto sería otro privilegio. Pero descartado el suicidio, no es cosa enteramente nuestra: no basta con desear cómo partir de este mundo para que eso se cumpla.
A los 75, este Kovadloff siempre pensante y diciendo lo que piensa, se mueve a sí mismo y mueve a otros. Nuestra fecha de vencimiento está abierta y está cargada de incertidumbre. Eso alivia: sería intolerable saber todo sobre nuestro destino. Pero también angustia.
Lo único que sabemos es que vamos a morir aunque podemos trabajar para afrontar lo que queda de la mejor manera posible. La vida es lo por venir, no lo que fue. Lo que fue naturalmente existe. Pero lo que nos hace vivir y querer la vida es el futuro y el futuro se construye con proyectos.
Por lo que me toca, pienso en vivir unos cuantos años más y vivirlos lo más intensamente que me sea posible o que yo lo haga posible. No se trata de pura permanencia ni de durar más años de los que se logren vivir.
Siempre con proyectos y ninguno necesariamente ambicioso: sólo proyectos que alimenten expectativas y puedan mantener vivos los deseos y las emociones.
Ahí está buena parte de la felicidad, que es la sal de la vida. En lo que se nos ocurre para hacer que ocurra: ideas y pensamientos más la voluntad de realizarlos. Cosas que no tienen por qué ser grandes cosas. Hay quienes persiguen cosas más importantes que ellos. La felicidad puede estar en lo pequeño.
Kovadloff habla de la felicidad sin nombrar la felicidad cuando habla del amor a una mujer que aún lo conmueve, de su amor por la música y por la enseñanza y de su vocación de escritor. Quisiera agregar: la felicidad no como una búsqueda personal sino de aportar felicidad a los que nos rodean.
La propia felicidad en la felicidad de los que están con nosotros. No hay un tutorial para eso. Nada que indique cómo vivir y ser feliz. Cada uno hace su búsqueda.
Para Woody Allen “la vida suele cambiar a peor”, metiendo una especie de ley de Murphy en el sentido de que si algo puede salir mal, saldrá mal. Dos ironías que como ironías tienen algo o bastante de cierto. Pero “mientras todo esto dure siempre es mejor ser feliz que desgraciado”, agrega.
Después de cierta edad uno tiende a pensar en el fin. En nuestro propio fin. Hay una sensación de angustia frente a la muerte y también una plegaria explícita o tácita: no sufrir, no caer en las tinieblas,partir con dignidad. Kovadloff lo dice claramente y con poesía: “Lo que no quiero, lo que temo justamente, es que la muerte se olvide de abrazarme cuando ya no pueda vivir como vivo”.
Llegar al fin consciente. Vivo hasta el instante mismo de la muerte. No perder la vida ni por un momento aunque sea el último momento. No perder la vida es seguir buscando, contra viento y marea, la felicidad. Esa búsqueda hace feliz la vida.


13 de enero de 2019

Los desafios de la equidad de género y el envejecimiento


Los desafíos de la equidad de género y el envejecimiento
Por Natalia Muñiz

Profesionales destacaron que los modelos de género rígidos "imponen una pesada carga" a las mujeres y los hombres y tienen "importantes consecuencias progresivas en la salud y el bienestar".
Los desafíos para la equidad de género frente al fenómeno del envejecimiento de las sociedades fueron tratados por distintos especialistas, quienes manifestaron la importancia de replantear los roles impuestos culturalmente a los hombres y las mujeres, eliminar la discriminación, fortalecer las acciones en el ámbito de la salud, la educación, en la seguridad y la participación de las personas mayores.

"Las mujeres mayores de hoy son producto del lugar que tuvieron a lo largo del ciclo de la vida. El lugar que la mujer tuvo en la historia, en la sociedad, siempre fue diferente del varón. Ellas se ocupaban de miles de cosas, eran amas de casa, cuidadoras familiares, a la vez trabajaban afuera y muchas veces en negro y/o cobraban menos que un hombre. No estuvieron en una posición lineal con ellos", dado el modelo patriarcal, destacó la presidenta del Centro Internacional de Longevidad (ILC, por sus siglas en inglés) de Argentina, Lía Daichman.

Asimismo señaló que "el acceso de las mujeres a la educación fue mucho menor que los hombres".

La profesional manifestó que "a pesar que las mujeres viven más, esos años no siempre son tan buenos".

"Su situación económica comparada con la de los varones es menor", indicó. Y respecto a la salud, destacó que "pese a que las mujeres toman más conciencia de las enfermedades, tiene menos tiempo para su cuidado".

"En la agenda"

Daichman, representante oficial de los 17 Centros Internacionales de Longevidad (ILC) ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU); junto a la directora nacional de Políticas para Adultos Mayores del Ministerio de Desarrollo Social (DINAPAM), Mónica Roqué; y a la vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), Margarita Murgieri; presentaron en Argentina la Carta sobre Género y Envejecimiento "Equidad de Género en un Mundo que Envejece". El documento, elaborado por un grupo de profesionales de distintos países del cual Daichman y Roqué formaron parte, fue adoptado en el 2º Foro Internacional sobre Longevidad, una iniciativa del ILC de Brasil.

Roqué indicó que el porcentaje de mujeres es superior al de los varones "en casi todo el mundo y se sigue incrementando porque nosotras vivimos más tiempo".

"En Argentina, la esperanza de vida de las mujeres es de 80 años; mientras que la de los varones es de 73", detalló.

En este marco manifestó "hay que hacer una reflexión sobre la diversidad" sexual.

Y afirmó que "las organizaciones internacionales que promovieron este documento están a la vanguardia" dado que se "genera un impacto en diferentes países porque se pone en agenda" este tema.

Por su parte, Daichman destacó que la Carta sobre Género y Envejecimiento "sienta bases" y remarcó que "está firmado por varios países, es multinacional, multicultural".

"Nuevo paradigma"

En el documento se manifestó que "el impacto" de las construcciones sociales de género "se sienten en todas las etapas de la vida" y que estos "modelos rígidos imponen una pesada carga sobre los individuos y dan como resultado importantes consecuencias progresivas en la salud y bienestar y una enorme subutilización de los recursos de la sociedad".

En este marco se advirtió: "La revolución de la longevidad necesita de una evolución de un nuevo paradigma, uno que incluya un nuevo contrato social entre los hombres y las mujeres, basado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos e incorpore los principios de igualdad, dignidad y responsabilidad".

Entre los desafíos se indicó la necesidad "de cambios fundamentales en la forma en que vivimos, trabajamos, nos retiramos, aprendemos y brindamos cuidados".

"Las potencialidades en cada etapa del curso de la vida deben ser aceptadas como un tema de derechos humanos para poder lograr una amplia participación y contribución de todas las personas y construir una sociedad cohesionada", se remarcó.

En la Carta se consideraron los temas: Salud, Aprendizaje durante toda la vida, Participación y Seguridad.

"Cuando la igualdad de género sea verdaderamente aceptada, las habilidades, experiencias y recursos de mujeres y hombres de todas las edades serán reconocidos como activos intrínsecos para una sociedad completamente cohesionada, plena, productiva y sostenible", se concluyó.
La importancia del empoderamiento

·         En la Carta sobre Género y Envejecimiento se reconoció "la importancia del empoderamiento de mujeres y hombres como un medio para facilitar su plena participación en todas las áreas" mediante:
·         El replanteo de los roles basados en el género en la educación, empleo, actividades recreativas, cultura y religión.
·         Construyendo lugares de trabajo democráticos que sean seguros, de apoyo e inclusivos para mujeres y hombres de todas las edades.
·         Aceptando la diversidad y desafiando la discriminación.
·         Afirmando la equidad de género como un pre requisito para construir una sociedad democrática a través de la plena integración de mujeres y hombres en los procesos de decisión civiles y políticos.
·         Defendiendo el derecho de mujeres y hombres al acceso a entornos propicios para la expresión y crecimiento personal.
"Se promueve que el cuidado también sea masculino"
La vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), Margarita Murgieri, señaló que "el género se basa en conceptos patriarcales donde la mujer se situaba dentro del hogar, lo doméstico y el rol reproductivo; y el varón en el ámbito público, de poder y éxito".
"Cuando se habla de rol reproductivo -explicó- no solo se habla de tener hijos sino del tema del cuidado. La mujer no solo iba a tener los hijos sino que los iba a cuidar y eso se hacía extensivo al cuidado de las personas con discapacidad, con enfermedad y a las personas mayores de la familia".
Asimismo destacó que en el modelo patriarcal "está naturalizado que ese trabajo va a depender del afecto, de un deber moral de las mujeres de ejercer cuidado con las personas de la familia y que tienen habilidades para hacerlo por el solo hecho que son mujeres".
En este sentido remarcó que en la Carta sobre Género y Envejecimiento "se promueve que el cuidado también sea masculino, que los hombres se dediquen" a esta tarea.
También en el documento se enfatizó que la necesidad de "una cuidadosa atención a todos los determinantes sociales de la salud con un fuerte foco en la igualdad de género". Para ello se requiere:
Promover la salud y prevenir el conjunto de discapacidades y enfermedades crónicas reduciendo los factores de riesgo a lo largo del curso de vida, con un énfasis específico en aquellos relacionados con el género.
Equidad en el acceso permanente a servicios de salud adecuados brindados por profesionales que reconozcan y respondan a las necesidades físicas y psicosociales específicas tanto de mujeres como hombres de todas las edades.
Estableciendo sistemas coordinados de apoyo para cuidadores que afirmen el valor social y económico de brindar cuidados y den respuesta a los múltiples y diversos roles y necesidades que brindan un amplio abanico de cuidados, ya sean remunerados o no, formales e informales

El gen de la pasión


El gen de la pasión     Angel Suarez Revista Crepusculo N·24

Existe una sencilla palabra que sintetiza todo el sentido de la vida “Pasión”, Debemos llevarla siempre grabada en la frente, todos los minutos del día porque es un fuego sagrado, es el combustible más potente para nuestros sueños. Luchemos para mantenerla viva.
Tenemos que tener una razón; para tener una Pasión, y así perder la razón.
Cuando se tiene una pasión, el mundo gira en torno a ella, cuando se tiene varias y se juntan se crea un universo completo. La pasión nunca jamás es pequeña, no puede existir sino, no sería Pasión.
Si no pudiera expresar con palabras el significado de pasión, lo haría con un inmenso cartel de letras muy anchas de color rojo furioso, entre comillas y subrayado dos veces de forma que expresara, entre otras cosas: ansiedad, furia, sacrificio, fanatismo, empeño, adicción, bienestar, adrenalina, fuerza de voluntad, realización y cuantas cosas más.
Qué nos lleva a cruzar los límites de la pasión, y perder la razón ¿Por qué lo digo? tenía diez años cuando por boca de mi papá escuche por primera vez la palabra “Pasión.”
Almorzando con mi familia nos hizo el siguiente relato:
-relato verídico sucedido y vivido por él, cuando era un joven soltero con apenas diecisiete años allá por el año treinta-.
En esa época el pueblo estaba totalmente dividido políticamente en dos partidos, el Demócrata y el Radical y a raíz de esto nacieron dos equipos de futbol uno de los cuales aun existe.
Eran tiempos difíciles, tiempos de otras costumbres cuando era normal andar “Calzado”, como era la expresión de tener en la cintura un revolver, o un cuchillo y algún puñal, que ante cualquier altercado desenfundaban y usaban en la defensa personal En una familia dos jóvenes hermanos eran rivales política y deportivamente. Cierto domingo que se jugó el clásico local, uno de los equipos fue el triunfador. Para festejar muchos simpatizantes subieron a un camión y comenzaron a pasearse con gritos, cánticos e insultos, molestando y ofendiendo a los perdedores.
Cuando pasaban por la casa de estos dos hermanos arreciaron las ofensas e insultos, y en una nueva pasada, salió de la vivienda el joven del equipo perdedor realizando un disparo de revolver hacia el camión.
Quiso el destino que la bala tirada al azar diera en la cabeza de su hermano quitándole la vida.
Mi padre concluyo diciendo:
En ese tiempo tan lejano en la política y el futbol “la Pasión” era tan grande que hacía hervir la sangre y cometer locuras como esa.
Desde ese día y para siempre esa palabra quedo grabada en mi para siempre.
Muchas veces se confunde y es de mal uso esta palabra, tal vez para darle más fuerza a las expresiones; como tantos argentinismos.
Un ejemplo: los hombres suelen decir, “soy apasionado a los fierros” (carreras de autos) cuando es una manía o una atracción. Otro ejemplo: (esta vez las damas) “soy apasionada por los bombones”, o “tengo pasión por las tortas y las masas”, cuando en realidad, (aparte de golosas) podrían decir tengo debilidad por…o me gustan demasiado.
A la pasión se le atribuye, o tiene una fuerza, un poder increíble. Se dice: ¡esta pasión me mata! (es asesina), esta pasión me vuelve loco (poder destructivo), esta pasión me enferma (peste), y así una tras otra. Se le da más importancia equivocadamente a lo que genera, que a la misma pasión, ya que la verdadera pasión es incontrolable por el individuo que la padece.
Cuando se le atribuye a la Pasión tanto poder tal vez no se encuentre otra palabra para poder expresar con la fuerza necesaria eso que se siente, y se simplifica diciendo: ¡esta pasión me mata!… claro no se quiere decir que sea “asesina” sino por el contrario, que uno se anima a dejar la vida por cumplir ese deseo desenfrenado.
Tampoco te vas a volver loco por una pasión, pero… sí se produce un estado de ansiedad y un descontrol desacostumbrado por lograr algo que realmente le es al individuo de suma necesidad lograrlo, cueste lo que cueste, algo que lo estimula y lo hace sentir realizado.
¡Esta pasión me enferma! Otro de los tantos vocablos que se utiliza para convencer a quien lo escucha, que es imposible vivir sanamente si no se cumple con lo que tanto se anhela. Sintiéndose en paz y disfrutando feliz al lograrlo, a pesar que tantas veces el sacrificio de ese logro sea tan difícil, tan tremendamente grande y en ciertas oportunidades peligrando hasta el extremo de cometer actos que pueden perjudicar y hasta reñidos con la moral.
Y así una tras otra las expresiones de cada persona trata de demostrar que la fuerza de voluntad para concretar una pasión no tiene límites ni fronteras ya que la “Pasión” (como ya está dicho) es incontrolable por el individuo que la padece. O sea todo ser humano.
¿Se nace con la pasión, o se la cultiva como la educación, la moral, la cultura?. ¿Es exclusiva de los hombres, de las mujeres, o de ambos? ¿Empieza a determinada edad?, ¿Un niño, un joven un adulto o un viejo, pueden sentirla?, y además ¿La pasión es algo bueno o malo? ¿Una virtud, un vicio una adicción? ¿algo sano y normal, o algo enfermizo y “peligroso” Tal vez si se naciera con la pasión se podría dar el caso que fuera la misma en todas las personas, por lo tanto me hace pensar que es una cualidad, virtud, o adicción que se cultiva, que se adopta, que puede o no ser exclusiva de acuerdo al entorno donde desarrollamos nuestra existencia, también una atracción de algo que nos fascina, que nos atrae, que nos atrapa, por un tiempo o para siempre, algo que nos gusta demasiado, en exceso y alimenta nuestro raciocinio, nuestra mente, nuestro bienestar, y hasta nos hace su esclavo.

Y se da indistintamente tanto en hombres como en mujeres, en niños o jóvenes o en adultos mayores con la misma fuerza, la misma intensidad, que puede comenzar en cualquier momento es decir en cualquier edad.
Saber o poder controlarla es otra cosa, Yo considero que la pasión es tan dominante, que tanto puede ser para bien (buena) como para mal (fatídica) y hay oportunidades que llega a ser muy peligrosa e inevitable.
Pero ¿hay alguna manera, alguna forma de de vivir sin tener aun que sea una pasión por pequeña que fuera? ¿Hay en la tierra un solo individuo, un ser que no sepa que es la pasión?…yo no lo creo, ni lo puedo imaginar, hasta me parece que la vida no sería vida si pasáramos por este mundo sin dejarnos atrapar por los brazos de la “Pasión”.
Me pongo a analizar y salgo confundido…veamos como lo interpreto yo, pienso que un bebé puede sentir pasión por el pecho de su madre ¿o es amor e instinto de alimentación?. Un niño, una niña, se apasionan con un perro un gato o una muñeca, ¿o eso es cariño?
Será un don de la naturaleza, algo necesario o una experiencia más en la vida.
Como un trompo le doy vueltas y vueltas al asunto y no logro encasillarlo en algo determinado, ¿Por qué? Porque por momentos pienso y llego a la conclusión que en todo el mundo no hay una sola persona que no sienta pasión por algo, y de pronto confundo como muchos esa palabra, con estímulo, simpatía, “Fanatismo” por algo agradable.
Puede un ser humano sentir tanta pasión como para arriesgar y perder la vida, por ejemplo como un andinista, empecinado en llegar a la cima de la montaña. Puede llegar a ser tan grande una pasión como el juego, hasta tener las consecuencias de hacer perder familia, fortuna, amigos y sobre todo la dignidad, ¿o eso será un vicio? y ni hablar de la pasión por un deporte, donde dos amigos de diferentes bandos lleguen a perder esa hermosa amistad a golpes y peleas que a veces conducen hasta el asesinato, ¿o eso es fanatismo?.
Que confusión señor, porque dando vuelta la página veo diferente el color de las cosas y pienso en la pasión de Cristo, por salvar a la humanidad ¿o eso es sacrificio? Veo la pasión de una madre por su hijo, que llega a donarle sus órganos para que el viva aún a costa de su propia vida ¿también esto deja de ser pasión para ser sacrificio?.
Que confusión que tengo, es tan grande que aún no puedo descifrar este jeroglífico, y en último lugar dejo para analizar, lo que tal vez mas se distinga o mas se refiera esta palabra extraña y maravillosa Pasión, “el Amor”.
Como si esta palabra fuera su exclusiva dueña, para darle más fuerza o importancia. ¡Que bien suena un amor apasionado! como el de Romeo y Julieta, puede ser tanta la pasión por un amor como para llegar al suicidio, por ser prohibido o por no ser correspondido. Pasión por la patria hasta morir por su defensa. Pasión. Qué extraña palabra, tan nombrada, tan usada, a veces bien empleada y otras exageradamente fuera de lugar.
Yo actualmente tengo la pasión de escribir, pero a lo largo de mi vida tuve según la edad, distintas pasiones que no sé si murieron o si aún conservo intactas como antes; pasión por bailar, por el futbol, por el amor a una mujer que hoy es mi compañera, pasión por mis hijos primero y por mis nietos después, pasión por poder
seguir viviendo y por fin llego a la conclusión que Pasión es vivir intensamente por algo o por alguien sin medir consecuencias, entregándose en cuerpo y alma en forma desenfrenada, a veces sin fuerza de voluntad para marcar un límite y tantas otras que se logran controlar con criterio y fuerza de voluntad

Adultez - Madurez

Adulto".
.. un adulto es aquel individuo (hombre o mujer) que desde el punto de vista físico ha logrado una estructura corporal definitiva, biológicamente ha concluido un crecimiento, psíquicamente ha adquirido una conciencia y ha logrado el desarrollo de su inteligencia, en lo sexual ha alcanzado la capacidad genésica; socialmente obtiene derechos y obligaciones ciudadanos; económicamente se incorpora a las actividades productivas y creadoras"



Adultez psicologica

Precisamente lo que caracteriza la adultez psicológica, es la actuación responsable de quien sabe lo que hace, por qué lo hace y los efectos que deriva su conducta
Adultez socialLa adultez social se manifiesta en tres sectores: en el trabajo, en la participación social (política y cívica) y en la responsabilidad jurídica.
Casi todas las normas legales establecen la edad de 16 años como punto de partida para que el ser humano se incorpore a la fuerza laboral, condicionando la jornada de trabajo a un horario de seis horas diarias, previa autorización paterna.
En este período, las aptitudes intelectuales y físicas han madurado suficientemente para que las personas subsistan con independencia y capacidad. Su intervención en los problemas laborales, políticos y ciudadanos, manifiestan su madurez psicológica, ergológica y además su adultez sociológica propiamente dicha
No obstante, no son las únicas señas de identidad que se emplean para considerar que una persona ya goza de madurez. Así, por ejemplo, también se establece que entre sus virtudes se tienen que encontrar el que escuche de una manera reflexiva y tolerante las opiniones de otras personas, que no busca de modo continuo los defectos en los demás, que no se preocupa de manera innecesaria de las cosas que no puede controlar ni remediar o que no se impacienta de forma ilógica

MADUREZ
En concreto cuando hablamos de madurez emocional nos estamos refiriendo al hecho de que una persona en cuestión cuenta con un pensamiento y una conducta, tanto sobre sí misma como sobre el resto del entorno, que indiscutiblemente la alejan de cualquier tipo de actitud que se pueda definir como infantil.
En este sentido, las principales muestras de que una persona es madura son que acepta las críticas y las analiza y estudia para mejorar, que sabe controlar sus ataques de mal genio, que siempre acepta las consecuencias de sus actos sin ampararse o justificarse en excusas, que establece que nada es blanco o negro pues siempre hay un término medio o que ha superado la fase de envidia y celos por los demás.
No obstante, no son las únicas señas de identidad que se emplean para considerar que una persona ya goza de madurez. Así, por ejemplo, también se establece que entre sus virtudes se tienen que encontrar el que escuche de una manera reflexiva y tolerante las opiniones de otras personas, que no busca de modo continuo los defectos en los demás, que no se preocupa de manera innecesaria de las cosas que no puede controlar ni remediar o que no se impacienta de forma ilógica.
Una persona puede encargarse de sí misma gracias a un proceso que se inicia en la adolescencia y que continúa hasta la muerte. En cada individuo el proceso se desarrolla de manera diferente; todos los sujetos, por otro lado, necesitan algún tipo de apoyo o sostén más allá de su madurez.
La madurez, por lo tanto, trasciende a un periodo cronológico y se vincula a una actitud y a una estado de la mente. Una persona incluso puede madurar en ciertos aspectos de su personalidad pero no en otros.
Varias son las características que se establecen que tienen que tener aquellas personas que ya cuenten con madurez. En este sentido, se determina que serán cualidades muy valoradas la templanza, la fortaleza, la paciencia, la constancia, la sinceridad, la prudencia, la caridad o la generosidad.
Los miedos, ciertos vínculos sentimentales que producen dependencia y la falta de aceptación de las características propias son signos de inmadurez. La persona madura, en cambio, es aquella que piensa, decide y actúa por sí misma, de manera coherente y convincente y evitando las contradic

Convivir con la ansiedad


Convivir con la ansiedad
Facundo ManesPARA LA NACION


Miércoles 09 de marzo de 2016 • 00:47
Escena de la vida cotidiana: amanece un día de semana cualquiera en la ciudad y en algún lugar suena el despertador. Una persona se estira en la cama, intenta apagarlo, mira la hora y piensa: "Uy, ya debería estar en la ducha. ¡Qué mal que dormí! No pude dejar de pensar en el problema del trabajo. Encima me duele el cuello. Tendría que ir al kinesiólogo, pero nunca tengo tiempo para nada. Además, recién los chicos empezaron la escuela y tengo que estarles atrás. Tendría que salir ahora mismo para el trabajo, porque ya volvió todo el mundo de vacaciones y el tránsito es un caos. Se me cierra la garganta y me duele el pecho. Ya quiero que sean las diez de la noche de una vez. El despertador sigue sonando y por fin logra callarlo. Con mucho esfuerzo, corre la sábana y se pone de pie.
Los cambios en los estilos de vida impuestos por el devenir social hacen que cualquiera de nosotros, con los más y los menos, podamos ser esta persona: responsabilidades, obligaciones, estrés, ruido, apuro, etcétera nos atrapan y casi no dejan tiempo para el placer y el ocio que hacen la vida un poco más apacible.
Muchos sienten que determinadas sensaciones se instalan y se vuelve una fatalidad convivir con ellas. Preocuparse demasiado por las cosas (no poder dejar de pensar en un problema, aunque a todas luces no es tan importante), dificultades de concentración, una sensación en el pecho en forma permanente, temor a perder el control, miedo a morir o pensamientos negativos sobre uno mismo son algunos de los síntomas cognitivos que podemos identificar ligados a la "ansiedad". Lo que trae, a su vez, dolores de cabeza, respiración agitada, molestias en el estómago, tensión muscular, palpitaciones, sudoración, temblores, taquicardias o mareos que interfieren en nuestro bienestar.
"Pero, ¿qué es la ansiedad de la que todo el mundo habla? Es la más común de las emociones básicas del ser humano"

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Pero, ¿qué es la ansiedad de la que todo el mundo habla? Es la más común de las emociones básicas del ser humano. Es un fenómeno que se da en todas las personas, que bajo condiciones normales mejora el rendimiento y la adaptación al medio social o laboral, ya que nos moviliza ante situaciones amenazantes y preocupantes para que podamos afrontarlas adecuadamente. Se trata de una respuesta de nuestro organismo ante algo que percibimos como peligroso. Por eso actúa como nuestro sistema de alarma cuya función es detectar rápidamente una amenaza y prepararnos para hacerle frente. Por ejemplo, nos ayuda a escapar si se presenta alguna situación que nos ponga en peligro o a estudiar cuando estamos por dar un examen.
Sin embargo, cuando sobrepasa determinados límites, la ansiedad deja de ser adaptativa y se convierte en un problema de salud que impide el bienestar e interfiere en nuestras actividades sociales, laborales o intelectuales. Estar nervioso -o ansioso- ante situaciones de tensión como exámenes, ir al médico o conocer los resultados de una entrevista laboral es un mecanismo normal que tiene nuestra mente para prepararnos frente a lo desconocido. Pero, en ciertas circunstancias, la ansiedad, la preocupación o el miedo se presentan sin que exista una causa que lo justifique. La Ansiedad Generalizada, el Trastorno de Pánico y la Fobia Social son ejemplos muy frecuentes de trastornos ansiosos.

En algunos casos las personas presentan una intensidad de la respuesta de ansiedad que comienza a ser incómoda, llegando incluso a ser vivida como algo peligroso en sí mismo. En otros casos aparecen, en repetidas ocasiones, síntomas de ansiedad sin ninguna situación ni estímulo claro que los desencadenen y nuestro sistema de alarma se activa fácilmente y no diferencia cuando estamos en peligro y cuando no.
Los problemas de ansiedad son varios, pero la preocupación excesiva e incontrolable es la característica fundamental del Trastorno de Ansiedad Generalizada. En estos casos la persona se preocupa excesivamente por numerosas cuestiones de su vida cotidiana, lo que la hace permanecer en un estado de tensión permanente. Esta tensión sostenida está asociada especialmente a contracturas, dolores de cabeza, dolores físicos, mayor irritabilidad y problemas para dormir. Los dolores más frecuentes asociados con este problema son el de cuello, hombros, de espalda y de pecho.
Si tiene síntomas de crisis de pánico, el dolor de pecho puede asociarse a palpitaciones, dolor en las extremidades, sensación de entumecimiento del brazo izquierdo, calambres, mareos, etcétera. De repente pueden sentir que se van a morir, tienen sudoración en las manos, les falta el aire, se les nubla la vista, les zumban los oídos. Muchas personas terminan en la guardia del hospital porque creen que tendrán un problema cardíaco y, al revisarlos, les informan que no tienen nada (esto a veces les provoca mayor incertidumbre y nervios, porque siguen creyendo que "tienen algo" que aún no le encontraron). El dolor de estómago también es de los más característicos y se debe a que nuestro cerebro prepara al organismo para dirigir la energía a aquellas partes del cuerpo imprescindibles para luchar y/o huir de algún peligro, afectando así al proceso digestivo.
Según diferentes estudios se calcula que un poco más del 20% de la población padece -o padecerá- problemas relacionados con la ansiedad con una importancia suficiente como para requerir tratamiento. Algunos de estos trastornos empiezan tempranamente, como las Fobias y el Trastorno Obsesivo Compulsivo o la Ansiedad Social. Normalmente, cuando una persona con trastornos de ansiedad busca tratamiento es porque lo ha sufrido por más de una década. La mejoría espontánea (sin consulta ni tratamiento profesional), si bien es posible, es improbable.
"Ya se me va a pasar"o "Con voluntad y tranquilidad pasa" son pensamientos frecuentes que tienen ante dicho trastorno. Querer que los síntomas desaparezcan no es suficiente. Pedir ayuda es una excelente opción para combatirla y poder vivir mejor. Hoy existen tratamientos eficaces para mejorar la calidad de vida de hombres y mujeres que sufren de ansiedad patológica. Se aconseja en muchos casos que su tratamiento esté acompañado de la adquisición de hábitos saludables, como el ejercicio aeróbico regular, que colaboren con el bienestar.
La escena de la vida cotidiana del comienzo sigue así: la persona por fin se duchó y, mientras repasa las novedades en su computadora, lee esta nota. Lo que transcurre después depende de cómo la vayamos viviendo.